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Eli Feinzaig: Se han prostituido las ideas liberales

El líder del Partido Liberal Progresista comparte sus ideas en Contexto.

Tras más de 10 años alejado de la política Eliécer Feinzaig , inspirado por distintos intercambios en redes sociales, decidió que había llegado el momento de darle forma a una nueva agrupación política. Hoy día encabeza a de uno de los partidos que debutarán en las elecciones generales del 2018, el Partido Liberal Progresista (2016).

Eliécer (mejor conocido como Eli) es economista dela Universidad de Costa Rica y obtuvo una maestría en Economía de las Políticas Públicas en la Universidad de Illinois (Chicago) así como un máster adicional en Administración de Empresas con énfasis en Finanzas en la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Durante su carrera profesional se desempeñó como Asesor Presidencial (1998-2000), Viceministro de Transportes (2001-2002) y Presidente del Consejo Técnico de Aviación Civil y del Consejo de Transporte Público (2001-2002). Además, lideró la oficina de la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo en Nueva York (2002-2004), entre otros cargos.

A menos de un año de enfrentar el proceso electoral en Costa Rica, Eli atendió a Contexto y contestó nuestras preguntas.

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Una mirada al pasado, de cara al futuro

¿Qué sensación le genera llevar a cabo una entrevista en un sitio tan simbólico para el liberalismo costarricense como la “Escuela Metálica”?

“Me genera una gran emoción por el significado histórico del lugar y porque aquí estudió mi mamá, en la escuela Julia Lang, cuando era solo para mujeres… pero el significado histórico —del edificio— para el liberalismo es claro, —representa— esa visión costarricense que no es del “sálvese quien pueda”, sino que quiere empoderar a la gente, potenciarla para que pueda dar lo mejor de sí, además... que entiende que la educación es primordial y que el mercado funciona mejor cuando la gente tiene buenas capacidades para ello”.

¿Qué crítica le haría al liberalismo costarricense tras ese denominado “silencio” histórico luego de la época del “Olimpo”?

“Yo no critico al liberalismo de esa época, cambia mucho el entorno mundial y surge el “Keynesianismo” y otras ideas entonces el país empieza a girar en torno a esas tendencias y el liberalismo se empieza a rezagar en todo el mundo. Lo importante es rescatar ese trasfondo liberal de los años formativos de la democracia costarricense (libertad de prensa, educación pública y gratuita…) que de alguna manera continúan siendo el fundamento del andamiaje estatal cuando empiezan a surgir las ideas intervencionistas.

¿Sería correcto -en alguna instancia- que el liberalismo costarricense adopte un “mea culpa” por su ausencia de protagonismo en esos años?

“Habría que haber vivido las circunstancias para saber qué fue lo que pasó. No creo que haya habido una intención del liberalismo de abandonar el escenario político, creo que existieron elementos que los terminaron de marginar. Si es un asunto que todavía hoy muchos años después no podemos resolver. Lamentablemente fue hasta hace unos 20 años que se retoma el concepto del liberalismo pero con un concepto muy importado –el libertarismo- que no termina de encajar en la sociedad costarricense.

La historia de Costa Rica no empezó ni en 1940 ni en 1948 como nos han hecho creer durante muchos años.

¿El Partido Liberal Progresista significa el resurgir del liberalismo costarricense en esencia?

“Esa es nuestra esperanza. Nosotros queremos recoger ese legado histórico del liberalismo costarricense del siglo XIX principios del XX, volver a aplicarlo, volver a presentárselo a la ciudadanía costarricense, que ellos entiendan que las bases del Estado democrático de Costa Rica proviene de ahí. La historia de Costa Rica no empezó ni en 1940 ni en 1948 como nos han hecho creer durante muchos años”.

¿Es aventurado afirmar que liberalismo y capitalismo son lo mismo?

“Todo depende, cuando se usa capitalismo en realidad la gente quiere dar a entender algo malo y se utiliza como ofensa. El capitalismo tiene varias vertientes, lo que hoy conocemos es un capitalismo de “amiguetes”, mercantilista, donde los beneficiados son los amigos de la gente de poder, donde se aplican ciertas nociones liberales, pero se aplican selectivamente para beneficiar a sectores específicos que son los que terminan financiando campañas políticas, en lugar de hacerlos de aplicación masiva”.

Entonces… ¿Cuál es el mayor mito por traer abajo para el liberalismo?

