El analista político ofreció una extensa entrevista a Contexto.

Bastó con contactarlo y proponerle un encuentro y Juan Carlos Hidalgo aceptó conversar con nosotros. Quedamos de vernos en un ameno bar de San Pedro, donde, frente a un par de cervezas, nos sentamos a conversar con un personaje que se sabe avalado y cuestionado por partes iguales en el ambiente político costarricense. Hidalgo nos atendió durante poco más de hora y media y contestó preguntas sobre sus inicios en la política, el panorama de Costa Rica frente a las elecciones del 2018 y las consecuencias del ascenso de Donald Trump al poder en los Estados Unidos.

Antes de iniciar, valga dar una breve reseña de quién es nuestro personaje:

Juan Carlos Hidalgo es graduado de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) en Relaciones Internacionales, sacó su maestría en Comercio y Política Pública en George Mason University. Actualmente  es analista de políticas públicas para el Cato Institute colaborando en análisis de temas de actualidad en cadenas televisivas como CNN, Al Jazeera, BBC News, entre otras. Además, redactando artículos que han sido publicados en diarios de gran reconocimiento en América Latina y España.

“Si no fuera por Otto, yo no estaría aquí”

¿Cómo inicia usted en la política?

Luego de que me gradué en 1997 del Liceo de San Carlos, me vine para la UNA en 1998 y recuerdo un profesor que nos dijo que en relaciones internacionales lo más importante era tener experiencia laboral. Entonces eso se me quedó metido en la mente. Mi familia siempre fue socialcristiana, venía entrando Miguel Ángel Rodríguez al gobierno (1998-2002) y el diputado por San Carlos era amigo de mi tía, Rigoberto Abarca. Entonces le dije a mi tía que le dijera que si podía ir a trabajar ad honorem a la Asamblea y él dijo que sí, en ese tiempo no había espacio suficiente para todos en el edificio así que alquilábamos una casa junto con el Movimiento Libertario”.

Y ahí conoce a Otto Guevara…

“En esa casa compartíamos cocina con la gente de Otto Guevara y yo empiezo a escucharlo en el plenario y empieza a llamarme la atención su figura. Un día camuflado pasé a su oficina y le pregunté que si no tenía literatura del Movimiento Libertario, me dio un panfleto que se llamaba Movimiento Libertario, pensamiento y propuestas. Lo leí y quedé impresionado, pensé “están locos”, hasta que un día Otto me dio “ride” a San Carlos, adonde iba de gira, y aproveché para evacuar todas las dudas que tenía, las cuales respondió con solvencia. Al día siguiente me fui de gira con él por todo San Carlos, continué aprovechando y me fui convenciendo de las ideas”.

¿Entonces se puede afirmar que Otto Guevara es su padre político?

“Totalmente, si no fuera por Otto yo no estaría aquí, quién sabe dónde estaría, eso yo nunca lo he negado”.

Tras años de una militancia a distancia en el Movimiento Libertario, renunció en 2010 porque el partido se había apartado de las ideas libertarias, ¿Cómo lo encuentra hoy?

“Irreconocible, ahora es una PYME, la empresa personal de Otto Guevara”.

¿En Natalia Díaz qué ve?

“En Natalia encuentro una mujer muy bien intencionada pero comprometida con el proyecto del Movimiento Libertario. Su familia controla la Asamblea Nacional del Movimiento Libertario, su mamá fue diputada y no me extrañaría que volviera. Ella está muy comprometida con la institución del partido, yo no estoy casado con instituciones, yo estoy casado con ideas. Recuerdo que cuando tuve ese coqueteo ideológico con Otto Guevara yo le dije que si algún día se apartaba de las ideas libertarias yo sería el primero en señalárselo y abandonar su causa y él me dijo: “No espero menos de vos””.

En la carta de renuncia al Movimiento Libertario dice usted que en Costa Rica las ideas liberales necesitan de un partido político que las defiendan… ¿Es ese el recién surgido Partido Liberal Progresista?

