“Al Macho lo amenazaron por mostrarnos la segunda parte de los anuncios nacionalistas de Teletica e Imperial”.

Oscar Ramírez. Foto: Daniela Abarca/CRH.

Suena muy bonito que un costarricense sencillo y humilde dirija la Selección Nacional. El problema viene cuando ese compatriota refleja características nacionales detestables: mediocridad, pasividad, no asumir responsabilidades, “argollismo”, etc.

Al hablar sobre un partido importante, Juan Carlos Osorio (entrenador de México) — de manera directa y abierta — reconoce sus errores y analiza las consecuencias de sus decisiones. El Macho busca la forma de justificar los fallos, con desidia y arrogancia, se escuda en las variantes y los tiempos del partido, en el balance y en su incomprendida táctica.

La molestia colectiva deviene del poco ataque de la Sele: jugar sin molestar y no tomar riesgos para enfrentar los partidos. Es reprochable. ¿Pero no es eso lo que pasa cuando alguien se nos cola en la fila? O cuando están quebrando la CCSS (pero de por sí, no es a mí que me roban); cuando otorgan concesiones y secan el río (pero como yo no vivo de eso, no importa); cuando la vecina después del trabajo tiene que ayudar con las tareas escolares, preparar comida, lavar, planchar y un sinfín de trabajos (pero como yo estoy cómodo, todo bien).

No es con nosotros la bronca o sí, pero mejor calladito. No fui yo, fueron las circunstancias del partido, fue que no entró… Comentamos con la persona junto a nosotros y nos indignamos en casa, pero nunca hacemos el debido proceso para una queja o para comunicar directamente la molestia a quien corresponda. ¿Qué tal que nos cojan entre ojos? ¡Qué vergüenza si me ven peleando!

Sabemos qué es atacar en la cancha ¿Pero en el país, en nuestra comunidad? Significa transformar este sistema que se basa en las desigualdades y podría expresarse en cambiar radicalmente lo que está mal.

En el fútbol es muy claro a quién hay que atacar ¿Pero en el país? Nos confundimos y peleamos entre personas que trabajan en el sector público y en el privado, como si la meta fuera que todos seamos igualmente miserables y explotados. Olvidamos que en el tema fiscal y en todos los demás, la delantera la llevan los grandes intereses del capital.

En Costa Rica no hay pacifismo, hay pasividad. El Macho nos restriega las consecuencias de andar por la vida sin confrontar, de ser un buen tico. Qué bueno que se vea tan claro en la Sele y ojalá también podamos reconocerlo en el país.

Al Macho lo amenazaron por mostrarnos la segunda parte de los comerciales nacionalistas de Teletica e Imperial.

María Fernanda Chaves Cedeño

Profesional en Trabajo Social. Apoyo la participación y organización sociopolítica de poblaciones explotadas por medio de pedagogías críticas que fortalezcan la autonomía. Mochilera congénita, a cada paso aprendiendo.

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