En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado y en vísperas de la VI Feria de Parto Respetado, Contexto se sentó a hablar con Rebecca Turecky acerca de la violencia obstétrica en Costa Rica y el parto humanizado.

Apenas empezaba el aguacero cuando me senté con Rebecca en un pequeño café en el corazón de Montes de Oca. Durante un poco más de una hora me fue regalando una recopilación de memorias sobre una vida llena de propósitos y sueños en los cuales ninguna mujer es violentada, en uno de los momentos más cruciales de su vida.

Rebecca Turecky es oriunda de California, Estados Unidos y fue ahí donde se preparó profesionalmente para ser partera. La definición que ella tiene de su profesión no es la que tenemos la mayoría de los costarricenses, los cuales recurrimos a la imagen de una señora cuyos conocimientos se los ha dado la experiencia y no la academia. En los Estados Unidos, Rebecca se graduó de un sistema basado en el modelo europeo, en donde, por ejemplo, en Inglaterra la preparación mínima es de tres años y en Suecia, al graduarse, la estudiante habrá atendido aproximadamente 40 partos bajo supervisión.

En el año de 1990, se podía encontrar a Rebecca en el área de maternidad del Hospital San Juan de Dios. Durante este tiempo como voluntaria, fue “testigo de una violación increíble” hacia las mujeres en labor de parto. “Qué asco”, me dice, mirándome directamente a los ojos, tras describir cómo un médico permite la entrada de un grupo de estudiantes que proceden a tocar sin permiso a una mujer sin tan siquiera preguntarle su nombre. Ahí se ganó el apodo de “corazón suave” porque empezó a acompañar a las madres después de estos procesos traumáticos, brindándoles apoyo de la manera que pudiera. “Cuando una presencia abusos a los Derechos Humanos, no puede no reaccionar”, explica recordando esa época.

El trato del personal hospitalario no fue lo único que la sorprendió. El equipo médico con el que contaba el hospital lo describe como de la década de 1950 y admite haber conocido instrumentos que jamás había visto durante su formación en los años 80. “Tecnología obsoleta” que obliga a la mujer a dar a luz en una posición acostada, con las piernas arriba, sin posibilidad de moverse y en donde suelen administrarse una serie de drogas para acelerar el proceso sin su consentimiento.

A Rebecca la vida la llevó hasta Turrialba, en donde siguió trabajando como partera y en el año 2000, junto con la canadiense Marie Tyndall, fundó Mamasol, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es transformar la visión medicalizada de los nacimientos. En el 2001, lanzaron su primera campaña por la Humanización del Parto y del Nacimiento en Costa Rica que consistía en una serie de folletos, comunicados de prensa y presentaciones dirigidas a la defensa de los derechos de las mujeres durante el parto.  En aquel tiempo, el concepto de violencia obstétrica seguía siendo desconocido.

Entonces ¿qué es la violencia obstétrica?

La violencia obstétrica es un término que no lleva mucho tiempo circulando. Los primeros registros datan al fin del siglo XX, donde no se cuenta con una definición concisa. Este es uno de los primeros obstáculos al momento de crear una legislación que proteja los derechos de las mujeres antes, durante y después de parto. En aspectos muy generales, podemos referirnos a la violencia obstétrica como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo de la mujer y sus procesos reproductivos; se manifiesta a través de distintas prácticas que tienen en común la deshumanización de la mujer.

El término es utilizado mayoritariamente en América Latina y en la región encontramos avances importantes, como es el caso de Venezuela, que en el año 2007 dió una definición a la violencia obstétrica dentro de su aparato legal. Otros países (como Argentina en 2009 y México en 2014) siguieron su ejemplo. Estos avances están ligados a los esfuerzos en investigación sobre este tipo de violencia, en los cuales estos países han destacado.

La violencia obstétrica es un tipo de violencia de género y es propiciada gracias al paradigma médico vigente, un sistema patriarcal y paternalista. Rebecca me cuenta cómo al llegar a América Latina se sorprendió del poder que tienen los médicos dentro del hospital sobre otros profesionales del área de salud, como las enfermas y por supuesto, sobre los pacientes.

