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1/Seducción de los Candidatos: Juan Diego Castro

Juan Diego Castro: Partido Integración Nacional

Juan Diego Castro no parece afianzarse a un solo eslogan y apuesta, más bien, por una estructura de 4: Ponga el PIN correcto, Vamos a gobernar en serio, Vamos a reconstruir Costa Rica y Con energía: reconstruyamos Costa Rica.

Comentaré sobre el que utilizó al inicio de su candidatura el día 30 de mayo: Con energía, reconstruyamos Costa Rica. Con este lema, parece llamar a la acción, pues dice que hay una tarea con el país: re-construirlo, viéndose él como la persona capaz de lograr esta re-construcción. Castro con su frase da a entender que el país tiene fallas de ‘estructura’.

Para este eslogan, sí parece haber clima electoral. Como parte del objetivo, busca que se le asocie con el arquetipo del constructor, el hombre con una misión 'edificante', tomando en cuenta esto, el llamativo casco azul
que le vemos utilizar tendría su justificación.

El candidato acuerpa la frase de manera peculiar. Con su casco, postura firme y  actitud un tanto transgresora, se le ve desplazarse a pie por la capital (video del 8 de septiembre). Se observa en Castro una actitud receptiva hacia la gente, dando la impresión de querer escuchar. Él sabe que el mensaje está en la calle y que, por lo tanto, hay que salir tras ese código simbólico, identificarlo e interpretarlo, para luego ser comunicado. Predominan en él, también, los gestos alentadores como el dar la palmadita en la espalda, gesto que en algunos casos se interpreta como tengo el control y, en otros casos, apunta con el dedo índice dando a entender: “Bueno, queda advertido que ya me prometió su voto”.

Un aspirante visceral

Castro es un aspirante visceral, intuitivo, de riesgos, que parece saber hasta dónde llegar con sus palabras y sus actos. En él, llama la atención la casi ausencia de sonrisa. Es como si dijera: “No estoy para caerle bien a nadie, estoy para hacer lo que hay que hacer: reconstruir.” Él es un caso que destaca no por quien él es, sino por quien él no es. Y él no es un político, así de simple. Con un lenguaje corporal motivador, en algunas ocasiones, de tono desafiante, pareciera saber cómo desmarcarse de sus rivales. Quienes conformen el hasta ahora insignificante partido que lo acoge, con él no tienen nada que perder.

Marlon Segura