La carrera entre ‘Los Alvarado’

La carrera entre ‘Los Alvarado’

Por Marlon Segura y Diego Fallas

En política, no hay recetas para ganar una campaña, pero hay elementos que son permanentes, uno  de estos es la necesidad de conquistar la voluntad del votante. En este breve artículo, puntualizaremos dos estrategias que nos parecieron notorias en ‘Los Alvarado’, que entraron a segunda ronda; asimismo, analizaremos los puntos de vista hacia dónde podrían re-acomodar el rumbo y comentaremos la “inevitable” necesidad de mostrarse como polos opuestos.

El juego

Ante la opinión consultativa emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el tema de matrimonio igualitario, Fabricio Alvarado de Restauración Nacional de golpe rivaliza y lo utiliza para posicionarse como una figura central en el tema de la defensa de la familia tradicional.

Su estrategia fue reforzar, en el imaginario del votante, el mensaje de que hay un enemigo llamado ‘ideología de género’. Este, según él, se encuentra fuera del seno familiar, vino para destruirla y  hay que atacarlo. Pero si de enemigos de la familia se tratase, existen enormes desafíos en ella, como la violencia doméstica, el incesto, el abandono, la infidelidad, el materialismo y los rencores familiares, dinámicas de las que las parejas del mismo sexo no estarían exentas. Por lo que, si el candidato continuara con el tema de la familia y sus valores, convendría discutir propuestas de cómo atacar la violencia doméstica, frenar los femicidios, abordar los conceptos de nuevas masculinidades, entre muchos.

En el caso de Carlos Alvarado del Partido Acción Ciudadana,la adaptación’ a los diferentes escenarios político-electorales que surgieron fue su estrategia más notoria para entrar en la segunda ronda. Su pre-campaña arrancó con un mensaje en defensa de la administración Solís, presentándose casi como el ‘vocero’ del presidente. Nos hablaba de proteger y profundizar el ‘cambio’. En uno de sus spots, le vimos en el puente de la platina, recordándonos lo que consideraba un gran logro. Sin embargo, a medida que tomó fuerza el caso del ‘cementazo’, optó por evidenciarse más crítico hacia el gobierno y otros involucrados, e intentó salir de la sombra del mandatario para decirnos: ‘una cosa es lo que Luis Guillermo hizo y otra cosa es lo que yo haré’. Ante la resolución de la Corte, y conforme pasaron los días, logra posicionarse como un aspirante diferente entre los demás en el tema del matrimonio igualitario y derechos humanos.

Ahora, a la luz de los resultados obtenidos para diputados y presidente y, a pesar de que acuerpa una agenda de derechos humanos en conjunto con otras propuestas programáticas, no parece ser suficiente para amasar una fuerza política que le permita ganar. Por tanto, esto lo condiciona a amalgamar y fusionar una alianza con integrantes de otras fuerzas políticas que participaron en campaña. Restauración Nacional tampoco escaparía de la misma necesidad.

Pulso de voluntades

Entre los Alvarado, percibimos dos polos de distribución o de intensidad, donde se intentan presentar como dos opciones antagónicas. Esta dinámica tan común en la política como en la vida, la vemos cuando se ‘pone a escoger’ entre lo “bueno y malo” o entre “el vencedor y el vencido”. Nos recuerda una de las formas de comunicación política de la antigüedad: El mosaico de Issos, copia romana del año 325 a.C. en Pompeya, Italia. En él, vemos a Alejandro Magno en batalla contra el rey Darío de los Persas. Del lado izquierdo, montado en su caballo y con la mirada fija en el líder persa se retrata a Alejandro. A Darío se le presenta del lado derecho en su carro de batalla. Su rostro tiene un aire de terror, las expresiones se descomponen, su cuerpo sugiere dar órdenes para huir, su mano se extiende como un gesto mudo, estático hacia Alejandro, y a su armada se le muestra en postura de retirada.

Para quienes en su tiempo le observaron, probablemente escogieron entre admirar al de la izquierda y rechazar al contrario; entre ir con el de mirada firme y corazón valiente o ir con el que demostraba consternación y derrota. La situación parece repetirse en esta segunda ronda, el votante, según sus convicciones, querrá ver a uno de los dos Alvarado como el héroe macedónico que triunfa en batalla.

Quo vadis?

