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Una mirada hacia la América Latina joven

De Costa Rica a México y de México a Latinoamérica.

Días atrás participé en un encuentro internacional de jóvenes organizado por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) y las Naciones Unidas, entre otras organizaciones.

El encuentro se llevó a cabo en Ciudad de México donde discutimos en torno al tema principal: Políticas públicas de juventud y desigualdades sociales. Durante la semana que duró el evento se celebraron foros, mesas de diálogo y exposiciones magistrales.

Hoy, semanas después de haber vuelto al fin puedo analizar detenidamente todo lo que vi, escuché y experimenté. Cuando regresé al país no estaba claro en cuál sería la opinión que iba a dar a mis amigos y conocidos cuando me preguntaran por el encuentro. Sinceramente tenia posiciones encontradas... Voy por partes.

Ir hasta México para encontrarse con Costa Rica

Como suele suceder frente a cualquier experiencia nueva, antes de llegar a México ya llevaba varios prejuicios de lo que podría o no encontrar. Lo cierto es que tampoco había tenido mucho tiempo para hacerme ideas... me informaron de la convocatoria para participar en el encuentro el día en que se cerraban las postulaciones así que apliqué lo más rápido que pude. Una semana después me avisaron que había sido seleccionado para representar a Costa Rica. A los cinco días recibí los tiquetes de avión y 4 días más tarde estaba esperando el abordaje en el Juan Santamaría; todo fue sumamente apresurado. ¡No tenía idea de si al encuentro asistiría alguna otra persona tica!

Tengo la mala costumbre de no andar lapiceros encima y el día que iba para Ciudad de México no fue la excepción. Por ese motivo para llenar los formularios migratorios tuve que pedir uno prestado; la única persona que vi cerca fue un joven de aspecto indígena que estaba enfrascado en un libro titulado Tenochtitlán, la última batalla de los aztecas.

Luego de agradecer amistosamente al joven “mexicano” por el lapicero, seguí en la búsqueda de otros representantes ticos en el encuentro. Una vez que llegué a México la espera para el traslado al hotel se hizo eterna, las interrogantes respecto a los días que estaban por venir me estresaban y la dificultad por conseguir WiFi era frustrante.

crm2016Luego de 4 horas de espera tuve mi primera lección. Una vez que el equipo coordinador del evento nos reunió para trasladarnos al hotel me di cuenta de que el joven “mexicano” era en realidad parte de la delegación de Costa Rica. Sí, un joven indígena activista de Buenos Aires de Puntarenas, perteneciente al pueblo originario Boruca.

Es curioso como muchas veces en espacios políticos tomamos la batuta de la representatividad joven cuando ni siquiera conocemos sectores de la población que tienen una dinámica de desarrollo histórico totalmente diferente al resto. Sincera y humildemente me sentí ignorante y un poco avergonzado.

Una vez iniciado el evento me comprometí a no llevar ningún tipo de presunción hacia ningún participante, me dejé guiar únicamente por las ideas y no por ningún estereotipo hacia los 15 países invitados.

Estoy seguro de que aproveché cada espacio para escuchar a al menos uno de los jóvenes de cada país. Escuché y me empapé de vivencias como pocas veces he tenido la oportunidad de hacerlo en mi vida.

Cada experiencia que escuché y cada proyecto que me dieron a conocer fue construyendo en mi mente un mapa de lo que pasa en la juventud en Latinoamérica. Ese mapa me hizo ver que somos más similares de lo que a veces pensamos.

Desafíos comunes

Los países latinoamericanos compartimos problemas sociales que traemos desde tiempos inmemorables. La mayoría fuimos colonias españolas y nuestro posterior camino al desarrollo ha sido muy similar. A pesar de tener iniciativas de integración importantes aún somos islas buscando soluciones desarticuladas a problemas compartidos.

En el plano de la juventud las similitudes también saltan a la vista de inmediato. Seguimos luchando por espacios para incidir política y socialmente y también seguimos luchando contra muchos otros jóvenes que seducidos por el adultocentrismo y la política tradicional prefieren el estado actual de las cosas.

Las vivencias compartidas por los representantes de la juventud en el encuentro me hacen creer que en Latinoamérica tenemos mucha creatividad y empeño. Mucha creatividad para llevar adelante proyectos que muchas veces no cuentan con voluntad política, presupuesto o acompañamiento de parte del gobierno. Y mucho empeño para que estas y otras condiciones desfavorables no sean un factor determinante para la búsqueda de la igualdad social, fin que nos impulsa a la mayoría.

El otro aspecto (que ya adelanté) es que como juventud en algunos casos seguimos replicando la demagogia de la vieja política, estamos impregnados de prácticas desgastadas y eso no vislumbra un futuro prometedor para la región... Por citar un ejemplo cuesta ver a la juventud como agente de cambio cuando considera que apoyar la farsa democrática en Nicaragua es “estratégico para su carrera política”.

Al lanzar una mirada rápida a las políticas de juventud en Latinoamérica se puede corroborar que estas no tienen el mismo grado de efectividad en todos los países por igual. Hay países en los cuales las organizaciones juveniles han tenido mayor incidencia que el mismo Gobierno. En estas naciones pensar en un apoyo directo y efectivo desde el Gobierno central es todavía iluso.

latam2016

Juventud y política en Costa Rica

En el caso de Costa Rica, aunque tenemos deficiencias marcadas en el tema de juventud, es rescatable la figura de un Viceministerio de Juventud con la promoción de los Consejos de la Persona Joven (CPJ).

Estos consejos fueron creados con la ley 8261 (Ley General de la Persona Joven en 2002) y han venido tomando una gran importancia desde entonces. En muchas ocasiones son la puerta de entrada de los jóvenes a incidir en sus cantones y a participar activamente en la toma de decisiones.

Oportunidades sobran, pero es necesario un mayor apoyo presupuestario tanto del Gobierno central como de los gobiernos locales. En ese sentido hace falta un mayor compromiso político para multiplicar las oportunidades para generar y desarrollar proyectos en los CPJ.

mmm2016Actualmente los recursos con los que cuenta el CPJ son muy limitados. Aunado a esto el compromiso mediante una partida presupuestaria municipal no es igual en todos los cantones... lo que suma a la brecha de desigualdad.

Encuentros como el que tuve la oportunidad de visitar en México demuestran la importancia de invertir en nuestra juventud y de acercarla a la política.  ¡Hay muchas oportunidades en estos espacios internacionales para crear redes de contactos y conocer nuevas formas de incidir en nuestras comunidades y en nuestro país!

Gran parte del valor de estos espacios está en función de lo que se quiera aprender y la actitud crítica que se tome, por eso también hay que aprovechar la oportunidad de interiorizar lo que como jóvenes debemos desaprender.

De mi parte yo echo para mi saco y me llevo una perspectiva más cercana de lo que vivimos los jóvenes en una gran parte de América mientras reafirmo mi compromiso con una hoja de ruta progresista y libre de exclusión.

Marcos Monge