“Yo siempre he dicho que antes que una opción política Costa Rica necesita educación, la opinión pública necesita estar convencida de que el camino es el camino de la libertad en todos los ámbitos. De nada nos sirve tener una Margaret Thatcher si la gente no cree en ella. Por eso siempre he dicho que mi trinchera es la intelectual. Aun así no es ningún secreto que incluso un 15 % de la población electoral del país comparte las ideas liberales; cree en la apertura, en los impuestos bajos, en la legalización del matrimonio de las personas del mismo sexo…”.

¿Cuál debe de ser la consigna de cara al 2018 del Partido Liberal Progresista?

“Es rescatar el ideal liberal de Costa Rica que ha sido secuestrado no por un partido sino por un individuo (Otto Guevara) con intereses personales muy claros, por eso creo que es positivo y a pesar de que creo que la lucha intelectual a largo plazo es más importante, creo que traducir ese 15 % de la población que cree en esas ideas en votos es una fracción legislativa puede hacer mucha diferencia. En buena hora que este grupo de amigos míos que están haciendo este partido y que están tratando de rescatar el ideal liberal”.

“No ha sido un desastre de gobierno”

¿Qué opina del gobierno de Luis Guillermo Solís?

“Lo conocí en el 2007 en unos debates del TLC. Cuando se lanzó de presidente tenía empatía por él, un tipo bien intencionado, intelectual, honesto, pero sus ideas no las comparto. Su presidencia ha tenido claros y oscuros, yo diría que los oscuros son más que los claros. Le rescato el tema de la inflación, no es poca cosa que el Banco Central haya mantenido en cero la inflación, le rescato su lucha contra la corrupción. No ha sido un desastre de gobierno, pero no está comprometido con la reducción del gasto, comercialmente es proteccionista, complace a los sindicatos y el país no está para eso. Sin embargo, le va a alcanzar para salir del poder sin haber tratado el déficit fiscal”.

¿Cómo visualiza al PAC?

“Del Partido Acción Ciudadana me llama la atención el conflicto de identidad que se maneja, reniegan de ser de izquierdas, se definen como un partido de centro pero son prosindicatos, progasto, antiapertura, están aliados con el Frente Amplio en la Asamblea, me sorprende que no digan que lo son. Me llama la atención que el PAC sigue generando mucha simpatía de parte de un sector nada despreciable de gente joven. La promesa sigue atrayendo a mucha gente a pesar de que ha sido un gobierno con ciertos avances sociales, sin embargo la administración sigue siendo tan conservadora que ni siquiera convoca a proyecto de matrimonio igualitario”.

Juan Carlos Hidalgo y Adriano Ramírez

“Hay una generación de políticos enquistada en el poder”

¿Es el reciclaje de políticos la mayor amenaza para la democracia en Costa Rica?

“Lo que veo es que hay una generación de políticos enquistada en el poder… es difícil para las nuevas generaciones meterse en política, es poco agradable. Solo José María Villalta, más allá de nuestras diferencias ideológicas hay que reconocerle que tuvo impacto político importante, la demás gente joven llega al Congreso como relleno. La democracia no la podemos dar por descontada, los países pueden perderla fácilmente y lo hemos visto en Latinoamérica. Esta clase política genera descontento en la gente y luego pueden votar por figuras externas que dicen eliminar toda la clase política siempre y cuando les den más poder porque dicen que ellos van a resolver los problemas del país… Una figura que tiene todo ese perfil es Juan Diego Castro, uno no sabe que tanto apoyo vayan a tener pero bueno, esa es mi mayor preocupación, la clase política autoperpetrada”.

¿Es José María Figueres es lo peor que le puede pasar a Costa Rica?

“Un triunfo de Figueres sería una derrota moral para Costa Rica. Un tipo que incurrió en un acto poco transparente, yéndose del país siete años hasta que la causa expirara… y ahora vuelva y busca la presidencia otra vez… sería una derrota moral. Costa Rica no puede premiar la “carebarrada” que representa José María Figueres. No creo que tenga posibilidades, es el político más impopular del país”.

En el 2014 el Frente Amplio fue la tercera fuerza política del país, luego de todos los problemas internos, ¿qué tan caro  puede ser el costo político de esto para el 2018?

“El Frente Amplio ya jugó, no creo que vaya a repetir ese 17 %. Perdió la oportunidad de demostrar que es un partido serio, le dieron nueve diputados y demostró ser un rejuntado de ocurrencias”.