“Que el liberalismo es igual al capitalismo (entendiendo este último como de amiguetes). Eso es una falsedad que se ha desarrollado sobre bases ciertas cuando en el pasado (1980´s) en Costa Rica se tomaron medidas liberalizantes, se vendieron como liberales pero no eran así, eran medidas para beneficiar a ciertos grupos como banqueros y exportadores. Por eso yo hablo de que se prostituye el liberalismo y la gente tiene esa idea errónea de que está al servicio de empresarios, cuando lo que quiere hacer es promover el emprendimiento accesible para todo el mundo”.

Eli junto a Adriano, frente a la Escuela Buenaventura Corrales.

Eli Feinzaig junto a Adriano, frente a la Escuela Buenaventura Corrales.

“Creo en la solución de los dos Estados”

¿Es usted judío, cómo encara esos estigmas que carga ese grupo étnico?

“Yo soy judío y no siento que eso me haga mejor o peor. Cada persona desarrolla intereses y yo siempre he tenido el “gusanito” del servicio público, incluso cuando no era figura pública trabajaba en proyectos comunitarios de la comunidad judía. Otro cliché es asegurar que todos los judíos tienen plata y eso es falso”.

A pesar de ser una comunidad tan perseguida, don Ricardo Jiménez Oreamuno les tiende una mano durante en los años 30…

“El emprende una defensa de la inmigración de los judíos polacos en particular, ahí se mostró como un verdadero liberal porque entiende que los temores en la sociedad costarricense al ingreso de judíos eran meramente comerciales; los mayores opositores eran cámaras de comerciantes. De igual forma mis abuelos llegaron a una Costa Rica que los acogió. Mi abuelo paterno y otros judíos recibieron ayuda de don Bejos Yamuni, de origen libanés, algo muy curioso porque dicen que árabes y judíos siempre están peleando”.

¿Cómo encuentra a la comunidad judía costarricense?

“La encuentro totalmente integrada a la vida socioeconómica del país donde existe una libertad de culto notable. Lamentablemente le está sucediendo lo mismo que al resto de la sociedad, perder el interés en la política. Yo no quiero que todo mundo esté metido en política, pero sí que se interese cuáles son los partidos, quiénes son los candidatos, qué proponen, entonces siento esa apatía. Si hubo una época donde muchos judíos ocuparon cargos públicos y había mayor participación, ya hoy en día yo no veo miembros de la comunidad judía involucrados de lleno en la política”.

¿Qué impresiones tiene del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu?

“Para ser diplomático, no es mi político favorito, sin embargo, es producto de la situación del entorno. El Estado de Israel es razonablemente democrático, pero es un Estado en constante acoso, que frecuentemente es condenado por el resto del mundo por cosas que en otros países hacen 10 veces peor y nadie dice nada. Eso ha llevado a polarizar al electorado israelí lo cual le ha permitido a Netanyahu (que es un político muy hábil) permanecer en el poder. Yo creo que Netanyahu termina siendo un “anticuerpo”... no voy a defender a un gobierno con el que no comulgo”.

¿Palestina qué significa para Eli Feinzaig?

“Una necesidad y una realidad histórica, el pueblo árabe palestino existe, ahí está y defiendo su derecho a tener su propio Estado, soy creyente en la solución de los dos Estados. Hablar de genocidio me parece una tergiversación fenomenal del término, Israel tiene uno de los ejércitos más poderosos del mundo y para hablar de genocidio tenemos que explicar por qué cuando se funda el Estado de Israel (1948) había en la zona 400-500 mil palestinos y hoy la cifra alcanza los millones. Entonces hay que poder demostrar que el Estado Israel está destruyendo al pueblo palestino, cuando este más bien ha proliferado. Hay un conflicto armado, lamentable que ha generado bajas humanas en ambos lados”.

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“Es muy difícil hacer política desde la austeridad”

¿Por qué los últimos gobiernos temen tanto enfrentar el déficit fiscal?

“Es muy difícil hacer política desde la austeridad, los partidos políticos tradicionales e incluyo al PAC, son partidos construidos alrededor de grupos de interés que a veces entran en conflicto entre sí dentro de los propios partidos. Al final de cuentas para llegar al poder los partidos tienen que ofrecer beneficios a todo el mundo; entonces les prometen beneficios a los empresarios, paralelamente también a los empleados públicos y de esta forma logran concebir una especie de coalición dentro del partido. Entonces quienes llegan al poder lo hacen ofreciendo muchos beneficios en vez de ser responsables fiscalmente. Ya cuando se propone controlar el gasto público surgen las huelgas, bloqueos y medidas de presión que provocan que los gobiernos se echen para atrás. Es una cuestión de inoperancia política”.