Ingeniosas o no, las estrategias de los candidatos dieron frutos. Queda la expectativa de hacia dónde enrrumba cada uno en su barco, y cómo re-interpretan y posicionan el mensaje que está en la calle. De no lograrse esa básica tarea, el votante quedaría en la posición del ‘burro de Buridán’, el cual moriría de hambre por ponérsele la comida y el agua a la misma distancia, sin poder él moverse en ninguna dirección.   Leer mas $rarr;

Somos medio con la gente

Contra los ideólogos (de género) y el odio

Contra los ideólogos (de género) y el odio

“Love is wise – Hatred is foolish” fue uno de los consejos del filósofo inglés Bertrand Russell, en una entrevista con la BBC en la cual le preguntaron qué le gustaría comunicar a generaciones futuras. En un mundo cada vez más conectado y complejo, lleno de gran diversidad de personas, aprender a respetar estas diferencias y aceptarlas como parte del crecimiento de la humanidad sería lo más conveniente. Pero casi 60 años después, a pesar de que su mensaje no sea completamente original, parece que no hemos aprendido de esta lección.

En el ambiente político contemporáneo, en especial con las discusiones sobre la ideología de género en redes sociales, es claro que ningún bando – tanto los conservadores como los progresistas – aplica el amor a la diversidad o al prójimo, respectivamente (los cuales son dos caras de la misma moneda).

Por un lado, los conservadores buscan defender a la familia, al costarricense clásico y a los valores de Occidente, siempre y cuando no se incluya a los que no pertenecen a este modelo: las personas LGBTIQ+, los ateos y agnósticos, los más liberales y otros, incluso si casi nunca mencionan el Texto sacro para tratar de fundamentar sus aseveraciones.

Por otro lado, los progresistas abogan por una Costa Rica diversa, secular y tolerante a cualquier tipo de orientación, etnia y perspectiva, siempre y cuando no se incluya al costarricense cristiano, heterosexual, cisgénero y «retrógrado».

Para entender la falta de consistencia, es necesario revisar los argumentos arquetípicos de cada lado, aunque esto no implica que todos actúen así o piensen lo mismo:

‘Ideología de género’ es un término sumamente equívoco. Fue utilizado por académicos estructuralistas del siglo pasado para referirse a una serie de normas sobre lo que normalmente consideramos como «género»; sin embargo, actualmente es utilizado por tradicionalistas que buscan agrupar al movimiento LGBTIQ+, escritores de izquierda y políticos reformistas que creen en los derechos igualitarios, una mayor intervención del Estado en la salud y el género como un constructo totalmente social en un solo conjunto (aunque estas posiciones no tienen por qué sostenerse juntas). A esta confusión y conspiración se le suma un ataque a todo lo anterior con base en el dogma de la revelación, y resulta difícil saber contra qué exactamente están discutiendo.

Pero lo anterior tampoco nos debe llevar al otro extremo, pues los argumentos de los reformistas son igual de débiles; por ejemplo, en vez de cuestionar a los anti-ideólogos sobre la justificación de sus afirmaciones sobre el “gay lobby”, el debate es arrastrado a otro pseudoproblema: la capacidad de los más continuistas a expresar sus opiniones, bajo la idea de que estos son inherentemente intolerantes. No solo es esto falaz – puesto que Popper demostró la posibilidad de tolerar al intolerante en el campo de discusión en su Open Society –, sino problemático a un nivel ético, político y legal.

La libertad de expresión es la base de nuestra sociedad democrática, y nos permite continuar con la búsqueda libre del conocimiento y de un mejor país. En este sentido, no debe existir ningún tabú, aun cuando se defienda con la etiqueta de «discurso de odio» (caracterización indefinida en todo contexto) o de herejía.

En este sentido, tanto «la derecha» como «la izquierda» no están tratando de discutir sobre el futuro de la sociedad, sino de una aplicación poco democrática de sus preferencias morales al ámbito político. Uno caza fantasmas y el otro – como Walter Peck en Ghostbusters – trata de prohibir tal actividad.

En una cultura promulgada por el amor y el respeto, una actividad primordial sería promover el entendimiento y la sana discusión. Eros busca la armonía y la unificación de Todo, como argumentaba el filósofo Empédocles. Pero el clima actual es exactamente lo opuesto: no se busca ayudar al desprestigiado ni aceptar todo lo que la diversidad implica, sino destruir y callar al oponente político con el fin de establecer injustamente el sistema de valores que cada lado desea, sea este o no mejor para el país a largo plazo.

¿Entonces dónde está el amor del que tanto se habla?

*Contexto es un medio plural que sostiene la necesidad de una ciudadanía expresiva; dado lo anterior defendemos el espacio público e integral de cada opinión. La opinión no define al medio.