¿Panorama político de cara a las elecciones del 2018?

“Debemos aspirar a una oferta de ideas y por consiguiente a una demanda que pida ideas. Espero un electorado que demande más propuestas, no que la gente vote por un candidato que salió en la televisión con un perrito. Se necesitan ideas, no esa campaña de show de Liberación Nacional”.

¿Qué opinión le merece la idea de una constituyente?

“Una constituyente sería una caja de Pandora en este momento, se pueden impulsar reformas puntuales pero hablar de una constituyente que es empezar de nuevo con todo es una locura. No estoy de acuerdo, las constituyentes no resuelven los problemas que hay y lo hemos visto en Latinoamérica”.

¿Mantener nuestro sistema de pensiones (IVM) puede considerarse un capricho político?

“Es gente comprometida con una ideología, Álvaro Ramos dice que se siente orgulloso de portar la torcha de Calderón Guardia, Manuel Sanabria y Manuel Mora, es una visión ideológica… La cuestión es aritmética, el sistema está condenado a la quiebra y no lo digo yo, lo dice la Universidad de Costa Rica (UCR) que es una institución que no pueden acusar de liberal. Que nos vengan a decir que el objetivo del debate es mantener el IVM es una declaración política. Están demostrando que la finalidad es salvar el sistema y no es el cotizante la prioridad”.

¿Y las soluciones que proponen?

“Hay dos escenarios, el de la UCR que propone cotizar el 26 % de nuestro salario, pensionarse hasta los 70 años y optar por una pensión del 40 % del promedio de los últimos dos años de salario. Eso es lo que dicen los que reconocen que hay un problema. Pero hay un sector liderado por el superintendente  que dicen “no hay problema”, ni siquiera lo reconocen. Cuando Álvaro Ramos dice que el principio de quiebra no aplica para las instituciones públicas deja lo sucedido en Grecia y en Argentina para una novela de ciencia ficción de Julio Verne”.

Juan Carlos Hidalgo: entrevista

“No queda otra que tomar en serio a Trump”

El analista del Cato Institute se refiere a las consecuencias que traerá la administración de Donald Trump en los Estados Unidos.

¿Qué pasará con el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos?

“La administración de Trump estará caracterizada por la arbitrariedad en la toma de decisiones. El TLC nos va a proteger de cualquier arbitrariedad aunque al final de cuentas Estados Unidos puede poner aranceles y sería difícil librarse de eso. Pero la víctima número uno será México, ellos van a sufrir mucho los próximos cuatro años, él no la va a emprender contra Costa Rica”.

¿Qué papel puede jugar China ante esta nueva política económica de Estados Unidos?

“El papel de China se ha sobredimensionado, ellos están en un proceso de reconversión de su economía, están pasando de ser inversores y exportadores a ser consumidores. Para América Latina el problema es que van a  dejar de importar mucha materia prima y esto representará un reto a las economías del sur de nuestro continente. Yo no veo esa sustitución que dicen que representará China tras las medidas proteccionistas de Estados Unidos”.

¿Se puede tomar en serio a Donald Trump a pesar de su lenguaje repugnante y poco diplomático?

“Hay que tomarlo en serio, tiene los botones nucleares, no queda de otra. En un momento fue una broma de mal gusto y ahora nadie se está riendo. No es un presidente normal, psicológicamente presenta características de un tipo paranoico irascible, de piel delgada, megalómano. Representa el renacer del nacionalismo y el populismo en occidente”.

En el Washington Post se presentó a Donald Trump como el primer presidente Latinoamericano de Estados Unidos… ¿reúne características de un caudillo del pueblo?

“En cuestiones de forma… por ejemplo el puño alzado en la inauguración, donde además condenó a la clase política; se presenta como un caudillo del pueblo estableciendo una comunicación directa con su pueblo, presentándose como una solución a los males causados por la clase política”.

¿En qué momento podría existir un punto de quiebre entre Donald Trump, sus votantes y los ciudadanos estadounidenses en general?

“Esa es la gran interrogante, si este tipo va a terminar los cuatro años de mandato. Representa la mayor amenaza al orden internacional liberal que ha podido resistir amenazas externas como la Unión Soviética. El problema es que la amenaza ahora viene de adentro”.