¿Cómo enfrentar los 5 años que tenemos con una tasa del 10 % de desempleo?

“Ninguna de las soluciones que han tomado los gobiernos responde a los planteamientos de la economía. Si es caro contratar a la gente se contrata menos. Seguimos subiendo las cargas sociales, cada vez hay más regulaciones y complejidades para los patronos... eso va en contra de la reducción del desempleo. Hay que simplificar las regulaciones para que sea fácil para las empresas producir, trabajar y contratar gente. En Costa Rica para empezar un negocio hay que hacer una enorme inversión en trámites y permisos. Eso empuja a la gente a la informalidad”.

En Costa Rica para empezar un negocio hay que hacer una enorme inversión en trámites y permisos. Eso empuja a la gente a la informalidad.

¿El Estado costarricense es antagónico al momento histórico que vive la humanidad?

“Correcto, esta noción del Estado interventor está llegando al final de sus días, el modelo ya se agotó, hay que buscar otras alternativas y la gente lo está entendiendo. ¿El estado es benefactor para quién? Para sus propios empleados. El funcionario público –sin generalizar- cree que las instituciones están para proveerles todo, colocándolos, incluso, por encima de los pacientes. Si servirle al público se atraviesa en la calidad de vida de los funcionarios, no hay servicio al público, prevalece la calidad de vida de los funcionarios. Eso es una corrupción de los objetivos del sistema como fue creado. Cada vez que el Estado le falla a la gente esta se convence de que el Estado ya no es la solución”.

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“La gente pobre paga y los pensionados de lujo se benefician”

¿Es un capricho político mantener el sistema actual de pensiones (IVM) teniendo en cuenta las falencias que han sido expuestas desde varios frentes?

“Creo que sí, es fácil descalificarlo a uno por ser liberal, entonces cuando uno propone una reforma aseguran que no es solidaria. Lo que nosotros queremos hacer sí es solidario. El problema es que el sistema actual es solidario con quien no debe serlo. En el sistema actual la gente pobre paga y los pensionados de lujo se benefician y hablemos claramente, el IVM no tiene pensionados de lujo, estos están en los otros regímenes (Poder Judicial y Magisterio).

¿Por qué pueden estos sistemas tener pensionados de lujo?

“Porque la gente que más cotiza, que tiene salarios más altos (Poder Judicial y Magisterio) no cotiza al IVM, pero para poder sostener las pensiones de lujo en el Judicial y Magisterio el Estado tiene que complementarlo con los impuestos que pagamos todos. Los impuestos de la gente están financiando las pensiones de lujo.

Los impuestos de la gente están financiando las pensiones de lujo

¿Si el ciudadano que paga impuestos comprende que estos financian las pensiones de lujo pensaría en migrar hacia otro tipo de sistema de cotización?

“Si se sometiera a votación de la ciudadanía qué hacer con el sistema de pensiones sí. Pero es una decisión que la caja —que cuida la salud del IVM— toma en una mesa de diálogo con representantes sindicales, corporativos, cooperativos, solidaristas, empresariales y gubernamentales, no hay un solo representante de los pensionados... de los cotizantes... de la academia... de los partidos políticos. Es una mesa de diálogo para no cambiar nada, sino para ponerle parches a un sistema que está quebrado. Están pateando la bola para que la situación le explote a otro gobierno, ya no se toman decisiones a largo plazo si no solo para quitarse el problema de encima”.

Usted propone emigrar a un sistema de capitalización como el chileno… ¿Qué mitos hay que derribar sobre éste?

“Empecemos por lo primero, yo no puse de ejemplo el sistema chileno, eso fue la gente que me rebatió y para descalificarme dijeron que estaba defendiendo el sistema chileno creado por Pinochet. No, yo no soy chileno, no vivo ahí ni quiero defender su sistema, a mí me preocupa nuestro sistema. Si uno cotiza 15 años en el sistema que yo propongo la pensión va a ser paupérrima. En Costa Rica si vos pasas por debajo del radar del estado toda tu vida laboral y a los 50 años decís “me voy a matricular en la caja cotizo 15 años y me pensiono” entonces vas a recibir una pensión que no corresponde a lo que cotizaste, le estás robando al estado y a la sociedad costarricense que está financiando tu pensión”.

