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Marine Le Pen, posibilidad latente en Francia

Attention, tes souhaits pourraient (bien) se réaliser !

El año pasado, el historiador François Durpaire y el dibujante Farid Boudjellal publicaban una historieta sobre la posible victoria de Marine Le Pen en las elecciones francesas de mayo del 2017. El título era La Presidente: ahora no podrán decir que no sabían. Ahí pasaban revista punto por punto al programa de gobierno de la candidata del Frente Nacional y su posible aplicación. Un escenario escalofriante para Francia y gran parte del mundo político europeo. Sin embargo, se trata de una posibilidad cada vez más palpable, luego del triunfo de Donald J. Trump.

Dirigente de la extrema derecha francesa, heredera del partido de su padre, Jean-Marie Le Pen, desde el 2011, Marine ha trabajado para convertir al Frente Nacional en un partido “decente” y apto para alcanzar la presidencia. Su agrupación rimaba con xenofobia y coqueteaba con tendencias neo-nazis. No obstante, hoy día, se presenta como una opción posible para una gran parte del electorado francés. El escenario más probable aparece en estos momentos como un enfrentamiento entre alguno de los candidatos de la derecha republicana: Alain Juppé -antiguo primer ministro de Chirac, o Nicolas Sarkozy -expresidente 2007-2012- y la candidata del Frente Nacional. Si la izquierda existió, ya nadie lo recuerda.

Con los comicios convocados para el 23 de abril del 2017, el panorama para el actual presidente François Hollande luce turbio. En una encuesta presentada por Le Journal du Dimanche, apenas el 14 % de los franceses quieren que se presente como candidato, lo que le ha llevado a una pérdida de apoyo dentro del propio Partido Socialista.

Marine Le Pen fue la primera lideresa europea en felicitar a Trump. La victoria de este es para ella la confirmación de una tendencia, reforzada a la vez por el Brexit. Su discurso contra las élites es también uno contra la Unión Europea. Para Le Pen, Francia debe volver a sus fronteras, a la “prioridad nacional”, mezcla de chauvinismo y políticas públicas de inspiración nacionalista. En este cóctel de xenofobia y demagogia, los inmigrantes son vistos como el peso muerto cargado por un Estado que descuida a sus propios ciudadanos para solidarizarse con aquél que no lo merece. Y tras la retórica anti-terrorista, el Islam es visto como una amenaza latente a la “identidad francesa”.

Estas similitudes con el discurso de Trump, se reiteran en el ámbito económico, donde la candidata francesa no parece tener tampoco un programa claro, más allá de la renuncia al euro y la vuelta al franco.

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“En el nombre del pueblo”

Este ha sido el eslogan seleccionado para su campaña presidencial, con el que pretende reflejar su intención de poner al “pueblo” en el centro de la atención. Su discurso se basa en distanciarse de los partidos tradicionales, ya que para ella, éstos han despreciado al pueblo y han gobernado para una élite.

Para Le Pen, éste “pueblo despreciado” ha expresado su sentir en procesos como el Brexit en Reino Unido y la reciente elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. "Ellos han mostrado una evidencia. Una democracia no se hace sin el pueblo. No son las multinacionales o los medios de comunicación los que deciden por el pueblo, sino él por sí mismo", señaló en la presentación del lema de su campaña.

El inicio de un nuevo mundo

Ante el triunfo de Trump en las elecciones de Estados Unidos, Le Pen señaló que se trata del principio de un nuevo mundo en donde también reiteró que la dirección que debe tomar la Unión Europea es hacia su disolución en el menor tiempo posible. La lideresa del Frente Nacional coincide con Trump en la idea de negociar con Vladimir Putin, para “fortalecer la nueva Europa”.

La nueva Europa a la que ella hace referencia podría consolidarse ante el hecho de que la socialdemocracia europea no muestra el mismo apoyo ciudadano. Esta situación permite que candidatos de la extrema derecha tengan ventaja en países como Austria, Holanda y Francia. A diferencia del actual presidente francés, Le Pen ha alabado el proteccionismo económico implementado por Putin señalando que defiende los intereses e identidad de su país.

Campaña mediática en su contra

De la misma manera en que ocurrió con Trump, Le Pen se ha enfrentado a una campaña mediática en su contra, protagonizada por los medios oficialistas franceses. La tildan de ultraderechista, xenófoba, radical. Inclusive la atacan por las declaraciones en contra de su padre, con quien se encuentra enfrentada, además de su posición férrea contra el islam.

En ese sentido, el Frente Nacional se ha defendido de las críticas en buena medida para contentar a parte del electorado. Aunque las élites y los políticos busquen restarle apoyo, la ciudadanía continúa mostrándose a favor de sus declaraciones, con las que se siente identificada y la que la podría llevar a la presidencia en abril próximo.

"La victoria de Trump hizo posible lo que se presentó como imposible y espero que el pueblo francés también dé la vuelta a la mesa", declaró Le Pen. Francia y el mundo se encuentran a la expectativa de lo que ocurra en los primeros meses de gobierno de Donald Trump, lo que podría marcar una pauta en futuros procesos políticos. Para el día de las elecciones en Francia ya se habrán cumplido más de 90 días de gobierno del presidente estadounidense, por lo que los últimos meses de campaña serán cruciales.

Melisa Cerdas Piedra