Sign in / Join

La guerra fría de los derechos igualitarios

El 26 de junio de 1963 John F. Kennedy, presidente de Estados Unidos en ese momento, leyó su famoso discurso conocido como “Ich bin ein Berliner” frente a 450 mil personas.

La libertad es indivisible y cuando un hombre es esclavizado, nadie es libre.

La multitud pertenecía al lado occidental de la ciudad de Berlín que vivía en carne propia la bipolaridad política posterior a la II Guerra Mundial. El Muro de Berlín se construyó en 1961 y se mantuvo en pie hasta 1989 como un símbolo vivo de la división cultural y política del mundo durante toda la Guerra Fría.

Ese mismo día 52 años después, Barack Obama compartió su mensaje de celebración desde la Casa Blanca en Washington sobre la decisión de la Corte Suprema de Justicia de permitir la formalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país:

Pese a todas nuestras diferencias, somos un solo pueblo, más fuerte juntos que jamás podríamos serlo estando solos. Esa siempre ha sido nuestra historia.

En sus discursos, los dos se refirieron de manera categórica al concepto de libertad que el sistema político estadounidense ofrecía en su momento ante otras alternativas.

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos se estableció como el líder del mundo occidental, o el “mundo libre”, mientras que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS, Unión Soviética) lideró el oriental, el comunista. El mapa político del mundo que dibujaron entonces las dos potencias y sus ideologías guarda gran semejanza con el mapa del mundo en el 2016 cuando se visualiza el estado de las garantías de derechos igualitarios para las personas sexualmente diversas.

El Berlín separado de 1963 es hoy una de las capitales más liberales de Europa y de una Alemania unificada que enfrenta retos como la gran responsabilidad política y económica de la recientemente mutilada Unión Europea, su sostenibilidad económica ante las crisis financieras de otros países miembros y el incesante flujo de migrantes y refugiados del norte de África y Medio Oriente.

También es la capital de uno de los pocos países del “mundo occidental” que aún no ha aprobado el matrimonio igualitario para personas sexualmente diversas.

Guerra Fría Derechos Igualitarios (Infográfico)

Aliados occidentales

El siglo XXI ha sido el escenario de los avances más significativos, de mayor impacto social y con mayor frecuencia de los derechos de las parejas homosexuales. Durante los últimos 16 años, más países pasaron a formar parte del grupo que aprueba las figuras igualitarias de unión homosexual que al contrario, aunque aún el número de países que penaliza la homosexualidad y prohíbe sus uniones es mayor. Hoy, 75 países siguen considerando los actos homosexuales como actos ilegales y punibles.

En 2001 el Reino de los Países Bajos celebró haberse convertido en la primera nación en el mundo en reconocer legalmente el derecho a todos sus ciudadanos de formar parte de un matrimonio. Dos años más tarde, Bélgica se convertía en el segundo país en aprobar la figura matrimonial, el primer país de mayoría católica en hacerlo, junto a varias provincias canadienses. En 2004, el estado de Massachusetts fue el primero en admitir la figura del matrimonio para personas del mismo sexo en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, alrededor del mundo se continuaba despenalizando la homosexualidad (Cabo Verde), se aprobaban leyes antidiscriminatorias (Estonia, Uruguay y Portugal) y se establecían códigos penales en contra de los crímenes de odio (Reino Unido y Dinamarca).

Un año más tarde, Canadá se convirtió en el primer país del continente americano en reconocer estos derechos matrimoniales. Inició entonces una década que fue testigo del avance constante de la aprobación internacional de los derechos igualitarios y el matrimonio, que en 2016 ya contabiliza más de cuatro decenas de países con legislaciones favorables, principalmente en países social, política y culturalmente allegados a Estados Unidos. Por ejemplo, de los doce países fundadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), once ya reconocen la figura matrimonial en su legislación (solamente Italia queda pendiente). De los 28 países que forman parte actualmente, ninguno cuenta con penalización del acto homosexual, siete reconocen las uniones civiles, y 27 tienen legislación en contra de la discriminación, crímenes de odio o reconocimiento de algunos derechos civiles para parejas del mismo sexo (con excepción de Turquía, en donde los actos sexuales entre personas del mismo sexo son legales desde el siglo XIX)

Además, países como Nueva Zelanda, Sudáfrica e Israel reconocen, en distintos niveles, los derechos de las parejas homosexuales; y países como Uruguay, Colombia, Argentina, México, Chile y Brasil hicieron lo propio en América Latina.

