El pasado 24 de octubre la Asamblea Legislativa aprobó en segundo debate la ley de relaciones impropias, expediente Nº 19.337.

Hay muchas ideas sobre lo que esta nueva ley significa. Este artículo es un intento de explicar uno a uno algunos de los mitos alrededor de una iniciativa que históricamente erradicará el matrimonio infantil en Costa Rica y contribuirá a llenar vacíos legales.

Mito: Los diputados deberían dedicarse a temas más importantes. ¿Un problema que afecta al 8.6% de nuestras adolescentes NO es importante? ¿Una relación que condena a las niñas más vulnerables a vivir y repetir ciclos de pobreza NO merece nuestra acción prioritaria?

Los datos que justifican esta iniciativa son contundentes. En una edad para plantearse sueños, el 55% de estas niñas ya son madres. Sus oportunidades de movilidad social se ven truncadas cuando se considera, además, que el 74.5% de ellas se encuentra fuera del sistema educativo y un porcentaje similar no realiza trabajo remunerado.  

Mito: Las relaciones entre adolescentes y adultos son normales y saludables. Estas chicas no están en relaciones seguras y de equidad, sino cómo explicar que el grupo que sufre más violencia por parte sus parejas es aquella que se une antes de los 15 años.

Mito: No hay relación entre las relaciones impropias y el embarazo adolescente. Tampoco es posible negar el lazo entre las relaciones impropias  y el embarazo adolescente. Estos embarazos no están ocurriendo entre pares, sino entre chicas y hombres adultos.  Y aunque la educación sexual es esencial y necesaria para una vivencia segura de la sexualidad en paridad ¿cuál es la capacidad de decidir sobre métodos anticonceptivos o la cantidad de hijos que se quiere tener cuando alguien más controla nuestros ingresos, cuando no se tiene educación más allá de la primaria o se vive violencia física y verbal todos los días?

Vivir un embarazo a los 16 años ya implica una situación llena de estrés y desafíos y a eso hay que agregar que una adolescente tiene dos veces más probabilidades de morir durante el parto que una mujer de 20 años. Sus hijos también tienen mayor riesgo  de morir durante las primeras semanas de vida que los bebés de mujeres adultas.

Mito: Mi abuelita se casó a los 15 años y todavía es feliz. No hay forma de abordar esta idea sin caer en el sarcasmo. Hace 40 años una gran cantidad de medicinas no existían, no había celulares, tampoco internet. La expectativa de vida era mucho menor y el nivel de educación también. ¿Está seguro de que esa es la época en la que quiere vivir? ¿Está seguro de que quiere que ese sea su referente? Solo porque esa ha sido la forma en la que se ha hecho en el pasado no quiere decir que ese sea el presente que queremos o que deberíamos construir.

Mito: La relaciones sexuales violentas ya son castigadas. La violencia en las relaciones entre hombres y personas menores de edad no se produce a raíz de una violación o de un tocamiento no deseado. Esta violencia existe, daña y oprime desde el momento en que una persona con más poder, recursos, edad y experiencia se aprovecha de otra en franca desventaja.

Días atrás escuché a un “experto” en la tele alegando con fastidio que esta ley era una medida radical. Si radicalizar significa intentar preservar la adolescencia en un momento clave para generar oportunidades… si es extremismo el considerar que una chica de 15 años es todavía una persona menor de edad y un sujeto de la protección especial que le corresponde como tal pues permítanme declarar que soy una radical.

No tengo interés en asumir una de esas posturas “mesuradas” que niegan el rostro de mujer de la pobreza. No quiero ser una de esas voces tibias que dicen “ella lo buscaba”. No veo propósito alguno en preguntarme desde el plácido confort del machismo cuántos pobres muchachos van a ser chantajeados porque no podían evitar involucrarse con una persona menor de edad. Prefiero la impertinencia de quien hace preguntas mucho más incómodas como ¿qué motiva a un adulto a salir con una adolescente?

Prefiero ser una radical y llevar el adjetivo con orgullo si eso significa que como sociedad empezaremos a asumir nuestra responsabilidad de proteger, si dejamos poner el peso de una relación dañina en una chica 16 años y empezamos a mirar por primera vez y con reproche al transgresor.

Sofia Guerrero

Periodista, pero sobre todo idealista. Ama leer y a las personas que no saben resignarse.

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