Ya no se toman decisiones a largo plazo si no solo para quitarse el problema de encima

¿Qué propone entonces?

“Lo que yo propongo —el pilar fundamental— es que la gente reciba la pensión de acuerdo con lo que cotiza y para los que por distintos motivos no logran tener una pensión digna un segundo pilar que les da una pensión no contributiva. La gente necesita entender que sin cacao no hay chocolate... si no contribuimos no hay pensión. Por otro lado la gente que ya cotizó toda una vida bajo el antiguo modelo continúan con él, así como la gente que por discapacidad continuará recibiendo la pensión del régimen no contributivo.

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“Si usted quiere desincentivar el uso de vehículos, densifique los centros de las ciudades”

¿Cómo encuentra el problema vial del país?

“Mientras uno siga buscando parches no va a resolver el problema. La sectorización de los buses es positiva pero es solo una parte dentro de un plan de reordenamiento de la Gran Área Metropolitana (GAM). Históricamente en Costa Rica se ha optado por el desarrollo arquitectónico horizontal y no el vertical, siempre hemos visto mal los edificios altos. Usualmente los centros de las ciudades tienen edificios de gran cantidad de pisos. Si usted hace edificios de varios pisos por la ciudad ahí podrán vivir en una cuadra de la ciudad miles de personas. Se necesita un desarrollo urbanístico mejor planeado, ya que el actual obliga a tener carro debido al desplazamiento. Hay que densificar los centros de las ciudades. Costa Rica desincentiva el uso del vehículo y sin embargo estamos llenos de ellos porque se han convertido en una necesidad”.

Lo único valioso de Incofer es el aire encima de las vías férreas

¿Qué opinión le merece el Incofer?

“Lo único valioso de Incofer es el aire encima de las vías férreas. El derecho de vía a lo alto es importante, se pueden hacer carreteras elevadas o trenes elevados (más barato que el metro subterráneo). Hay que ver la situación desde una vía integral y no como parches. El tren sigue circulando sobre las mismas vías y trazado del siglo XIX, cruzando todas las intersecciones y encima, ni siquiera nos da el seso para poner agujas en las intersecciones. Es un proyecto mal hecho, pero yo sí creo en el tren.

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“Hay que decirle a la gente la verdad aunque no la quiera escuchar”

¿Cómo marcar la diferencia entre el Partido Liberal Progresista y el Movimiento Libertario?

“La gente lo verá en nuestro accionar, nosotros no vivimos en función de lo que haga el Movimiento Libertario. En nuestro diagnóstico el principal problema de Costa Rica es el andamiaje de beneficios, protecciones que recibe todo el mundo en la sociedad. Por qué el Estado le da al empleado público las condiciones tan ventajosas que les da, que son por encima de competitivas y por qué los empresarios no protestan... porque también reciben sus gollerías que no deberían estar recibiendo. Queremos empoderar al ciudadano, no a la empresa ni al sindicato, creando reglas parejas para todo el mundo y no solo para empresarios y empleados públicos.

¿Usted afirmó al programa “La ortiga” que el PLP no es un partido de derechas, cómo se definen entonces?

“Nosotros no vemos el espectro político como una cuestión lineal, todos los partidos tienen elementos de un lado y otro. La diferencia entre un planteamiento liberal y uno de derecha es que el primero le aplica a todo el mundo por igual. Si yo quiero simplificar trámites para que la gente haga negocios tiene que ser para el verdulero y para Intel. En cambio, el planteamiento de derecha toma elementos de la filosofía liberal y se los aplica a ciertos sectores selectivamente”.

¿Se considera un líder extremista como presidente de su partido?

“No, sé que la gente acusa a los liberales y a mí de ser supuestamente extremistas pero… ¿qué hay de extremista en defender las libertades básicas de la gente? Yo creo en la democracia y en la institucionalidad. Los llamados que hacen algunos políticos de hundir lanchas sin preguntas o, lo que dice Juan Diego Castro “los partidos políticos no sirven eliminémoslos”... para mí esos son llamados que ponen en riesgo la estabilidad democrática del país”.

¿Cuál es la forma de hacer política responsablemente en un momento tan confuso?