Ahora ¿cuál es problema de que el parto se trate desde la perspectiva médica? Que esta tiene la tendencia de patologizar todos los procesos naturales y es aquí donde se implementan prácticas como la aplicación del suero pitocín para acelerar el proceso de parto. Según Mamasol, entre otros efectos adversos, se encuentra el dolor excesivo, sufrimiento fetal, aumenta el riesgo a hemorragias postparto y genera altas tasas de cesáreas. Bajo esta visión, también suele implementarse el uso de forcéps y la maniobra Kristeller, que consiste en la presión ejercida por el puño o antebrazo del médico sobre el abdomen, en donde se encuentra la parte superior del útero para hacer salir al bebé más rápido; esto produce dolor intenso y puede dejar sin aire a la madre debido a la fuerza aplicada al diafragma.

Luego, se suele separar a la madre del bebé casi inmediatamente y al terminar la mujer habrá pasado por una serie de humillaciones que pueden dejar un trauma importante. Este se manifiesta en el sentimiento de fracaso, por ejemplo, que una mujer puede relacionar con su “incapacidad” para dilatar.

Rebecca considera que el modelo médico suele tratar la enfermedad y una mujer embarazada no se encuentra enferma. Estas intervenciones, me dice, le “roban a la mujer una de las experiencias más transformadoras de toda su vida”. Me cuenta que ha atendido en muchos partos y siempre se sorprende de lo “mágicos” que son. Le duele que muchísimas mujeres no logran vivir esa experiencia y conocer lo que define como “la fuerza más grande de la naturaleza”.

¿Y a qué nos referimos cuando hablamos de Parto Humanizado?

En un parto humanizado o parto respetado, los deseos de la mujer se privilegian sobre los del médico, por lo que se refiere al proceso en el cual la madre decide cómo desea parir, en qué condiciones y bajo cuáles términos. Se evitan las intervenciones quirúrgicas que no sean estrictamente necesarias. Rebecca explica que “nadie puede tocarte y nadie puede poner drogas en tus venas sin tu consentimiento”.

El parto humanizado considera que el dolor es soportable, por lo cual no comparte la visión médica que ve el proceso como uno sumamente peligroso. Se han creado una serie de técnicas de relajación y de apoyo; por ejemplo, se encuentran las doulas que son mujeres capacitadas para brindar apoyo emocional durante el embarazo, parto y postparto (no cumplen ninguna función sanitaria). Mamasol ha graduado más de 100 doulas que pasaron por una formación de ocho meses. Rebecca me cuenta que se han convertido en grupos de apoyo que tienen mujeres ayudando a otras mujeres.

Semanas atrás, el ministro de la Presidencia Rodolfo Piza pidió que el parto humanizado fuera excluido del acuerdo entre el partido Frente Amplio y el presidente de la República, Carlos Alvarado. En última instancia, el Frente Amplio cedió; la ministra de la Condición de la Mujer y la presidenta de dicho partido Patricia Mora expresó estar confundida entre la relación que don Rodolfo encontraba entre el parto humanizado y el aborto.

Rebecca me lo explica muy claramente: “¿Cómo le podemos decir a una mujer que tiene la autonomía de decidir bajo cuáles condiciones desea parir pero no de si desea parir en primera instancia? El aborto y el parto humanizado son conceptos sumamente distintos entre sí“. Mamasol jamás ha discutido el aborto, pero lo que Rodolfo Piza identifica es que ambos conceptos están dirigidos hacia la garantía los derechos reproductivos de la mujer y el derecho que cada una tiene de decidir sobre su cuerpo.

Menos intervenciones, más acompañamiento

Bajo este lema, se celebrará la sexta Feria del Parto Respetado en Costa Rica el próximo domingo 27 de mayo, desde las 9am en el hotel Ave del Paraíso, en San Pedro de Montes de Oca. La actividad se desarrollará durante todo el día hasta las 5pm y es promovida por la organización francesa sin fines de lucro AFAR (Alliance Francophone pour l’Accouchement Respecté) en varios países.

En nuestro país, la feria es organizada por Anidar, quienes se dedican al bienestar durante la etapa de gestación y luego de esta, a través de actividades como el yoga prenatal, asesorías de lactancia, círculos de mamás y otras. La entrada es de 2000 colones para el público general, 1000 colones para mujeres embarazadas. Niños y adultos mayores entran gratis.

Programa de la VI Feria de Parto Humanizado.

Estudiante de comunicación. De las letras y sus historias.

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