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Larissa Arroyo: La mujer que no se queda callada

La voz de las mujeres se multiplica cuando se unen.

Ella abiertamente denuncia las agresiones que recibe en Facebook. Esto contradice el silencio por el cual pasan la mayoría de las mujeres agredidas en Costa Rica. Para Larissa Arroyo, las denuncias son una manera de dar una voz, sin importar el riesgo.

“Si no denunciás te pasa, si denunciás, también. Y en ese balance pues es mejor denunciar porque de alguna forma hay una mejor protección. Hagás o no hagás, ese riesgo está latente. Es decir, el ser mujer en esta sociedad, te deja atrapado, no te da ninguna opción”.

Ella no se siente figura pública, sino que simplemente habla cuando tiene la necesidad de externar lo que piensa. Pero, al hacerlo, la defensora de derechos sexuales automáticamente sobresale del horizonte. Entonces, ¿cómo comenzó este camino hacia la defensa de quienes lo necesitan?

“Es un poco complicado porque no recuerdo un momento determinante, cuando algo cambió, o cosas así. Creo que es algo que traía desde siempre. Por ejemplo, es mi casa había afinidad muy grande por los temas sociales, la justicia y la necesidad de cambio."

Este pequeño detalle fue para Larissa la clave para un futuro en el activismo. Ella me explicó, con un tono relajado y diferente al cual estamos acostumbrados verla debatir en la radio, que no pasaba un solo día en la que ella no sintiera la necesidad de revindicar de alguna forma que ser mujer no era impedimento para hacer cualquier cosa, en la escuela, en el colegio, en la universidad. Pero faltaba algo para alimentar ese espíritu de lucha.

A la educación le faltaba algo...

“Lo que no tenía eran las herramientas,” dijo, refiriéndose a la educación. “Es un poco lo que ha motivado mi carrera profesional y mi carrera como activista, el poder trasladar herramientas a las mujeres y a la gente en general para que tomen acciones para el cambio. Yo vengo de una carrera bastante conservadora porque soy abogada, vengo de la UCR, te podés imaginar que no es una carrera donde hubiera creatividad, ni nada por el estilo, todo era muy estándar.”

Esa estandarización de la educación hizo que ella odiara sus primeros años en la universidad. Para ella, la educación necesita expandirse.

“En la universidad no recuerdo tener un curso que me marcara a viva voz, lo que sí sucedió es que me di cuenta que el mundo era mucho más grande de lo que yo creía, viviendo en esa burbujita. Recuerdo una vez un compañero que dijo que el único libro que había que leer en la UCR era la Biblia y yo no entendía como alguien estando en la universidad podía decir eso precisamente porque yo partía de la necesidad del respeto a la diversidad," dijo.

Larissa en Salón de Expresidentes

Larissa (en rojo) en el salón de ex-presidentes de la Asamblea Legislativa, conversando de derechos igualitarios (Facebook de Larissa Arroyo).

“Es una lástima que las escuelas universitarias no te enseñan esas otras ramas, te enseñan tributario, público, administrativo, penal, pero el tema de derechos humanos, aun ahora, no lo ponen sobre la mesa como una verdadera opción profesional”. Para ella ese momento determinante llegó al involucrarse con un grupo de mujeres en el cual no había otra abogada. Entonces vio que su conocimiento sería de alta utilidad a la vez que percibió la misma carencia en la formación de las otras mujeres con las cuales interactuaba. Esta fue sólo una de las tantas experiencias que le ampliaron el horizonte y sus perspectivas.

Supo entonces que si una de las supuestas fuentes más confiables de educación (la universidad) no estaba dando la talla, entonces la lucha por los derechos igualitarios implicaría un gran reto. El feminismo se convierte cada día en un movimiento más real y más estructurado, que pretende permearse en diferentes campos: laboral, sexual, seguridad, etc.... la lucha por educar a la población costarricense sigue muy vida.

