Sign in / Join

¿Qué quieren decir Obama y Trump?

En la política, el lenguaje corporal es clave. ¿Cómo lo maneja Trump? 

Antes de Trump, Barack Obama se sentaba, cruzaba sus piernas y descansaba en el respaldar. De arriba abajo, su cara estaba relajada, y en cualquier momento podía sonreír. Sus hombros se tranquilizaban, y sus manos aterrizaban ya fuera en sus piernas, esperando a dialogar, o debajo de la barbilla, para ayudarle a poner atención.

El Dalai Lama habla y Barack Obama escucha.

A su lado, usualmente la derecha, estaba su invitado, llámese el Dalai Lama, el príncipe Guillermo del Reino Unido o Nicolás Sarkozy.

nydailynewspresident-obama-prime-minister-david-cameron

David Cameron escucha mientras Barack Obama se abre a señalar

Pero este 10 de noviembre, Obama se sienta erguido, se podría decir que hasta se inclina hacia delante. No cruza sus piernas. De arriba abajo, su cara se tensa. Muerde la frustración. Sus hombros tienen un peso encima, sus brazos no descansan. Más bien parecen estar listos para cualquier ataque. Para peores, sus dedos se entrecierran. Ponen una muralla.

A su derecha, aunque haya diferencia en el color de piel, de pelo, inclusive de corbata, el lenguaje corporal del Presidente Electo Donald Trump es exactamente igual.

¿Ahora qué? ¿Es esto cierto? ¿Hacia dónde vamos? Ambos líderes hablan, aunque en la imagen viral del día ni Trump ni Obama abren la boca.

El lenguaje corporal juega un papel clave en el análisis de la comunicación del futuro líder de Estados Unidos y en todos nosotros.

Las emociones no sólo se analizan desde la cara, según establece Hillel Aviezer, del Departamento de Psicología de la Universidad de Princeton en Estados Unidos. En su estudio, Aviezer define que "durante picos de intensidad emocional, se logró discriminar tanto situaciones positivas como negativas de los cuerpos y no de las caras". Es decir, no hace falta ni levantar la mirada para sacar conclusiones.

Los cuerpos hablan de los tiempos que vivimos

De acuerdo al doctor Ray Birdwhistell, quien fue el padre de la interpretación corporal, el lenguaje corporal, el lenguaje verbal y el contexto del momento son interdependientes. Necesitan ser analizados en conjunto, así lo defiende en su libro Cinética y contexto: Ensayos de la Comunicación Corporal.

Los picos de intensidad que estas elecciones legaron representan una bandeja enorme para analizar en el marco de este primer encuentro entre presidente en oficio y presidente electo. Se comienza por las manos, una pieza clave en la comunicación no verbal.

Las palmas hacia fuera, abiertas, invitan al diálogo, de acuerdo a la entrenadora ejecutiva Elizabeth Kunhke. Las palmas cerradas, con los dedos entrelazados presentan una postura defensiva, más si se aproximan al área de la ingle. Trump y Obama han colocado sus defensas.

bbc-trump-obama-hands-crossed

Callados, Obama y Trump igual dicen mucho.

Inclinarse hacia delante ha sido históricamente una postura agresiva, de dominación, o de marca de territorio, de acuerdo a varios expertos, algo que no se veía en las fotos de Obama y sus otras visitas. Pero ahora sí.

Si bien es cierto, estos lenguajes son clave para el análisis, las personas habilidosas aprenden a controlarlos. Pero hay lenguajes muy sutiles, más difíciles de dominar, y a su vez más interesantes de analizar.

El doctor William Schutz, legendario psicólogo de Estados Unidos, afirmó que las emociones endurecían el cuerpo, dándole ciertos patrones. Por ejemplo, una persona infeliz, fruncía el ceño y desarrollaba este hábito como una parte de su ser físico.

Republican presidential candidate Donald Trump speaks to supporters during a rally, Tuesday, June 16, 2015, in Des Moines, Iowa. (AP Photo/Charlie Neibergall)

Ciertas facciones de Trump son sutiles y evidentes a la vez (AP Photo/Charlie Neibergall)

Las últimas 48 horas han traído picos de emociones, sorpresas y tristezas. Por ahora, a Barack Obama no le queda más opción que ponerse erguido, sin sonreír y extender su mano derecha para sacudir la de Trump. Pero ambas manos izquierdas no se mueven. Obama trata de no fruncir el ceño.

Ahora queda el reto de tratar de comprender a Trump, el más incomprensible líder del mundo occidental. Visto que su retórica ha cambiado por completo desde que se sabe ganador (elogios para Clinton y Obama aparecieron de pronto), será clave, en cada discurso, en cada asamblea mundial, inclusive en el día a día, tratar de ver más allá de lo que habla, para apreciar lo que verdaderamente quiere decir.

Comments

comments

Bernardo Montes de Oca