José Schofield

Estudiante de Filosofía y Matemáticas. Me interesa todo lo introvertido. Live long and prosper!

Lenguaje Silencioso en Restauración Nacional

Lenguaje Silencioso en Restauración Nacional

“Si el lenguaje se otorgó para ocultar pensamientos, entonces el propósito de los gestos es revelarlos.” John Napier, teólogo y matemático escocés, 1550-1617

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Marlon Segura

Analista no verbal y director escénico.
Universidad de Costa Rica, Ecole Internationale Jacques Lecoq.

Repensar la Justicia

Repensar la Justicia

El Cementazo sin duda alguna se ha convertido en más que una novela policíaca, ha representado una oportunidad para que las personas cuestionen las relaciones de poder entre los políticos y el sector empresarial, y ha venido a ejemplificar, conceptos jurídicos como el posible tráfico de influencias o el peculado, como vivo ejemplo para una mayor comprensión

Estos casos de corrupción han hecho que la ciudadanía realice cuestionamientos sobre la ley y su aplicación, esto me recuerda, mi época como estudiante de derecho, ahí me enseñaron a usar e interpretar la norma, pero en pocas ocasiones se me dio la posibilidad de cuestionarla o reinventarla; sin embargo, hay momentos históricos donde las condiciones son las óptimas para realizar cambios de paradigma: este es uno de esos.

Civismo a medias

No todo se queda ahí, hace unas semanas Diego Delfino, lanzaba una pregunta en redes sociales, para así determinar qué tanto sabemos los costarricenses de las magistraturas. Las respuestas dilucidaron un secreto a voces, la educación cívica se nos quedó corta, y quienes más tenían conocimiento, reconocían acaso, las Salas de la Corte, un par de funciones y a quien correspondía su nombramiento. Esto debe ser visto como una oportunidad para construir una nueva cultura judicial en nuestro país, para repensar un poco nuestro sistema jurídico, donde la descripción de la conducta delictiva y los hechos cuestionados vayan de la mano, para que sea posible aplicar y sancionar según se dictamine.

Crisis judicial

El Poder Judicial viene experimentado una crisis latente, la cual en los últimos años ha sido más palpable. Ejemplo de ello los votos controversiales como aquel de la reelección, la consulta al CAFTA, los desaciertos con el caso de Jairo Mora, las contradicciones alrededor de Crucitas, las discusiones sobre su régimen de pensiones, la retención de cadáveres, la intervención de poderes, el divorcio entre OIJ y Fiscalía o las desestimaciones asociadas a los préstamos millonarios; sólo por mencionar algunos reflejos de este trance.

Por otro lado, escuchamos al mismo Presidente de la Corte Plena, Carlos Chinchilla Sandí, mencionar en su comparecencia ante la Comisión Legislativa, que al día de hoy las condenas por varios de los delitos, como tráfico de influencias, soborno transnacional o enriquecimiento ilícito, se encuentran prácticamente en cero; esto, es una de las grandes expresiones de que algo no está funcionando en esta ecuación que involucra: la gestión judicial, los delitos funcionales, los matices políticos y la mala gestión de la cosa pública. Muchos teóricos, citan que la legislación no es un fin en sí mismo, sino que, es el mecanismo para llegar a los fines perseguidos por la administración de justicia, como una herramienta para buscar esa tan nombrada “convivencia en sociedad”. Ya quisiéramos que las condenas estén en cero, debido a que la ley cumple su labor coercitiva, pero no es así, las conductas descritas en el tipo penal se siguen dando al igual que el cuadro fáctico, pero al momento de llevarlo al proceso jurisdiccional algo se viene abajo, y el caso llega a una desestimación o se dicta sobreseimiento.

En Costa Rica, venimos acumulando normas sin estrenarlas, otro ejemplo de esto, se dio cuandola abogacía del Estado”, no aplicó el precepto que le da la potestad de ejercer la acción penal en casos como los que la fiscalía desestimó en cuestión de días; ¿Acaso no corresponde a la Procuraduría defender e intervenir cuando los fines e intereses del Estado se ven amenazados?, ¿O será que el famoso seguro de caución del cemento chino, también cubre la confiabilidad, el respaldo y el respeto de las y los costarricenses por la institucionalidad?

