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Las niñas son la clave del futuro

Las Naciones Unidas le apuestan a esta población para el desarrollo mundial dentro de los próximo 15 años.

Daniela Mora está en el escenario del auditorio de la Fundación Omar Dengo y se limpia las lágrimas luego de haber recibido el micrófono. La acompañan otras cinco mujeres. Todas lloran. Trata de explicar qué sintió cuando la insultaron por ser madre adolescente, pero se atraganta y termina por recostarse en el hombro de Angie Cruz, quien también pasó por lo mismo. Son varios los segundos de silencio en el recinto. Ella se recupera y comienza de nuevo.

A una la hacen sentirse tonta, estúpida, por quedar embarazada. Si ellos se pusieran en los zapatos de una, no dirían nada. Ser madre joven no nos quita ser jóvenes”, Daniela ya no llora. Está más erguida, nos ve con firmeza. “Mi consejo para las niñas de 10 años, sería que vivan su edad a como se debe, cada cosa en su etapa, llegará el día en que ellas sean mujeres y vivan lo que uno se adelantó a vivir”.

Es a estas mismas niñas, de las cuales hay 60 millones en el mundo, a las cuales les apuesta el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en el informe "Estado de la Población Mundial 2016", el cual fue presentado este 25 de octubre. Ellas están comenzando el viaje por la adolescencia para llegar a la adultez. Pero se enfrentan a retos como matrimonios forzados, trabajo infantil o violencia sexual.

De acuerdo a este informe, 9 de cada 10 niñas viven en países en vías de desarrollo. Además, 16 millones de niñas de 6 a 11 años nunca irán a la escuela, el doble del número de niños. Con un panorama tan sombrío, las posibilidades de que lleguen a alcanzar su máximo potencial evidentemente disminuyen. Es esta la razón por la cual el informe apuesta a reforzar las condiciones sociales, económicas y educativas de esta población.

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La edad de 10 años es fundamental. Tanto la mente como el cuerpo de la niña están cambiando. La inversión que se haga en la educación, la salud y el respeto a la autonomía progresiva es vital para lograr un presente y un futuro de posibilidades ilimitadas para ellas”, afirma Paula Antezana, representante auxiliar de UNFPA Costa Rica.

Para Daniela, quien vive en Guanacaste, la educación es clave. En el censo del 2011, se reportaron 38,4 embarazos por cada mil mujeres adolescentes en La Cruz, el cantón donde vive; este fue el índice más alto del país. Para efectos de comparación, el promedio de Heredia y Cartago, las provincias más bajas, fue de 14,9 embarazos por cada mil.

Hay hasta madres menores que yo”, afirma Mora, quien tuvo a su hijo a los quince años. “Es más, en el colegio se recibe educación sexual hasta que uno está en décimo. Es un poco tarde. A veces cuando empieza la pubertad, nos adelantamos, no es nada malo que hablen de sexualidad cuando estás en sétimo, cómo se usa el condón, por ejemplo”.

Daniela Mora

Daniela Mora: "No voy a jugarme mi futuro. Para tener sueños, necesito estudiar"

Pero, si se cumplen las condiciones necesarias, estas mismas niñas crecen para ser sanas y productivas, y así logran potenciar al desarrollo de la sociedad que la rodea.

Entonces, para alcanzar el progreso económico y social que se requiere en el lapso planificado de quince años, la Organización de Naciones Unidas (ONU) planteó, y aprobó, la Agenda 2030 y 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que cubren aspectos como educación, medio ambiente y tecnología, entre otros. La meta de esta agenda es, de acuerdo al mismo informe, que nadie quede fuera.

Alice Shackelford, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica, resaltó la importancia de las historias como las de Daniela.

Pensamos embarazo precoz y matrimonio forzado, e imaginamos que pasa en otros países... que pasa en África, en Asia, pero pasa aquí también, en Costa Rica y en América Central”, afirma con un acento italiano muy peculiar. “Hay números muy altos. El no dejar nadie atrás nos ayuda a recordar que tenemos que enfocar nuestro trabajo en el grupo más excluido, el grupo de niñas jóvenes y mujeres adolescentes”.

En un panorama global este informe presenta el impacto económico que tiene toda esta exclusión, como lo que se ha vivido en la India, en donde se gastan 56 mil millones de dólares por año debido a embarazos en adolescentes, la elevada tasa de abandono escolar en secundaria y el desempleo de las mujeres jóvenes. Por el contrario, una niña de 10 años con acceso a educación y saludable (en países como Marruecos o Costa Rica) puede llegar a percibir 30 mil dólares más al llegar a los 25 años, comparada a una niña que no haya completado la secundaria y tenga mala salud.

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Sheila Thompson. Fotografía por el autor.

A pesar de lo subrayado por Shackelford, el panorama en América Latina es más positivo que en otras regiones. De hecho, en conjunto con el Caribe, Latinoamérica es la única región en donde más niñas que niños van a la escuela. Es más, existen casos de adolescentes que, aún embarazadas, deciden superar esa misma exclusión, como el caso de Sheila Thompson, quien fungió de moderadora en el evento. Ella fue madre a los 15 años y ahora tiene 18.  Además de tener el sueño de convertirse en diputada, quiere ser profesora de inglés y por eso insiste una y otra vez en el valor de la educación.

Cambia mucho la visión del estudio... cuando iba al colegio diurno, era yo... ahora cuando estudio, es por los dos. No voy a jugarme mi futuro. Para tener sueños, necesito estudiar”, explica. “Casi siempre se tiene la idea que cuando se es madre adolescente ya no se llega a ser nada. Pues no, yo quiero ser diputada. Me gusta mi país, me gusta la política y quiero demostrar que sí quiero y sí puedo. ¡Que las mujeres pueden!”.

2030 Desarrollo Sostenible

La agenda de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.

Sheila sonríe cuando comienza a explicar que se ha involucrado con el UNFPA y que participa en talleres para educar a otras mujeres, no solo niñas, sino adolescentes que ya son madres, para que comprendan bien los métodos anticonceptivos y además, sepan cuáles son las posibles vías para continuar con sus estudios, con el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) o el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU). Para ella, los esfuerzos de comunicación (como esta presentación del Estado de la Población Mundial 2016) son claves para crear conciencia.

No es solamente escuchar a alguien, es ver casos de seis mujeres, de las cuales sólo dos son mayores de edad ahora, y ver cómo se sale adelante. Verlo ahí, vernos a las seis ahí. Sí se puede salir adelante. Las que están trabajando, están dando frutos. Es bueno educar a todos, y también empezar a hablar con las niñas”, me dice Sheila.

Esas seis mujeres que representan a miles de madres adolescentes, están en el escenario, abrazadas y con los ojos llorosos. Daniela termina de hablar recordándole a todas las personas en la audiencia que ella, las otras cinco y todas las mujeres que quieran, podrán salir adelante. Ella, después de esta actividad, irá a atender a su hijo, asistirá a clases en el colegio nocturno y dará charlas en La Cruz, instando a otras adolescentes a informarse. Ella es la primera en dar un pequeño paso que contribuye a que nos acerquemos más a cumplir con la Agenda 2030.

Daniel Mora. Fotografía por el autor.

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Bernardo Montes de Oca