“La sociedad costarricense todavía no termina de entender qué es el feminismo: la búsqueda de la igualdad para todas las personas y todos los seres. El peso que tiene el feminismo es visualizar una lucha que no es únicamente por una población, sino que es por el medio ambiente, por los animales, por población afro, población indígena, LGTB y por supuesto mujeres, niños, personas con discapacidad. Decir que el feminismo lo que busca es volcar la tortilla, es totalmente errado. Más bien lo que busca es el respeto de derecho para todas las personas, y que no se haga distinción por ninguna condición o situación".

¿Hacia dónde dirige sus esfuerzos?

Una de las condiciones específicas a las cuales Larissa busca atender es el derecho sexual y el derecho reproductivo, algo que cada día tiene más impacto en la sociedad, aunque tengan más de cuarenta años de haberse establecido como derechos. Datan de 1968, en la Conferencia de la Organización Mundial de la Salud en Teherán, Irán. Pero para ella, los derechos sexuales y reproductivos todavía están muy incomprendidos.

“Estos tienen impacto en todos los ámbitos de la vida de las mujeres. Pensemos en ámbitos laborales, entonces hablemos de derecho a la lactancia, el tema del embarazo, los permisos de maternidad antes y después. Si quedo embarazada, que por qué quedo embarazada, si no quedo embarazada, que por qué no quedé embarazada, hay un peso sobre eso. Hay dificultades físicas, laborales, emocionales, y falta de apoyo social. Por esto es que lo sexual y lo reproductivo toca todas las demás áreas de la vida de las mujeres”.

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Uno de los temas que Arroyo refuerza, es la violencia obstétrica. La cantidad de casos ha subido en los últimos años, y esto se debe a que, hasta hace poco, no tenía nombre. De hecho, no fue sino hasta el 2007 que Venezuela fue el primer país en definir la violencia obstétrica como un delito y tipificarla para su adecuada sanción.

“Las historias que escuchás es yo viví eso, sí, a mí me pasó, yo no sabía. Si las personas no conocemos nuestros derechos ni los mecanismos para acceder a los mismos y exigirlos, es como si no existieran. Si no entendemos el fenómeno de la violencia, si no le ponemos nombre, si no lo logramos identificar, no lo podemos denunciar. Es como si no tuviéramos acceso al derecho de vivir libres de violencia. Para volver al punto que vos me decías de la denuncia: la gran mayoría de las mujeres no somos vocales, no hablamos y entonces eso me llega un poco. Yo no me quedo callada”.

Orígenes de la lucha de las mujeres

Viendo que sos una mujer dentro de un sistema machista, ¿cómo conseguiste la información para educarte y hoy día mantener una presencia de lucha social tan notoria?

“Desde pequeña, a partir de todo el tema del conflicto en Centroamérica, especialmente El Salvador,” explica. “A Costa Rica llegó un grupo de migrantes... mi padre y mi madre, al ser intelectuales, eran cercanos a este círculo de personas que migraban. Por otro lado, mi formación en el colegio fue francesa, estudié en Francia, vine al Franco, de manera tal que, todo lo que conlleva la Revolución Francesa —la reivindicación de derechos, solidaridad, justicia— para mí eran temas muy presentes”.

Larissa también pasó años en México, cuando niña, y estuvo rodeada de estudiantes universitarios quienes la sensibilizaron, de alguna forma, hacia la diversidad cultural. Otro de sus temas favoritos, que la apasiona, es el de los derechos de las niñas y los niños.

"No recuerdo que a mí me dijeran las personas adultas estamos hablando, tenés que esperarte. Cada vez que yo quería preguntar algo, o quería decir algo, me escuchaban. Hago el salto de vuelta a la educación. Una diferencia entre la educación costarricense y la francesa es que la tica está muy dirigida al aprendizaje de memoria y no al análisis. En cambio la francesa era mucho desarrollo, opinión, literatura, darle vuelta. Mis evaluaciones tenían que ver con creatividad. ¿Cómo hago yo para darle también un análisis y demás? Creo que todas esas fueron pequeñas piezas que se fueron sumando.”