En fin, las heridas abiertas por el llamado Cementazo deben ser vistas como una oportunidad, para cambiar lo que tenga que ser cambiado, tal y como decía un viejo cubano. Entre esos cambios debe estar el fortalecimiento de los requisitos para nombrar las magistraturas y la fiscalía general, además se debe acabar con los atajos en el nombramiento de fiscales adjuntos y auxiliares, mediante una reforma al numeral 27 de la  Ley del Ministerio Público, eliminando la posibilidad de compadrazgo que permite saltarse procesos de elegibilidad, por medio de concursos.

La reflexión necesaria

Es tiempo, de repensar el papel de la Corte Plena en nuestra sociedad, determinar quién debe llevar a cabo las funciones administrativas de este poder y si es conveniente continuar con los nombramientos políticos de las magistraturas, los cuales han traído cuestionamientos sobre su imparcialidad y sus posibles compromisos.

Es momento de dar esta discusión y poner sobre la mesa posibles soluciones, tal y como lo ha hecho el señor Walter Antillón, con un proyecto que reformaría la constitución y crearía el Consejo Superior de la Judicatura, incluyendo diversos sectores de la abogacía, con la pretensión de dar mayor independencia política a nuestro Sistema Judicial. Repensemos la justicia costarricense, la cual no sólo ha dejado de ser pronta y cumplida, sino que también genera dudas sobre su transparencia, su objetividad y su equidad en la aplicación de la ley.

Luis Vega Campos

Abogado y Notario. Uvelegal Costa Rica.

¡Paf! Despierte. Ideología de Género y sus intérpretes encubiertos en Costa Rica

¡Paf! Despierte. Ideología de Género y sus intérpretes encubiertos en Costa Rica

La Ideología de género ha estallado en América Latina como un ‘boom’ de la discusión. ¿Cuales son sus razones, intérpretes y que papel juegan los medios tradicionales como La Nación la manipulación mediática de la información?

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Diana Cordero

Joven estudiante apasionada por las letras, el arte y la naturaleza en cada acción.

Burla Política – Análisis Debate UCR

Burla Política – Análisis Debate UCR

 

 

Marlon Segura, nos presenta su análisis sobre el Debate realizado en la Universidad de Costa Rica. Puede mirarlo aquí.

Desde la Grecia antigua, cuna de la democracia occidental, y hasta nuestros días, el debate ha tenido un papel trascendental en la discusión política y cívica de nuestras sociedades. Este, desde una perspectiva crítica, ha facilitado presentar y discutir propuestas, para que, así, estas queden al escrutinio de los ciudadanos. En la arena política, pocos eventos arrojan más lucidez que el debate, pues ofrece una valiosa oportunidad para la exposición y comparación de la oferta política entre adversarios. Simultáneamente, este contribuye a la democracia, puesto que les permite a los posibles votantes estar mejor informados para decidir por quién sufragar.

El debate es tan relevante que no solo los medios de televisión de mayor audiencia nacional facilitan dicho espacio, sino que centros de educación superior, que son cuna y baluarte de formación crítica y creativa, lo promueven y lo anfitrionan, como es el caso de la Universidad de Costa Rica y su canal de televisión dirigido por el periodista Marlon Mora. En ese sentido, el debate Desafíos 2018 ofrecido tanto a la comunidad universitaria como no universitaria el pasado viernes 17 de noviembre fue una oportunidad para que los 13 aspirantes a la presidencia de Costa Rica expusieran sus planteamientos e intercambiaran posiciones con los panelistas invitados. Sin embargo, en esta ocasión, el ausentismo de los candidatos alcanzó dimensiones récord, pues 6 de los 13 invitados no se hicieron presentes.

Ausentismo: los que se quedaron de lejos

En el caso del aspirante evangélico Fabricio Alvarado del Partido Restauración Nacional, recibió la invitación el día 23 de agosto. Su jefe de campaña confirma la participación del candidato el día 7 de septiembre. Sin embargo, el 13 de noviembre cancelan debido a que, y cito textualmente parte de la respuesta enviada al canal: “Le asignaron responsabilidades que no puede delegar en un congreso internacional en Argentina”. Posteriormente, en su página de Facebook, Alvarado hace un vídeo casero, al estilo selfie, donde se le ve en las afueras de unavión. Dos días después sube dos fotos: una con su pasaporte en mano, en la que aprovecha para enviar un saludo a la afición, y en la otra se ve el sello de su pasaporte. No hay duda de que ingresó a dicho país. De haber sido en Canal 7, me queda la duda de si este candidato hubiese asistido a un congreso que coincidiera con la fecha de un debate en dicho medio.
Un caso diferenciado fue el del candidato Rodolfo Piza, donde informan desde un inicio que la agenda del candidato imposibilita su participación, se disculpan y ofrecen enviar un representante a la actividad. El caso de Antonio Álvarez fue singular. El día 23 de agosto la asistente del candidato hace las siguientes preguntas al equipo organizador: “¿Cuáles candidatos están invitados? ¿Piensan hacer streaming o Facebook live? ¿Cuánto auditorio estiman para dicho debate?”. El canal responde, pero poco después en el PLN piden que por favor excusen al candidato, pues este ya tenía compromisos adquiridos. Ahora, si de todas maneras el candidato no podía asistir desde un inicio, entonces para qué hicieron estas preguntas. Queda en el misterio.

