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La machista campaña de los huevos

Un paso para adelante... y uno para atrás.

Soy el que tiene los huevos para tomar las decisiones que hacen falta en este país para sacarlo adelante”. Esta fue la frase pronunciada por José María Figueres durante el debate final organizado y transmitido por Repretel, la noche del miércoles.

En primer lugar, quiero aclarar que la intención de este artículo no recae en discutir sobre quién es “la persona más apta, o el mejor candidato” (en caso que lo hubiese) para representar el Partido Liberación Nacional en las próximas elecciones nacionales del 2018.  Sinceramente, no me interesa elegir a alguno de estos candidatos hombres. Sí, los cuatro son hombres, y antes que algún o alguna liberacionista me diga que el PLN fue el primer partido que “colocó” a una mujer presidenta, tengo que recordar que eso fue hace siete años, ya que en las últimas elecciones (2014) el candidato fue un hombre y en las próximas también lo será. No podemos aferrarnos a “estas acciones” como logros inolvidables para invisibilizar la masculinización de ámbitos y la exclusión de mujeres de estos, por ejemplo el ámbito político enmarcado dentro de la esfera pública.

Ninguno de los Precandidatos del PLN firmó el compromiso por la igualdad del Frente por los Derechos Igualitarios.

Lo anterior se debe contextualizar y analizar de manera histórica y coyuntural. Lamentablemente, la política ha sido un espacio prohibido para las mujeres, tanto en el sentido de ser elegidas como poder elegir. Por ejemplo, la primera vez que las mujeres de Arabia Saudita pudieron votar fue en el año 2015. Así es, hace apenas dos años se creía que las mujeres no se encontraban en la facultad para elegir. En este punto quiero hacer énfasis en dos situaciones, en primer lugar, en este país citado las mujeres siguen enfrentando limitaciones y barreras que reproducen la desigualdad con respecto a los hombres. Por otra parte, este ejemplo no implica que reforcemos la islamofobia con argumentos tales como que “en esos países las mujeres sí son maltratadas, aquí no”, ignorando la realidad cotidiana que se evidencia en nuestra nación. En Costa Rica tampoco dejaron votar a las mujeres por muchos años, ¿por qué se debe comprobar que las mujeres son ciudadanas?

FigueresHuevos

Retomando la idea central del artículo —la manera en que el machismo sigue permeando discursos y acciones— no puedo dejar de sentir indignación al escuchar a un candidato mencionar una frase tan androcéntrica —concepción de mundo en la cual se analizan los fenómenos sociales tomando como punto de partida el hombre, es decir, su posición de privilegio en relación a las mujeres—.

Cuando comenté esto en redes sociales, algunos y algunas usuarias me dijeron que estos “argumentos radicales” son los que provocan que estén en contra del feminismo y a favor del “igualismo” (como si pudiese existir) ¿Visibilizar las manifestaciones más interiorizadas del patriarcado es ser radical? Pues qué bien que algunas y algunos seamos radicales.

A continuación quiero replantear la situación ocurrida en el debate. Pensemos que una de las personas candidatas que están en el panel es una mujer. Imaginemos que ella “rompe protocolo” y pronuncia la siguiente frase: “yo soy la que tiene los ovarios para tomar las decisiones que hacen falta en este país para sacarlo adelante”. ¿Cree usted que le aplaudirían? (claro que se debe obviar a quienes aplauden sin analizar el discurso y lo hacen solamente por fanatismos políticos). Probablemente estaríamos leyendo miles de comentarios haciendo alusión al “pudor, respeto y seriedad que deben mantener las mujeres” ¡Los mismos discursos repudiables de siempre!

Este episodio no hizo más que recordarnos que los ovarios no se conciben como un órgano con el que se pueda establecer una analogía en relación a la fuerza, la voluntad y la toma de decisiones, ya que eso concierne a los huevos (por cierto, se llaman testículos). Al contrario, los ovarios se relacionan con debilidad ya que son parte de las mujeres. Y aun así hay quienes siguen diciendo que el feminismo no es necesario...

Por último, es evidente —a la luz de sus declaraciones durante debates y encuentros— que los candidatos del Partido Liberación Nacional reflejan la diversofobia, el conservadurismo y las posiciones retrógradas en materias de derechos humanos. No obstante, esto no implica que se dejen de hacer cuestionamientos, al contrario, provoca más ganas de criticar con fundamento.

Keylor Robles Murillo