“Se estanca la reducción de la pobreza y la indigencia en la mayoría de los países de América Latina”.

Así se titulaba el comunicado de prensa emitido el 26 de enero 2015 por parte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), haciendo alusión al comportamiento de la tasa de pobreza desde el año 2012 en la región. Según la entidad, la tasa de pobreza (la proporción de la población que vive en condición de pobreza) en América Latina se situó en el 28,2% en 2014 (corresponde a 168 millones de personas), mientras que para finales del 2015, el 29,2 % de los latinoamericanos (175 millones de personas) eran pobres. ¡Primero se estanca y ahora estamos peor!. No hay que ser un genio en economía para entender que el panorama en la región no es halagador, pero, ¿qué ha pasado en Costa Rica? ¿Estamos mejor, peor? ¿Tenemos idea de cómo estamos?

En el caso de Costa Rica el comportamiento observado no ha sido muy diferente al del resto de Latinoamérica dado que desde el año 2010 no se presenta una disminución significativa de la tasa de pobreza. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) mediante la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del 2015 revelaron que en Costa Rica un 21,7% de los hogares se encuentra en condición de pobreza con base en la Línea de Pobreza, mientras que considerando el Índice de Pobreza Multidimensional, este indicador alcanzó un 21,8%. ¿Línea de Pobreza? ¿Índice de Pobreza Multidimensional?… ¿De qué me está hablando? No se preocupe que ya le entramos.

Curso rápido de estadística: Los dos conceptos antes mencionados buscan dar respuesta a la misma pregunta: ¿Cómo definimos que alguien está en condición de pobreza? En el caso de la Línea de Pobreza se trata de un indicador que representa el monto mínimo de dinero que alguien necesita para satisfacer las necesidades “alimentarias y no alimentarias” (solo toma en cuenta una variable: si se alcanza o no una suma de dinero). Por otro lado están los análisis que definen la pobreza en función de la capacidad de acceso a un conjunto de necesidades socialmente consideradas como básicas (educación, vivienda y uso de internet, salud, trabajo, protección social), y estos se conocen como métodos multidimensionales (porque toman en cuenta múltiples variables).

Si se tiene como referencia nuestra situación en el 2015 y a la luz de las recientes noticias en la materia cabe preguntarse: ¿qué ha pasado en el último año? Esta semana se dieron a conocer los datos de la nueva Encuesta Nacional de HogaresENAHO 2016. La encuesta consideró alrededor de 13.400 viviendas situadas en todo el territorio nacional. Los resultados mostraron que el número de personas en condición de pobreza disminuyó a un 20,5 %, tanto con base en la Línea de Pobreza, como en el Índice de Pobreza Multidimensional. Eso significa que del 2015 al 2016, el índice de pobreza disminuyó entre 1,2 % y 1,3 %. Usted podría pensar: ¿Tanto alboroto del Gobierno (que hasta una conferencia de prensa organizó) para decir que la pobreza disminuyo un 1,2 %? ¡Pero si eso no es nada!… ¿Está seguro de eso? ¿Cuánto represente ese 1,2 %? ¿Es mucho o es poco?

Uno de los argumentos para darle tanto “bombo” a la noticia, es que mientras la tendencia en Latinoamérica en el último año es hacia el crecimiento de la pobreza, Costa Rica logró disminuir esta condición en el 1.2 % de sus habitantes. Es decir que se estima que hay unos 10.400 hogares pobres menos (22.620 personas) con respecto al año anterior. Si uno ve esos números de manera rápida se da cuenta de que ¡el 1 % importa mucho! Estamos hablando de que más de 20.000 costarricenses han logrado en el último año alcanzar una condición que les permite satisfacer sus necesidades básicas. El Gobierno ha atribuido este comportamiento a una serie de iniciativas ejecutadas dentro del marco de la Estrategia Nacional para la Reducción de la Pobreza (2015-2018), mejor conocida como Puente al Desarrollo, a partir de la cual instituciones como el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) han tenido un papel protagónico. Pero ¿será este último punto del todo cierto?