Angela Merkel y el Primer Ministro chino salieron a cerrar filas ante las nuevas políticas de Estados Unidos…

“Angela Merkel fue la que tuvo el discurso más empático sobre los valores que representa el orden internacional liberal, los cuales Trump no comparte. Fue un mensaje muy diplomático, pero dio a conocer que Alemania va a luchar hombro con hombro junto a Estados Unidos por preservarlos”.

¿Qué posibilidades hay de que Trump pueda enfrentar un juicio político o impeachment?

“Solo dos presidentes han sufrido un impeachment y ninguno de los dos ha salido sustituido. En este caso sería muy difícil porque sería un congreso republicano desbancando a un presidente republicano, más sabiendo que hay intereses personales”.

¿Qué sensaciones le deja lo afirmado por la nueva embajadora ante la ONU de Estados Unidos, Nikky Haley, quien aludió a una lista negra para los países que no estén de acuerdo con las nuevas políticas de Estados Unidos?

“Es decepcionante porque ella fue crítica de Trump durante la campaña. Además, por ser hija de inmigrantes indios que ahora venga a abrazar este discurso nacionalista y populista… Esta línea deja claro el giro de 180 grados en la política exterior que ejercía Barack Obama que era una política de diálogo”.

¿Qué viene para la comunidad hispana en Estados Unidos luego de la salida de Barack Obama?

“La base del Partido Republicano no quiere la inmigración, aunque Obama no fue ningún ángel de la guarda, fue el presidente que más ha deportado inmigrantes, incluso más que Bush y Clinton juntos. A base de órdenes ejecutivas ayudó a que los “dreamers” pudieran estudiar con un permiso especial pero Obama prometió una reforma migratoria que podía impulsar y no lo hizo; le dejó la mesa servida en muchos campos a Trump”.

Donald Trump ha sido muy criticado por decir que va a terminar el muro de la frontera entre Estados Unidos y México, haciendo que estos últimos paguen por él… ¿Qué piensa de esta medida?

“Un muro no va a solventar problemas de seguridad fronteriza, creo que cerca de un 40% de los indocumentados en Estados Unidos son personas que entraron con Visa, se les venció y se quedaron indocumentadas. Esto no lo detiene un muro. Las drogas no se acaban con un muro, los cárteles son muy ingeniosos. Por otro lado hay estudios empíricos abundantes que muestran que no hay mayor proclividad de un inmigrante a cometer delitos que de los locales… El problema es el valor simbólico de poner un muro por parte de un país que en los ochenta fue a Berlín y le dijo a Gorbachov “take down this Wall””.

¿Entonces Trump representa todo lo contrario de la historia política de Estados Unidos?

“No vamos a ser ingenuos y decir que ha sido un país angelical en temas de inmigración, tiene un pasado muy oscuro, pero en sumas y restas ha sido un país que al menos su relato ha sido de apertura y que ahora está cambiando”.

Hildalgo atendió a Contexto

“Le temo mucho a la política”

La figura de Juan Carlos Hidalgo encarna amores y odios en el  país, ¿qué sensación le deja eso?

“Yo estoy al tanto de que no soy santo de devoción de muchos, no me sorprende que algunos de los que abrazan las ideas que yo defiendo terminen siendo “polémicos”. Soy un tipo que defiende ferozmente estas ideas, estoy convencido de que estas ideas nos van a llevar a una mejor sociedad. No creo tener siempre la razón, muchas veces he admitido estar equivocado. Mi único interés no soy yo, si no que estas ideas sean comprendidas. Mucha gente que habla mal de mí no me conoce personalmente, si se echaran una birra conmigo mucha gente cambiaría de parecer, aunque en cuanto a ideas no siempre se va a coincidir”.

¿Tiene la aspiración de ocupar algún cargo político importante en el país?

“Lo único que quiero es ayudar a avanzar estas ideas y creo desde la intelectualidad me siento muy cómodo. No descarto verme en una papeleta pero me da mucho temor, yo pasé por el Movimiento Libertario y vi lo que la política le puede hacer a una persona. Le temo mucho a la política”.

Fotografías: Eduardo Cuevas.

 

Adriano Ramírez Jerez

Me gusta la política y la historia.

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