En este grupo de países, la aceptación social y política de la lucha por los derechos civiles de las parejas homosexuales no solo ha quedado plasmada en las legislaciones o decretos sino que su legitimación social se ha manifestado en múltiples ámbitos de la vida de las sociedades occidentales.

Por ejemplo, en 2001 el candidato a alcalde de la capital alemana, Berlín, Klaus Wowereit, aceptó públicamente su homosexualidad durante la campaña y resultó electo para el puesto que llegaría a ocupar por 13 años; en 2009, Islandia eligió a Johanna Siguroardóttir para el puesto de Primera Ministra, convirtiéndola en la primera jefa de estado abiertamente homosexual del mundo; la ex congresista estadounidense Tammy Baldwin se convirtió en la primera persona homosexual en ser electa para el Senado en 2012; y el ex alcalde de la ciudad de Luxemburgo, Xavier Bettel, fue electo Primer Ministro en 2013 y, aún en ejercicio, se casó con su pareja en 2015.

Estados Unidos ha nombrado embajadores abiertamente homosexuales en Luxemburgo (1999), Australia, España, República Dominicana, Vietnam y el Organismo de Seguridad y Cooperación Europea, OSCE, (2013). Además, Francia propuso un embajador homosexual ante la Ciudad del Vaticano en 2015, y distintos miembros de gabinete abiertamente homosexuales han laborado en puestos públicos en Noruega, Irlanda, Alemania y otros, incluyendo Costa Rica.

Desde las primera demostraciones en la ciudad de Nueva York en 1969, recordadas como las Revueltas de la Calle Cristopher, las manifestaciones públicas han incrementado la afluencia de participantes y su reconocimiento por parte de figuras públicas; por ejemplo, se estima que la Marcha del Orgullo Gay en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, del 2016 registró una asistencia de casi dos millones de personas.

Dato Curioso: De Kennedy a Obama

Derechos igualitarios como carta política

Históricamente, Estados Unidos se ha ubicado para politólogos e historiadores como líder del “mundo occidental”, un conjunto de países americanos, oceánicos y europeos con cercanías sociales, políticas y culturales y de alianza militar. En el otro “polo” de las cambiantes tensiones políticas mundiales, y sin considerarse enemigos permanentes u oficiales, han figurado la Federación Rusa (heredera de la Unión Soviética desde 1991), China, Irán, algunos países centro-asiáticos y de la Liga Árabe, y la alianza latinoamericana alrededor del gobierno de los Castro en Cuba.

Las manifestaciones más favorables de los derechos civiles de las personas sexualmente diversas (unión civil, adopción y matrimonio) se han dado principalmente en países del mundo occidental, y las más desfavorables (penas de cárcel, muerte, prohibición de actos afectivos en público y propaganda) en el otro extremo. De esta manera, Rusia, Lituania, Argelia Nigeria, por ejemplo, introdujeron leyes durante la última década que criminalizan la propaganda por los derechos igualitarios de las diversidades sexuales y los actos afectivos entre homosexuales en público.

El 11 de junio de 2013, dos años antes del fallo estadounidense, el presidente ruso Vladimir Putin firmó una ley que penaliza la discusión pública de prácticas sexuales diferentes a las heterosexuales, que incluye la utilización de símbolos y celebraciones de orgullo gay. La politóloga y antropóloga sociocultural estadounidense, Casey Hagen, considera que este tema sí es utilizado como moneda diplomática:

En cuanto a utilizar esta legislación como carta política, creo que desde la perspectiva de los Estados Unidos, usualmente utilizamos los derechos humanos como una carta de política interna e internacional. Por ejemplo, se llega a condicionar “si ustedes quieren nuestra ayuda militar, financiera, y demás, entonces tienen que limpiar su mesa.