A Juan Diego Castro del PIN se le envió la invitación el día 22 de agosto. El 23 de octubre, un mes después, se envía un correo al canal preguntando quién sería el moderador del debate y cuáles son los candidatos “YA” confirmados (YA, literalmente escrito en letra mayúscula). Luego, el 24 de octubre se envía otro mensaje donde comunican que por motivos de agenda el candidato no podrá asistir. Este es un candidato que, de todas formas, hasta ahora casi no se le ve debatir. ¿Será que estar en un “cómodo” segundo lugar en las encuestas le permite atender otros asuntos? Ya no estamos en el 2006, donde un aspirante pensaba que podía ganar por tener un ‘nobel’ bajo la manga.

Finalmente, y casi que a última hora, los desgastados y repitientes candidatos Óscar López del PASE y Otto Guevara del Movimiento Libertario cancelan su participación. Tal vez después de todo hubiésemos visto poco o nada nuevo.
Muchas gracias entonces por avisar y nos vemos en 4 años.

¿Y así quieren ganar?

Si consideramos que la tarea de un político es presentarse ante los diferente segmentos de la población, pues todos los votos cuentan, así como demostrar la capacidad de confrontar, de ser flexible y de avenirse a las reglas del juego que se plantean, queda un sinsabor de que tenemos algunos candidatos sumamente selectivos, extraordinariamente ocupados y, en otros casos, impredecibles, que, bajo la elegante y poco refutable excusa que deben atender otras obligaciones, se permiten ausentarse en la comunidad universitaria. Me queda, por tanto, la duda, para la mayoría de ellos, hasta dónde en esas ausencias hay estrategia, el evitar ‘desgate’ y hasta qué punto era completamente imposible apersonarse a debatir.

El lenguaje no verbal: ausencia de olimpismo político

El Dr. Rodolfo Hernández del partido Republicano fue uno de los primeros en apersonarse al canal universitario. Este fue un candidato que para la ocasión se vistió mostrando los colores de su partido (azul, amarillo y rojo), dando a entender que hay orgullo por su partido e intentando, posiblemente, comunicar que no lo “esconde”. Acá, todos los elementos juegan y no podemos solamente prestar atención a las ideas y planteamientos de los aspirantes, puesto que cuando se emite el voto hay un componente emocional en la decisión, influyendo las características físicas del aspirante, sus gestos, postura, capacidad de crear empatía, selección de palabras y forma de decirlas, objetos que utiliza, vestimenta, etc.

Considero que la postura y los gestos del Dr. Hernández reflejan considerablemente dónde se encuentra él en la construcción de su mensaje. Por un lado, se planta sobre el piso con los pies abiertos y ejerciendo cierta presión hacia el suelo, pero, en otros momentos, levanta las puntas de sus zapatos mostrando algo de inquietud e inestabilidad. Cuando el Dr. Hernández se refiere a temas como la salud, los valores o la investigación, su cuerpo se ensancha, se relaja y, literalmente, respira mejor. Es el efecto de cuando sabe de qué habla y que está a gusto. De similar manera, cuando se refirió al caso de los ‘Panama Papers’ su pecho se expandió literalmente y con su dedo índice empujaba el espacio, mostrando sin reserva alguna que no tenía miedo en confrontar al respecto. Otro momento singular fue cuando descartó un posible gobierno conducido por Rodolfo Piza diciéndole “un gobierno no es poesía” mientras sacudía la mano derecha como si estuviese desechando esa idea y enviándola hacía el suelo.

Cuando se le preguntó si incluiría a Rodolfo Piza en su gobierno, nunca mencionó el nombre del candidato del PUSC y, al final de su respuesta, tomó agua inmediatamente, gesto que se puede interpretar como necesidad de refrescar la garganta, pero que también se asocia a un momento incómodo. ¿Quién no tomado agua para aliviarse? De hecho, en los debates estadounidenses, se lleva la cuenta de quién tomó más y pronto les diré quién ocupó mucho de este preciado líquido en este debate, y no fue el Dr. Hernández.

