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Un nuevo peligro para nuestra privacidad digital

Su historial de navegación en Internet tiene un precio.

La nuestra es una sociedad digital: cada día dependemos más de nuestros celulares, tabletas y dispositivos inteligentes para realizar todo tipo de tareas. Es por eso que resulta de suma importancia la protección que nos brinda nuestro derecho a la privacidad, entendido como el derecho de cada usuario de internet de no revelar nuestro historial de búsqueda, nuestros gustos en productos comerciales y, sobre todo, nuestra identidad digital.

Sin embargo, la protección de la privacidad digital ha sufrido un tremendo retroceso en Estados Unidos. A finales de marzo diarios como New York Times y El País, reportaron que la Cámara de Representantes estadounidense aprobó una legislación que le permite a los proveedores de servicios de Internet (ISP por sus siglas en inglés) comercializar los datos de sus usuarios. Esto le permitiría al proveedor de Internet vender información referente al historial de búsqueda, el historial de navegación, la localización, el tiempo que pasa el usuario en determinada página web, etcétera. Todo sin el consentimiento del usuario, quien por el contrario, para evitar dicha comercialización, deberá manifestar su oposición expresa (no se sabe cómo) al proveedor del servicio de Internet.

Los proveedores de servicios de internet no tendrán que pedir permiso al usuario para vender su información.

Esta legislación es contraria al movimiento mundial de protección de la información personal de los usuarios de internet. Desde hace ya varios años, una gran cantidad de países latinoamericanos y europeos se han preocupado por regular el uso de los datos personales por parte de compañías privadas y prestadores de servicios varios. Incluso nuestro país en el año 2011 promulgó la Ley 8968 (de protección de los datos personales, con su respectivo reglamento aprobado en octubre del 2012). También desde mayo del año anterior el Parlamento Europeo promulgó un reglamento internacional para los países de la UE, que regula el tratamiento de datos personales. Incluso hace poco la UE anunció el plan para proteger los datos personales digitales de sus ciudadanos del espionaje propiciado por Estados Unidos (esto a raíz del escándalo denominado Vault 7).

Es claro que en los últimos años ha existido un movimiento global tendiente a la protección de los datos personales, con el fin de establecer reglas claras en beneficio de las personas para limitar el acceso, la comercialización, la transferencia, y la consulta de sus datos personales. Sin embargo, la legislación recientemente aprobada en Estados Unidos ignora esta necesidad de regulación y significa un apoyo mayor a intereses corporativos, que han encontrado en la comercialización sin límites de los datos personales un negocio muy lucrativo.

Gizmodo

Captura de pantalla de Gizmodo, informando la firma de Trump a la ley.

La posibilidad de que los proveedores del servicio de internet puedan comercializar los datos de los usuarios implica que todos los datos generados a partir de las búsquedas de estos puedan ser comercializados sin su consentimiento. En otras palabras, todo usuario de la web podrá ser constantemente vigilado por cualquier tercero que adquiera los datos de su huella digital directamente del proveedor del servicio de internet. El siguiente video, preparado por Vox Media —en inglés— explica los alcances de la legislación ya firmada por Trump:

Si bien es cierto en nuestro país no existe legislación alguna similar a la aprobada en Estados Unidos, esta noticia debe necesariamente llamarnos la atención y ser una alerta sobre lo que ocurre en otras latitudes con los datos personales digitales. Resulta necesario incentivar el diálogo sobre el tema e informar a tantas personas como sea posible de la importancia en el cuidado de la información personal y la relevancia del consentimiento informado en el tratamiento de nuestros datos personales.

En términos generales es fundamental que seamos siempre cuidadosos con la información que brindamos y generamos, además de mantenernos vigilantes para evitar a toda costa que en algún momento se aprueba alguna iniciativa legislativa similar a la que acaba de entrar en efecto en Estados Unidos.

Eduardo Bolaños