Con la exclusión de Mozambique en 2015 de los países que aún criminalizan los actos homosexuales, en el mundo aún quedan 73 naciones que lo contemplan, con diferentes grados de gravedad, desde cárcel hasta la muerte, en sus códigos penales. En la Liga Árabe, por ejemplo, 19 de los 22 países miembros consideran los actos homosexuales como actos criminales.

En ocho países los códigos penales condenan con la muerte a quienes se involucren en actos sexuales con personas del mismo sexo. Estos códigos se aplican efectivamente en Arabia Saudita, Yemen, Irán, Mauritania y Sudán. No existe evidencia reciente de que se aplique en Afganistán, Pakistán y Catar, aunque la legislación sigue vigente. En Nigeria y Somalia, la pena muerte se aplica solamente en algunas provincias; en Iraq se han reportado estas condenas por autoridades religiosas en algunas regiones del país y también se conoce de condenas a muerte por parte del grupo Daesh (o Estado Islámico) que controla regiones de Iraq y Siria.

Condiciones LGBTQI en el mundo (julio 2016)

Estos datos los rescata el último informe de la Asociación Internacional Lésbica, Gay, Bisexual, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés), que también reportó que en Brunei se planea implementar este tipo de condena a partir del 2016.

El mapa mundial del reconocimiento de los derechos civiles de las parejas homosexuales en el mundo refleja dos bandos claramente identificables.

La politóloga canadiense, de origen sino-alemán, Betsy Leimblinger, cree que a partir de la alineación estadounidense a favor del matrimonio igualitario se determinan opciones para el resto del mundo, y que además esta inclinación ideológica se mezcla con corrientes de pensamiento establecidas en la sociedad norteamericana con términos como “la Rusia opresiva” o el “barbárico ISIS”. Agrega:

Los derechos igualitarios realmente se han convertido en un tema que tiene profundas repercusiones alrededor del mundo y se han convertido, posiblemente de manera inadvertida, en una carta política para demostrar de lado de quién se alinea cada uno.

China, una de las economías de mayor crecimiento del presente siglo, se encuentra en el “otro bando” geográfica y políticamente pero no tiene claridad jurídica en cuanto a derechos o restricciones para su población sexualmente diversa.

The Huffington Post publicó una apreciación sobre la reacción en línea de usuarios chinos en sus redes sociales sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia estadounidense de junio de 2015, resaltando el gran número de mensajes positivos. Esto sucede dos años después de que un grupo de padres de personas sexualmente diversas de China escribieran una carta pública al gobierno, denunciando que la legislación actual china alienta a los homosexuales a casarse con heterosexuales. El diario China Daily reportó en 2012 que al menos 16 millones de mujeres chinas estaban casadas con hombres secretamente homosexuales.

Para el periodista chino Frank Feng, el mensaje que deja este fallo en la población china es de apertura para abordar el tema con mayor información pero no tendrá impacto a nivel político:

Ninguna acción oficial se va a tomar, eso es seguro, pero la conciencia social se está despertando y la gente se está abriendo al tema. Así que la aprobación en Estados Unidos ha provocado, más o menos, que la gente se eduque en China.

La nueva cortina de hierro

A pesar de que la aprobación del matrimonio en Estados Unidos no es la cúspide de la lucha por los derechos igualitarios que buscan los movimientos sociales en ese país, Hagen considera que su aprobación sí tendrá repercusiones en tomas de decisiones externas:

Imagino que las democracias occidentales cercanas a los Estados Unidos van a ser de ahora en adelante más progresivas. En Estados Unidos todavía hay un gran tema de derechos igualitarios que va muy por encima del matrimonio.