Mario Redondo de Alianza Demócrata tiene un aura que emana respeto y sencillez, a pesar de que al día de hoy las encuestas no le otorgan ni el 1 % de intención del voto. Este es un aspirante que como diputado ha destacado, pues literalmente se ha apersonado a los Tribunales de Justicia a interponer denuncias en casos como ‘el cementazo’.

En las respuestas que dio, hay un aire de denuncia y crítica, pero todavía no tiene los ‘cómo’ de las soluciones a un nivel de maduración y a un grado que se les pueda percibir de manera tangible. Hasta ahora, y quedó evidenciado en este debate, su cuerpo no hace nada especial. Redondo junta las manos, las abre y las cierra constantemente como si tuviese un pequeño acordeón invisible que está tocando. De ahí que cuando mencionó palabras como “me preocupa”, “trascender” y “múltiples” no supo cómo darles un énfasis por medio del cuerpo. Difícilmente, este candidato podrá persuadir a los electores, puesto que, hoy por hoy, estos toman la decisión por lo que ven en la televisión, principalmente, y este tipo de medios requiere un conocimiento significativo del cuerpo. Estamos en tiempos en los que mucha gente no quiere leer u oír política, quieren ver política, y eso es otra cosa.

El desempeño reflejado este viernes demuestra varias cosas: el candidato tiene gestos distractores, repetitivos y, por lo tanto, adormece; los codos los pega con frecuencia al cuerpo, quedándose en un espacio pequeño y, finalmente, todavía no parece disfrutar el arte de debatir. A mi modo de ver, el candidato es muy capaz, pero su cuerpo es muy pasivo, restándole la capacidad de inspirar, de llamar a la acción.

Carlos Alvarado del PAC, siendo parte del oficialismo no podía darse el lujo de ausentarse. Este es el candidato que corporalmente tiene el desempeño más dinámico, diría yo, pero evidenció algo que ha sido una constante en este debate de Canal UCR y de otros, sus respuestas son muy mecánicas y sus gestos parecen tan ensayados que le restan espontaneidad. Cuando se refirió al tema de la Caja del Seguro y sobre la importancia de digitalizar expedientes, literalmente, dibujó un rectángulo en el espacio. Si mi retentiva no falla, y puede suceder, este recurso Alvarado lo repite a donde vaya. A este debate llegó a recitar de memoria lo que sabe. Casi que no se permite elaborar respuestas en el momento.

Cuando se le confrontó sobre las cosas que no se hicieron en este gobierno, terminó refugiado en un vaso de agua. Y sí, este fue el candidato que tanto en vivo como fuera de cámaras, tomó agua 14 veces. Mario Redondo intentó ponerle contra la pared en el tema del ‘cementazo’, pero Alvarado empezó perdiendo tiempo respondiendo sobre los logros del PAC. Este aspirante no es un mal vocero del gobierno. Pero la cosa no termina ahí, los televidentes no siempre pudieron observar los pies de los candidatos. En mi caso tuve la oportunidad de verlos a escasos metros. Si hay una zona de nuestro cuerpo que se resiste a mentir, es precisamente de la cintura hacia abajo. Cuando se le preguntó el porqué ir por un segundo gobierno del PAC, sus pies se movían de un lado a otro, especialmente el pie derecho. El candidato Alvarado de la cintura para arriba hace todo un esfuerzo por verse en control, pero sus pies le delatan a ratos que no tiene equilibrio. Tal vez, él no tiene las cosas al nivel de control que desearía. No sería para menos, entre varias dinámicas que vive el aspirante, el ‘gobierno del cambio’ es cuestionado y un quinto lugar en las encuestas, casi que empatado con el candidato evangélico no es tampoco para estar muy tranquilo, y a eso sumémosle las preguntas desestabilizantes que recibió.

Alvarado, bien que mal, conoce algunos trucos del arte de la retórica, como lo es el número tres. En el debate, vimos que para todo tiene casi 3 ‘soluciones’. Cuando se prestaba la oportunidad cerraba alguna respuesta con su eslogan Yo Creo. Ni él mismo parece creerlo. Este es un candidato con juventud y algo de buena técnica, pero le falta aterrizar los ‘cómo’ y le falta sentimiento. Alvarado carga, también, con un PAC que ya no es el mismo y acarrea con él un partido que perdió la virginidad.

