Sign in / Join

¿Vivas y vivos nos queremos?

Hace un mes el país estaba sumergido en una celebración que se expande a nivel mundial, el Día Internacional de la Mujer.

Como es de esperarse, hubo grandes elogios y palabras de apoyo para todas las mujeres, exaltando su belleza, su inteligencia y su esfuerzo constante. Muchas mujeres en el país se unieron al Paro Internacional de las Mujeres #NosotrasParamos en contra de la violencia, el machismo y los femicidios. Dicho movimiento reunió a mujeres de casi 50 países del mundo, incluido Costa Rica, donde la congregación se llevó a cabo en el Parque Central de San José.

De vuelta a la realidad

El romanticismo no nos duró mucho tiempo. El propio 9 de marzo —en Naranjo— una mujer fue brutalmente asesinada por su pareja, quien, armado con un machete, le quitó la vida frente a uno de sus hijos. El homicida se enteró de que ella iba a huir con sus hijos porque según sus familiares ya no aguantaba tanta violencia, decidió entonces atacarla sin ninguna compasión en repetidas ocasiones, hasta quitarle la vida. Estamos hablando del típico caso que los medios de comunicación presentan como “crimen pasional” para darle un giro romántico a las crueles historias detrás de la violencia de género.

Nos tomó entonces apenas 24 horas recordar la importancia de la concientización y la lucha en torno a la problemática que, naturalmente, trasciende nuestras fronteras. Un informe de ONU Mujeres refleja que de los 25 países del mundo que mantienen las más altas tasas de femicidios 14 son latinoamericanos... Entre los casos que más dolor e indignación generaron en el 2016 se puede recordar el asesinato de la joven Lucía Pérez que fue drogada, violada y empalada en Argentina o el de la niña de 7 años que fue secuestrada, violada, torturada y asesinada por un hombre de 38 años en Colombia.

Cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer.

Aunque cada vez con más constancia se habla de violencia de género a nivel latinoamericano lo cierto es que no hay un verdadero plan de acción común, independientemente de las medidas que toma cada país. Es cierto que las mujeres encuentran respaldo en diversas instituciones gubernamentales —similares al INAMU en Costa Rica— y en el trabajo de la ya mencionada ONU mujeres, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (IIDH), pero han faltado canales de diálogo y comunicación más allá de las fronteras.

Los estados no están trabajando en conjunto para educar y fomentar la verdadera prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres... hoy lo que tenemos es una serie de datos desconcertantes y tratados que en muchos casos nunca llegan a respetarse.

Así, la discusión en torno a los femicidios y la violencia de género “calienta” frente a sucesos particulares que logran llamar la atención del público esporádicamente cuando lo cierto es que son realidades que viven miles de mujeres diariamente. A razón de esa apatía generalizada el movimiento #NiUnaMenos empezó a organizar movilizaciones en Argentina, germinando así un sentimiento de unión, solidaridad y conmoción social en las mujeres latinoamericanas.

Juntas...

Así, gracias a las redes sociales la violencia de género se ha visibilizado cada vez más por medio de hashtags cómo #NosotrasParamos y #VivasNosQueremos. Las mujeres se unen en causa común, identificadas con el miedo de salir a las calles de noche, visitar o vacacionar en lugares desconocidos o a plena luz del día lidiar con el acoso callejero, gritos, silbidos, miradas y palabras repulsivas.

MujeresCuchillos

Compilación de testimonios de mujeres ticas hecha por Nati Briceño. Click en la imagen.

Es cierto que nuestro país mantiene bajas tasas de femicidios en comparación con otros países latinoamericanos... pero los números de los últimos años son más que preocupantes. Según el Observatorio de Igualdad de género de América Latina y el Caribe de la CEPAL hubo 14 femicidios en Costa Rica en el año 2014, mientras que una investigación de Amelia Rueda contabilizó un promedio de 32 entre el 2004 y el 2014. Datos del Observatorio de violencia de género contra las mujeres y acceso a la justicia cuantifican 23 casos en el 2016.

DatosdelObservatoriodeGénero

Datos del Observatorio de Género del Poder Judicial.

Concientizar a la población sobre esta problemática debe ser un tema central en la planificación del Estado. Hemos de impulsar la educación al respecto desde temprana edad en primera instancia desde los hogares y las familias... si un niño o niña ve la violencia en el hogar y crece normalizándola es probable que en el futuro el patrón se repita.

El futuro en manos de las mujeres

Actualmente la mujer toma un nuevo liderazgo en la toma de decisiones. Este patrón no debe perder impulso, por el contrario, las mujeres deben luchar por alcanzar puestos profesionales y ser competitivas no solo en empresas privadas, sino en el ámbito estatal y en la participación política.

El Estado costarricense debe garantizar que los puestos públicos sean ocupados tanto por hombres como por mujeres, y que ambos tengan las mismas posibilidades para alcanzar dichos puestos de gobernanza pública, sea desde un nivel local o comunal, hasta legislativo.

Aún queda un largo camino por recorrer, para erradicar la violencia de género, para alcanzar la equidad, para que estas crueles historias dejen de repetirse, para que las mujeres no sean silenciadas y vivan bajo constantes amenazas. Es por eso que debe ser un compromiso de todas las mujeres unirse y crear un pensamiento colectivo para transformar la sociedad y tener participación activa en esta.

Las luchas feministas no deben verse como un motivo de disputa entre géneros, el feminismo también lucha para que los hombres no sean “maricones” solo por vestir de colores pasteles o preocuparse por su apariencia física, para que no sean el único sostén económico en una familia y para que las decisiones se tomen en conjunto....

Cada persona puede contribuir a crear un ambiente que no solo beneficie a las mujeres sino que proporcione una verdadera equidad de género. No existe tal cosa como el sexo débil: el momento de actuar es ahora.

Fotografía: Iva Alvarado.

Lucía Vargas