La abogada y activista rescata sin embargo que las herramientas a las cuales más recurre ahora las obtuvo de la sororidad. Este término viene del latín soror, sororis, que significa hermana, y alude precisamente eso, la hermandad entre mujeres. La Universidad Intercontinental (UIC) la definió como la posibilidad de resignificación y coexistencia entre las mujeres.  Pero, me parece fascinante que aun en el año 2016, dicha palabra no aparece en el Diccionario de la Real Academia.

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El poder de no quedarse callada

“En esos círculos feministas, empiezo a darme cuenta que hay otras formas de vivir la vida, más de las que veía de manera cotidiana. Así empezamos en un grupo de mujeres que se llamaba las Chicas del Calendario. Un poco para la reivindicar la película. Muchas compañeras del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) habían sido perseguidas por poner en el calendario el 28 de septiembre, el día de la despenalización del aborto. En ese momento quien estaba como jerarca hizo literalmente una cacería, cortando cabezas e incluso despidiendo a compañeras”.

Pequeñas demostraciones de violencia que surgen de que las mujeres hablen... estas son experiencias a las cuales Larissa ya está acostumbrada.

“No puedo recordar un solo momento de mi vida en donde yo cuestionara algo y lo dejaran pasar. Una amistad me dijo: Larissa, ¿por qué siempre tenés algo qué decir? ¿Por qué no te podés quedar callada? En una discusión siempre hay un pero. Me lo pensé, ¿de verdad? ¿Por qué no puedo dejar pasar, quedarme callada? Y hoy por hoy creo que más bien lo que hice fue tomar esa característica y decir voy a hacer algo con eso. Si me hubiera quedado callada cada vez que tenía miedo, nunca hubiera hecho nada. Precisamente no quedarme callada es lo que me ha hecho poder desarrollar una carrera profesional y también mi activismo”.

La Larissa de ahora, ¿puede en algún momento quedarse callada?

Me sonrió con seguridad.

“Algunas veces me muerdo la lengua... pero tiene que ver con un tema de estrategia. Tiene que ver con un tema de voy a oírte, para luego, debatir o rebatir tus argumentos. No me puedo imaginar quedándome callada, del todo, excepto cuando tengo un propósito. Cuando tengo un propósito, me quedo callada”.

Eso llega a ser desgastante...

“Emocionalmente es desgastante. Si yo tuviera que dar un consejo a chicas o mujeres que quisieran desarrollar esta vocalidad, su activismo y una defensa pro derechos humanos, en particular de las mujeres... yo lo que les hablaría de la autopiedad”.

¿Autopiedad?

“Desgastan los ataques... aunque sea una tontería, sí desgastan. Recargo energías cuando me junto con otras mujeres que tienen una lucha igual o similar. Por ejemplo, con las Peras del Olmo, Colectiva Caminando, Chancha Negra, Las Hijas de la Negrita... hay varios. Es increíble. Es como una batería. Algunas veces sí me siento desgastada. Me siento triste. Siento que las cosas no van a cambiar y al día siguiente, algo pasa. Me doy cuenta que la lucha ha dado frutos. Es como ir poniendo un poquito. Es curioso”.

Entonces, la lucha social toma mucho tiempo...

“Es un proceso, te pongo un ejemplo: hace unos días, estaba dando un taller en el Tribunal Supremo de Elecciones. Yo les decía, vean, hace cinco años, este taller no se hubiera dado. Hace diez, me sacan a patadas, con la policía. Esa es una victoria: el poder dar un taller ahí. Otra es haber posicionado el trabajo de otras tantas compañeras. Hacer resonancia entre todas. Mi voz solita no sirve nada. Mi voz se amplifica porque tengo a otras personas que hacen resonancia de mi voz y yo hago resonancia de la de ellas”.

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Bernardo Montes de Oca