La candidata Stephanie Campos de Renovación Costarricense quedó casi que descalificada como aspirante a la presidencia. El periodista Rodolfo González del programa ‘7Días’ resaltó la importancia de manejar datos porcentuales con exactitud para poder solucionar algunos de los problemas nacionales, y le preguntó cuánto es el gasto total del gobierno, cuánto es el déficit fiscal, cuánto creció la economía costarricense, cuál es la tasa de homicidios dolosos, sin embargo ella admitió no saber las respuestas, mostrando una sonrisa inauténtica y dirigiendo por un momento su mirada hacia un lado y hacia abajo. Y, si bien es cierto, no se puede saber todo, ella reconoció que se ha enfocado en buscar soluciones a otras cosas que no precisó, terminando la respuesta con sus labios presionados hacia adentro, sugiriendo de esta manera tensión, frustración y auto desaprobación.

La aspirante no ofreció nada atractivo y tangible en sus respuestas, lo cual corresponde inevitablemente a un cuerpo que se mostró a veces tenso, poco expresivo, y con ausencia de calidez. El problema que tiene esta candidata, que no es solamente de ella, es que, por un lado, los candidatos ponen mucho énfasis en mostrarse fuertes, no permitiéndose un grado de calidez y, mucho menos, de vulnerabilidad. Tampoco se ve que metan el dedo en llaga de los problemas nacionales, sino que por lo contrario, luchan por hacerse oír, demuestran vanidad y se quedan, en gran medida, en sus motivaciones individuales.

 

Edgardo Araya del Frente Amplio en este debate principalmente se movió en dos ejes, por un lado, el del tema ambiental y, por otro, su espíritu de denuncia e indignación por el trabajo del gobierno. Cuando el periodista Ernesto Rivera le preguntó sobre cómo armonizar la conservación de la naturaleza con un esquema de producción dada la vocación exportadora del país, Araya respondió: “bueno es que ese es uno de nuestros principales planteamientos”, mientras miraba hacia abajo, con las manos rechazó inicialmente la pregunta y posteriormente le siguió un levantamiento de cejas que se asocia a incomodidad y a falta de credibilidad.

Este es un aspirante que no parece del todo ofrecer un lenguaje no verbal convincente, y en otros casos no ofrece soluciones convincentes. El espacio no lo aprovechó siquiera para sacar una de las tareas más básicas de todo aspirante a la presidencia, ilusionar al votante. De todos los aspirantes, él, diría yo, es el más emocional, pero esto no le alcanza para calar en la gente. De hecho, en la última encuesta de Opol Consultores tiene menos de un 3 % de la intención de voto. Durante el debate, mantuvo con frecuencia sus piernas unidas, una postura que se asocia normalmente a lo femenino. Esa posición delata algo que he visto en él muy seguidamente, es como si él personificara el color rojo. Si pensamos por un momento en ese color, el rojo se encuentra en un estado a punto de explotar, pero intenta contenerse. Ese fue el aspirante que vimos la mayor parte del debate. Ahora, cuando Araya rompe este esquema corporal se vuelve desbordante y satura de emoción, pasando al otro extremo. El ejemplo sería su uso del puño cerrado moviéndose de arriba hacia abajo como si estuviese martillando. Su discurso por momentos va a un cierto ritmo, y su cuerpo puede irse por otro, rompiendo sincronía.

 

John Vega del Partido de los Trabajadores muestra un grado calidez ante las cámaras, pero se queda principalmente en planteamientos e ideas, los cuales, como mencionó el politólogo Claudio Alpízar, se sienten como si estuviera en la era de la Guerra Fría. Vega es un aspirante que parece no tener mayor interés por la comunicación no verbal y, cuando dialogo con él, post-debate, me deja la sensación de que ve el tema de comunicación como una cuestión de imagen, lo cual lo considero poco acertado y desmotivante, viniendo de una persona tan joven. Debido a que en el debate muchas tomas se hacen del pecho hacia arriba, muchos detalles de la comunicación corporal se pierden para el televidente. Sin embargo, dado que lo observé de cerca, él mantuvo gran parte del tiempo las manos agarradas de los costados de la mesa. Este tipo de posturas para un candidato que habló de lucha, de reivindicar derechos, de que hay deudas históricas con los trabajadores, es poco persuasivo para atraer votantes. La postura que mencionó parecería irrelevante, pero recordemos que cuando el cerebro no entiende lo que se dice, inmediatamente recurre al lenguaje no verbal para tratar de comprender el mensaje. De ahí que debe haber sincronía de lo que se dice con las expresiones del rostro, la postura y los gestos. El candidato parece apostar por decir lo que él considera una verdad, pero es más interesante decir la verdad sin aburrir.

