Danna Baquero discute sobre la importancia y los efectos de las últimas elecciones en Colombia: ¿cómo se diferencian de otros períodos electorales y qué nos pueden decir sobre el futuro del país? ¿Y qué pasará luego de la segunda ronda? 

Foto por Manuel Chacón, Agencia Prensa Rural.

Las pasadas elecciones del 27 de mayo en Colombia han dejado miles de emociones en todos los colombianos ante la vuelta final, siendo esta una de las elecciones más importantes de todos los tiempos.

La considerable reducción del abstencionismo — no solo en el territorio nacional, sino internacional — es una gran señal del compromiso que están adquiriendo los electores de tener más participación ciudadana. Esta manifestación es reflejo de lo que los acuerdos de paz han dejado a su paso: una ciudadanía que, aunque temerosa todavía, ha adquirido más confianza y seguridad para participar en este acto democrático.

Personalmente, no voy a negar que Juan Manuel Santos nunca fue santo de mi devoción, pero no puedo dejar de agradecerle el hecho de que Rodrigo Londoño Echeverri (alias “Timochenko”) esté participando en las elecciones como un civil más y no secuestrando ni extorsionando ciudadanos. Mi corazón se llena de alegría de solo contemplar esto. Con pasos pequeños como este, queda demostrado que los acuerdos de paz — tema que mayormente polarizó las elecciones — sí han funcionado.

La segunda ronda

Una de las características más peculiares de estos comicios fueron las diversas candidaturas desligadas a las clásicas de extrema derecha: opciones como Sergio Fajardo, quien personalmente era la mejor opción, hicieron del proceso electoral uno de los más inclusivos a nivel de representación y ampliaron el panorama para aquellos que están cansados de toda la “mermelada” que hay en el sistema colombiano. La mayor representación de esto se presenta en los candidatos electos para la segunda ronda el próximo 17 de junio. Por primera vez en la historia del país, un candidato de centro izquierda llega a la segunda ronda con una visión de cambio que sale de los esquemas tradicionales que han venido desde la época uribista.

Iván Duque y Gustavo Petro representan la disconformidad del colombiano promedio con la realidad del país. Por un lado, Duque representa a todos aquellos colombianos que rechazan el mandato de Juan Manuel Santos de los últimos ocho años; principalmente, todos aquellos que rechazan los acuerdos de paz. Por otro, Petro — quien se presenta a sí mismo como un líder diferente — se identifica con todos aquellos que no quieren que el uribismo vuelva a mandar en la rama ejecutiva, quienes no quieren más corrupción y creen que el país necesita un cambio radical.

La oleada verde, que quedó en tercer lugar por un margen histórico de 2% en comparación con el segundo ganador, protagoniza un papel importante para la próxima ronda electoral, teniendo en sus manos la posible decisión definitiva de quién sea el próximo presidente de la República. El candidato de la coalición manifestó su intención de voto en blanco a razón de no contradecir lo que había dicho durante su campaña: “Ni Duque, Ni Petro” es como se ha expresado el ex-candidato Sergio Fajardo. Aun así, ha invitado a sus seguidores a participar en las elecciones y no abstenerse de votar.

Una ciudadanía indecisa

Entretanto, la coalición se ha visto dividida en opiniones: el Polo Democrático ha dado su adhesión a Gustavo Petro; por otro lado, el Partido Verde aún no decide si votar en blanco o dar su apoyo a Petro, siempre dejando en claro que no apoyarían al candidato Duque por ir en contra de todos los ideales que este representa. Esta indecisión ha dejado a todos los seguidores de dicha coalición desconcertados con respecto a su siguiente voto, pero claros con respecto a la importancia de participar en las contiendas electorales.

El próximo presidente deberá enfrentarse a una Colombia dividida, como lo mencionaba el ex-candidato Fajardo y deberá tratar de reunificar el país en medio de esta separación egoísta en la que se encuentra actualmente.

Me siento derrotada con los resultados electorales, pero como me he repetido a mí misma estos últimos días: “Así son las democracias”. Me reconforta saber que la ideología verde que he apoyado va a seguir trabajando desde otros ámbitos, como el Congreso de la República; que candidatos como Humberto de La Calle (quién también representaba una buena opción) van a seguir luchando por mantener y aumentar la paz que tanto nos ha costado conseguir; saber que aún hay personas comprometidas con Colombia y su bienestar nos llena el corazón a todos aquellos que desde dentro y fuera vemos cómo surge de entre las cenizas, como un ave fénix, esa nación tan grande que llamamos con orgullo nuestra patria, nuestro hogar.

Danna Baquero

Estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica y oriunda de Colombia.

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