“Diciéndole a la gente la verdad aunque no sea lo que quiere escuchar. Yo no puedo ir a reunirme con un grupo de personas y prometerles que les voy a regalar latas de zinc y sacos de cemento. Yo sí puedo prometer medidas generales que levanten la calidad de vida del país para que beneficien al mayor número posible y no medidas paliativas temporales”.

La gente acusa a los liberales y a mí de ser supuestamente extremistas pero… ¿qué hay de extremista en defender las libertades básicas de la gente?

En el PLP hablan de una reforma estatal… ¿A qué se refieren?

“Hay que empezar por una reforma a la manera en que se eligen los diputados. No podemos seguir con el anacronismo de las listas cerradas sin importar que un partido haya puesto una lechuga o remolacha en la papeleta. Hay que hacer una reforma profunda del empleo público, adoptar esquemas de salario único y no hablo de pauperizar los salarios, yo creo que el empleado público tiene que tener un buen salario. Yo si aspiro a estar en un gobierno con mi partido quisiera que el empleado público sea de gran calidad. Y finalmente adoptar políticas públicas para beneficio de las mayorías y no para crear beneficios para ciertos sectores. Costa Rica necesita una política pública coherente”.

“El cambio climático no se va a resolver lanzando proclamas en un salón de la ONU”

¿Cuáles serían temas secundarios para el PLP? ¿El ambiente?

“Yo no quisiera hablar de secundarios porque eso denotaría menor importancia pero uno tiene que entender que en la vida hay que priorizar y el país tiene muchos y muy complejos como para pretender resolverlos inmediatamente. Yo creo que el cambio climático es un fenómeno real y hay un porcentaje de incidencia humana y entonces hay que resolverlo. Pero yo no creo que el cambio climático se va a resolver en Nueva York en una sala de la ONU diciendo proclamas hermosas de que Costa Rica va a ser carbono neutral cuando no estamos en condiciones de lograrlo. Para generar un verdadero impacto tenemos que hacer muchos cambios en materia ambiental. Trabajemos en lo que sí podemos influir, tenemos el río más contaminado de Centroamérica (Tárcoles)... limpiemos los ríos, el Ring y Danubio en Alemania eran cloacas a cielo abierto y hoy son sitios frecuentados para pasar el día en familia.”

¿La “guerra” contra las drogas?

“Es un fracaso absoluto. El problema es creer que es un problema de oferta cuando es un problema de demanda, vos no podés atacar el problema de la oferta sin preocuparte por la demanda. En la guerra contra las drogas Centroamérica, el caribe y el norte de Sudamérica son la carne de cañón para “evitar” que el problema llegue a los Estados Unidos.

¿Inmigración?

“Soy nieto de inmigrantes y creo en los aportes que estos hacen en todos los campos de la sociedad (ciencias, deporte, finanzas, política y medicina). En Costa Rica todo el mundo es inmigrante, de aquí era Garabito y Acserí. Yo creo que la inmigración tampoco debe de ser criminalizada. Al inmigrante que viene a trabajar hay que brindarle herramientas para que se formalice”.

Al inmigrante que viene a trabajar hay que brindarle herramientas para que se formalice

¿Qué opina de las oleadas de inmigrantes africanos en Guanacaste?

“Fue un problema de manejo del Gobierno, antes de hacer proclamas públicas Costa Rica debió converar con los demás países para ponerse de acuerdo y dejarlos avanzar hacia Estados Unidos”.

¿Derechos LGBT+?

“Es una prioridad tener igualdad de derechos en toda la ciudadanía costarricense, todos debemos ser libres para elegir con quien queremos casarnos. ¿Por qué yo como Estado voy a impedir eso?”.

Por último… ¿Qué opina de los (al sábado 1 de abril) candidatos a la presidencia?

Más de lo mismo. José María Figueres, Álvarez Desanti, Juan Diego Castro, Welmer Ramos, Rafael Ortiz, Rodolfo Piza, Carlos Alvarado… son más de lo mismo, todos proponen aumentar el gasto e impulsar las mismas políticas complacientes. Si Costa Rica quiere más de lo mismo que los elija, pero que sepa que la crisis en cualquier momento explota. El Gobierno va a cerrar su mandato con una buena calificación, se le alinearon las estrellas al final. Pero es muy triste que hayamos caído en tal mediocridad que por dos puentes consideremos que es un gobierno maravilloso, en un país normal la construcción de un puente no es una noticia política.

Fotografías: Eduardo Cuevas.

Adriano Ramírez Jerez