Como una particularidad, llamó la atención que Vega fue el candidato que “rompió” el protocolo, vistiendo una camisa blanca en un debate de noche y cuyo color no se asocia en nada a la ideología a la que pertenece. Pero bueno, ¿por qué no? Su estilo de vestimenta fue un tanto al estilo Figueres: el blanco, con toda la gama de interpretaciones que genera este color. De hecho, ningún candidato,  excepto Hernández, mostró orgullo partidario en su vestimenta. El esfuerzo de la mayoría apuntó a no llamar la atención por su partido, sino más bien mostrar la “singularidad” de ellos y ella.

Considero que, luego de este debate del Canal UCR, hay otro candidato descalificado, seguido de Stephanie Campos, ese es Sergio Mena de Nueva Generación, no solo por lo poco especifico que es en sus respuestas, sino porque también corporalmente toma otro camino para ver cómo se salva. Cuando Rodolfo González le preguntó sobre datos porcentuales basados en 4 medidas para la salud que Mena plantea en su programa de gobierno, lo primero que hizo fue retirarle la mirada al periodista y dirigirla hacia abajo, lo cual sugiere sumisión y hasta cierto grado, culpa. Luego reaccionó a la defensiva diciendo que “el presidente de la república no es un erudito y que él no puede saber todos los datos.”

Sergio Mena, ciertamente, vistió de manera elegante, pero si se observa su desempeño corporal en el debate, no ofrece la palma de sus manos al hablar, cosa que es básica en la comunicación. Desde los tiempos más remotos de nuestra especie, el mostrar la palma de las manos se volvió una necesidad, pues con esto se demostraba que no había arma en mano para agredir. Él hace los gestos principalmente hacia adentro, sugiriendo un fuerte ego y, al mismo tiempo, como una manera de escudarse, de protegerse. Esto va mano a mano con el contenido de muchas de sus respuestas, pues demuestran poca preparación y estudio. El candidato se nos queda todavía ‘light’, con mucho camino por recorrer.

 

Deudas pendientes

Como un todo, a nuestros candidatos el debate organizado por la Universidad de Costa Rica les quedó grande, salvo algunos momentos en los que unos pocos destacaron. Demostraron que continúan en deuda en su preparación de forma y contenido. Siguen sin comprender que la campaña es un acto permanente, por lo que una breve preparación para un debate no será suficiente. Tampoco se ve un esfuerzo significativo por segmentar el mensaje que presentan, dirigiéndose al público como si este fuera ‘al por mayor’.

Inclusive, el ausentismo de algunos por si solo dijo mucho. En ese sentido los esfuerzos del equipo organizador no obtuvieron el nivel de consideración y de cortesía que se esperaría para una institución emblemática como lo es la Universidad de Costa Rica. Lamentablemente, la gran mayoría de nuestros aspirantes parece venir de la vieja escuela, pues caen en el error de pensar que se siguen dirigiendo al mismo votante de hace 15, 30 o 50 años, al que le bastaba y se apoyaba en palabras… que entran por una oreja y salen por otra. Lo que vimos a ratos parecía, más bien, un concurso de promesas.

Caen también en el error de pensar que entrenarse en comunicación verbal y no verbal les resta autenticidad. Estimado lector, de continuar la mayoría de ellos por la misma senda, le recomiendo para el próximo debate no verlo o verlo con unas palomitas de maíz a la mano a ver si, al menos, de esta manera la experiencia ante su pantalla se siente menos dolorosa.

 

Marlon Segura

Analista no verbal y director escénico.
Universidad de Costa Rica, Ecole Internationale Jacques Lecoq.

“Si tu ideología es de izquierda, no podés tener iPhone”

“Si tu ideología es de izquierda, no podés tener iPhone”

El hecho de que tengás o no un iPhone (o en su defecto, cualquier otra marca de teléfono inteligente), no te hace ni más ni menos de izquierda. Leer mas $rarr;

“Han escuchado eso de que alguna gente ve el árbol y otros el bosque?”, decía el Sup Marcos, “pues a nosotros, nosotras, zapatistas, nos gusta ver la raíz.”

Por cierto, la de la imagen es la Gata-Perro.