Puente al Desarrollo
Puente al Desarrollo. Imagen de Gobierno.cr

La disminución observada en el último año tiene un origen multifactorial y no puede atribuirse por completo a la implementación de Puente al Desarrollo (claramente es un factor a considerar, pero no el único). Debemos estar claros en que hay un gran número de actores sociales comprometidos con esta causa y que atribuir al Estado todo el mérito sería pintar un mapa incompleto. Recordemos además que de acuerdo con el análisis realizado por el mismo INEC, la disminución en el número de hogares pobres a nivel nacional se explica en parte por el crecimiento del ingreso promedio en los hogares (2,4 %), sumado a un descenso del valor de la Línea de Pobreza, y esto ultimo podría estar relacionado con una disminución del Índice de Precios del Consumidor (IPC) del 0,9 % entre junio de 2015 y junio de 2016. Y, ¿qué es el IPC? Pues es un parámetro que mide la variación de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares. En otras palabras: hubo una disminución en el monto que las familias deben gastar para acceder a esos bienes y servicios considerados como indispensables.

Ahora, si bien es cierto que se debe celebrar el hecho de que más de 10.000 familias hayan logrado salir de su condición de pobreza, existen grandes falencias en las que todavía hay que seguir trabajando. Esto queda al descubierto cuando se analizan “con lupa” lo resultados de la ENAHO 2016, cuando se consideran las cosas que suelen hablarse “detrás de cámaras” solamente.

INECZonas2016
Situación de la pobreza en Costa Rica, 2016. INEC.

En primer lugar, un tema que no se ha tocado de forma explícita es que en los últimos 10 años Costa Rica era uno de los países latinoamericanos que menos había logrado en términos de disminución de la pobreza ( la región como vimos se encuentra estancada, ¿y nosotros? ¡peor!). En segundo lugar, debemos recordar que esta tasa de pobreza corresponde a un promedio nacional, pero a la hora de analizarlo por regiones, solamente la Región Brunca y la Chorotega mostraron una disminución significativa de la pobreza, en tanto que las demás regiones se mantuvieron estancadas e incluso hubo un incremento en la Región Huetar Norte (aunque en términos generales la pobreza disminuyó no podemos olvidar que hay zonas del país que están exactamente igual e incluso peor). En tercer lugar, persiste la importante brecha entre las zonas urbanas y rurales. Por ejemplo, la Región Central del país presentó el menor porcentaje de hogares pobres (con un 16,1 %) y de pobreza extrema (se mantiene en 4,2 %), mientras que la Región Brunca posee el mayor porcentaje de hogares pobres (31,2 %) y la Región Huetar Norte muestra el más alto porcentaje de hogares en pobreza extrema con un 11,2 %. En cuarto lugar y siempre hablando de pobreza extrema, hay un 6,3 % de la población (al rededor de 95.000 hogares) que se encuentran en condición de pobreza extrema aún (eso quiere decir que aproximadamente 343.400 personas no alcanzan un ingreso mínimo de 40.000 colones al mes). Por último y no menos importante, existe una distribución desproporcionada de los ingresos: el 20 % de los hogares acumula el 50,7 % del total de los ingresos de los hogares a nivel nacional. Este último punto ha sido una constante en los último años y pese a la aparente mejoría observa en el 2016 en términos de pobreza, la desigualdad persiste sin asomos de una solución.

En síntesis, los datos publicados por el INEC son ciertamente muy relevantes para el país. Nuestro deber como costarricenses, sin embargo, es ir más allá de lo que se dice en una conferencia de prensa organizada o de los cuestionamiento ligeros y viscerales por parte de los sectores que se empeñan en mantener un clima de perenne inconformidad en el país. No se trata de simples números, la Encuesta Nacional de Hogares traduce la realidad de personas, de familias y consecuentemente, la realidad del país. ¡La pobreza se redujo un 1,2 % en términos generales! Esto no podemos tomarlo a la ligera y considerarlo “poca cosa”. Sin embargo, la observación detallada de la información obtenida de este estudio es una fuerte llamada de atención acerca de que tenemos una interminable lista de temas pendientes como país en términos de justicia social, entre ellos: estancamiento en la reducción de la pobreza extrema, distribución desproporcionada de los ingresos, la brecha eterna entre las zonas urbanas y rurales… y siga sumando. Así que, celebremos la noticia, pero analicemos los datos con calma y entendamos todo lo que implican, ante todo, no perdamos el tiempo y ¡sigamos trabajando!

Saúl Quirós

Médico.
Colaborador en Contexto.

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