Sign in / Join

Robin Hood, Chávez y Fidel

Si Robin Hood no fuera caricatura y estuviera vivo, la mismas personas que hoy lo aplauden siendo personaje ficticio, estarían pidiendo su muerte y la celebrarían, tal y como celebraron la de Chávez y la de Fidel.

En un mundo donde todos inevitablemente somos participantes del macabro juego de la acumulación de bienes a expensas de las personas que estén por debajo nuestro en la jerarquía social, nos es fácil admirar a personajes caricaturescos como Robin Hood por "robarle a los ricos para dárselo a los pobres" en tiempos del Feudalismo, mientras le juzgamos a personas como Fidel Castro o Hugo Chávez por haber hecho exactamente eso mismo en la historia reciente...

¿Pero por qué pasa esto?

Bueno, porque cuando lo hace Robin Hood, lo sentimos como algo ajeno a nuestra época y a nuestra realidad, por lo cual nos es fácil juzgar como espectadores del juego y no como participantes del mismo.

¿Nuestra sentencia para Robin Hood, siendo nosotros espectadores de este juego? Un acto noble.

¿Nuestra sentencia para Fidel y Chávez, siendo nosotros participantes de este juego? Un acto reprochable y peligroso, pues como participantes y defensores de este sistema, vemos cómo este concepto aplicado a nuestra realidad podría llegar a representar una amenaza en el futuro, si yo llego a ser rico, o incluso si no soy pobre en estos momentos.

Y yo no quiero renunciar ni a mi posición actual dentro del sistema ni a mis privilegios ni a mis comodidades, mucho menos que me las arrebaten, ¿cierto? Ni siquiera si fuera para que otras personas mucho menos afortunadas que yo mejoraran significativamente su calidad de vida...

¿Saben qué? Ahora que lo pienso mejor, creo que esas personas tienen razón: ¡Al diablo Robin Hood! Mejor que nunca pase de caricatura, pues podría ser peligroso; peligroso para las personas que hoy gozan de las “bondades” de la estructura jerárquica capitalista; peligroso para la acumulación desmesurada de capital; y sobre todo, peligroso para el sistema que permite que coexistan la opulencia extrema y la extrema pobreza.

Peligroso para la persona de clase media-alta que acaba de escribir este artículo y también para la mayoría de personas que acaban de leerlo…