Con los dos polos identificados, es de presumir que las decisiones finales de muchos países más cercanos a los modelos occidentales vayan a favorecer estas legislaciones y que los países más lejanos las desfavorezcan e incluso legislen para su prohibición y criminalización, concuerdan la estadounidense Hagen y la canadiense Leimblinger con el periodista chino Frank Feng. Sin embargo, algunos países han preferido esquivar el tema por completo y guardar silencio diplomático sobre el tema. El periodista chino, Feng, explica:

Esa aprobación definitivamente está educando a las personas a ver los temas de género y orientación de una manera más objetiva en China aunque hay muy pocas posibilidades de que se aprueben legislaciones similares en el país.

China fue una de las tres naciones que se abstuvieron de votar en la primera resolución del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre derechos de la población sexualmente diversa e identidad de género. Las otras dos fueron Burkina Faso y Zambia. La resolución elevaba a la atención de la ONU los abusos y discriminación que sufren las poblaciones diversas alrededor del mundo, y delegaba al Alto Comisionado de Derechos Humanos la elaboración de un informe de esta situación a nivel mundial para ser presentado en 2014. En la composición del Consejo que asumió ese primer voto había nueve países miembros de la OTAN y cinco de la Liga Árabe,  cada bloque votó completo a favor y en contra respectivamente.

Cuando se hizo entrega del informe en 2014, el Consejo volvió a votar para su admisión y acordar nuevas vigilancias al Alto Comisionado. En esta segunda ocasión, China volvió a abstener su voto, al igual que Burkina Faso, Congo, India, Kazajistán, Namibia y Sierra Leona.

Mapa de votaciones del Consejo de Derechos Humanos (ONU 2011 y 2014)

Efectos

Casi como una broma histórica, la ciudad de Berlín se encuentra hoy más o menos en el centro de esta nueva división. Hacia el norte y oeste, se encuentra la mayoría de naciones que aprueban estas legislaciones, y hacia el sur y el este, las que no.

Y aunque Alemania reconoce la unión civil entre parejas del mismo sexo, la posición de la canciller alemana Angela Merkel y el partido oficialista no favorece la aprobación de la figura marital homosexual.

La socióloga y antropóloga estadounidense Hagen considera que aunque sí se genera un mensaje claro y una presión para los aliados de Estados Unidos, se deben tomar en cuenta otros factores que tendrán mayor peso en la formalización de los derechos maritales para personas sexualmente diveras:

No creo que sea de impacto inmediato, los países tienen su agenda cultural y social propia, y no hay mucho que pueda hacer un foráneo para cambiar eso; creo que la consecuencia más inmediata será agregar presión a nuestros aliados más cercanos.

Un año después del fallo estadounidense, Colombia se convirtió en la 22º nación en aprobar la figura matrimonial para personas del mismo sexo e Italia aprobó la formalización de uniones civiles.

Hagen resalta la percepción de superioridad moral que marcó la dualidad política durante la Guerra Fría y la compara con la actual en los procesos en favor y en contra de los derechos igualitarios:

Contrastando con los rusos, esto casi que deja ver ese juego bipolar que marcó la Guerra Fría el siglo pasado; y lo vemos como un argumento moral y  cultural en el que intentamos vernos como los más avanzados. Y puedo imaginar cómo puede convertirse en una guerra cultural con otros países (fuera de la dualidad política Estados Unidos – Rusia), poniendo más presión e intentando probar que lo que creemos es mejor.

La Unión Soviética y el bloque de países comunistas iniciaron un proceso de desintegración 26 años después del discurso de Kennedy en Berlín; desde entonces, la historia cuenta que la Guerra Fría fue ganada por el bloque occidental.

Esta nueva confrontación o polarización ideológica está aún en desarrollo y su desenlace, si llega a haber uno, es aún incierto.

 photo GFDI Gif grande fuentes_zpsc000w6jy.gif