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¿Qué sigue después de ver 13 Reasons Why?

Necesité 3 días para poder digerir toda la historia de Hannah Baker.

Necesité, además, un poco más de 22 años para comprender, en alguna medida, la depresión por la que pasan muchas personas jóvenes. Es más, es una problemática a la que nos acercamos muchas y muchos de alguna u otra manera y, como se muestra en la serie, estamos quienes salimos adelante y los que no lo logran.

13 Reasons Why es una serie de Netflix basada en el libro del autor Jay Asher y estrenada en su décimo aniversario. La serie trata sobre la joven Hannah Baker, que antes de suicidarse, dejó grabadas las 13 razones para tomar esa decisión. Estas las registró en 7 cassettes, para que fueran compartidas entre las distintas personas implicadas en su decisión.

13RW1En sus grabaciones, Hannah cuenta como el slut-shaming, el bullying, la cosificación, la indiferencia, la negligencia, entre muchos otros factores más, repercutieron en su decisión. Esto ha generado gran empatía entre las personas jóvenes, llegando a convertirse en la serie web con más menciones en Twitter en su primer semana.

Lo admirable es cómo la serie ha posicionado el tema del suicidio en las discusiones cotidianas de gran parte de la juventud. Y sí, me refiero más a juventud que solamente a adolescencia, porque quienes venimos saliendo del colegio, sabemos que las situaciones expuestas son reales y pueden llegar a ser más fuertes en la realidad. Otras, nos persiguen aún en la universidad o más allá de ella.

La serie, además, evidencia que el suicidio se puede prevenir. Todas las situaciones por las cuales Hannah Baker y muchas personas jóvenes atraviesan, brindan un posible eje de acción. Sobre esto, la principal barrera es el silencio; el cual, en este punto, no debería ser una alternativa.

¿Por qué callar no es una opción?

Muchas personas tomarán 13 Reasons Why con ligereza, y considerarán que es una exageración o una serie más. La cuestión es que no debería serlo.

Según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio es la segunda mayor causa de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. De acuerdo con un artículo de La Nación, la Organización Panamericana de Salud señala que Costa Rica tiene la segunda tasa de suicidio más alta de todo Centroamérica.

13RW2La situación se vuelve aún más alarmante, cuando se analizan los datos del Poder Judicial costarricense, donde se señala que -de los 362 registrados en el 2013- 171 suicidios fueron desarrollados por personas entre 10 y 35 años de edad; eso corresponde a un 47,2% de los casos. O sea: personas jóvenes, como todas mis amistades, como casi todas las personas que conozco, como yo, y tal vez como usted también.

Más allá de los números, que ya por sí solos son alarmantes, creo que lo importante es precisamente romper con la tecnocracia y hacer el intento de comprender los factores sociales que propician estas situaciones.

¿Y ahora qué sigue?

Después de entender un poco lo que plantea la serie, lo que queda es buscar algún aprendizaje e intentar propiciar los cambios necesarios. En este punto es donde yo me pregunto: ¿Qué sigue después de 13 Reasons Why?

Lo primero que hay que decir es que el suicidio sí se puede prevenir y no es la única salida. En el informe sobre prevención del suicidio publicado por la OMS, en 2014, se esclarece que la mayoría de los suicidios son precedidos por señales tanto en comportamiento como verbales.

En este sentido, me gustaría enfocar las siguientes ideas en nuestra labor como parte de la sociedad civil:

  1. Lo primero que debemos hacer es conocer nuestro marco normativo y exigir políticas públicas que ayuden a prevenir estas situaciones. Desde leyes antibullying, hasta la inserción de espacios donde se hablen de temáticas relacionadas al suicidio. Parte de nuestra responsabilidad es proponer e impulsar un sistema con condiciones para nuestro desarrollo pleno y romper con los tabúes de nuestra sociedad.
  2. Tener conciencia sobre la dimensión de nuestras acciones, y las repercusiones que van a tener sobre la vida de otra persona. Todo lo que decimos y hacemos va a generar una reacción de alguna manera. Esto significa que para toda acción, debemos pensar también en su respectiva reacción.
  3. No podemos cambiar el pasado, pero sí está entre nuestras posibilidades ayudar a definir el futuro. Lo que intento decir con esto es que tenemos que intentar prever estas situaciones. Es importante resaltar que, como me dijo una amiga, lo más impactante de la serie es que mientras prestábamos atención a la situación de Hannah, no estábamos viendo como Alex o Tyler estaban pasando por una situación similar.
  4. Levantar nuestras voces ante las injusticias. No deberíamos estar callando nuestras disconformidades, por medio o por ganas de no molestar. La serie brinda el ejemplo perfecto cuando Justin calla ante la violación que le hace Bryce a Jessica. ¿Hubiera sido otro final, si Bryce hubiera estado en la prisión?
  5. Apoyar para que busquen ayuda profesional. La mayoría de nosotras y nosotros no tenemos la preparación necesaria para manejar las situaciones que ocurren en la vida de alguien más. En este caso, Zach pudo haber ayudado a Hannah posterior a la carta que ella le envió, acompañándola a ir donde una persona profesional en psicología u orientación.
  6. Buscar información, educarnos y sensibilizarnos más con respecto a este tema. Nunca es suficiente, ni podemos dejar de aprender. Es importante que busquemos información e intentemos sensibilizarnos más; esto puede determinar qué tanto podamos ayudarle a alguien más en su proceso.

Realmente no sabemos bien qué pasa en la vida de otras personas más que en la nuestra. Por eso es que debemos tener cuidado y conciencia de cómo nuestras acciones van a afectar las vidas de otras personas, para bien o para mal.

Hay que seguir poniendo el tema sobre la mesa. Ahora, más que nunca, debemos apoyar las iniciativas y proponer las discusiones en nuestras familias, en nuestros círculos de amistades, en nuestros centros de estudio y en nuestros trabajos. Es momento de estar ahí para otras personas.

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¿Cómo prevenimos en el país?

En Costa Rica ya hay iniciativas relacionadas a estos temas. Durante el año pasado, estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la UCR desarrollaron un cortometraje llamado El Color Rojo para visibilizar esta problemática; este fue utilizado por el Ministerio de Educación Pública, como parte de un programa de prevención en escuelas y colegios.

Además, existen organizaciones como Teléfono de la Esperanza que se dedican a promocionar la salud emocional en personas en situación de crisis. Los menores de edad pueden llamar al 1147, línea gratuita del PANI donde una persona profesional en psicología ofrecerá asistencia. También pueden marcar al 911 y pedir el contacto con el PANI.

Asimismo, también está la Asociación Costarricense de Estudio y Prevención del Suicidio y Conductas Autodestructivas que tiene disponible el teléfono 2250-1508 y el correo [email protected]. También existe la Fundación Rescatando Vidas, cuyos teléfonos son 2273-0381 y 8715-0551. Puede además contactarlos en Facebook. Quienes han perdido a un ser querido por un suicidio también pueden encontrar apoyo en la Fundación Mi Nueva Aurora (teléfono 8366-4646 y Facebook).

Otros contactos a tener en cuenta: Centro de Atención en Salud y Desarrollo Integral (2248-1251), Teensmart Internacional (2253-5618), Asociación Costarricense de Estudio y Prevención del Suicidio y Conductas Autodestructivas (8835-9232 y [email protected]) y la Asociación Red Costarricense de Suicidólogos 6109-8942.

Tenemos mucho por cambiar, en nuestra cultura, en nuestra política y en nuestras relaciones sociales. Un momento como este, podría resultar una oportunidad adecuada para reforzar la prevención y construir un ambiente más adecuado para todas y todos. Es tiempo de que ayudemos a romper el silencio, y cambiemos la vida de alguien más.

Fernando Martínez