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Moonlight: La construcción de quiénes somos

La mejor película del año llega a salas de cine costarricenses.

Barry Jenkins, director de Moonlight, creció en Liberty City, un barrio conflictivo de Miami. La pobreza y los problemas familiares le acompañaron mientras crecía.

Lejos del glamour de Hollywood, al otro lado del país, Jenkins sabe cómo se ven y cómo viven las personas “normales”' el éxito de esta película radica en que las personas de su barrio, de alguna manera, son con quienes fácilmente podríamos identificarnos.

Moonlight nos cuenta en tres actos la vida de Little, Chiron y Black, todos son la misma persona, en tres momentos distintos: niñez, adolescencia y vida adulta. Jenkins logra recordarnos cómo empezamos a definir quiénes somos o quiénes queremos ser a lo largo de nuestra vida.

Little crece alrededor del bullying y de su madre, una mujer adicta al crack. Juan —destacada actuación que le valió a Mahershala Ali el Óscar como mejor actor de reparto— trata de cuidar y de ser una guía para el niño, pero hay un detalle con Juan: vende drogas. Esto es algo maravilloso sobre esta película, porque nos saca de la preconcepción de lo que entendemos acerca de un vendedor de drogas y del cliché de la figura negativa que genera destrucción a su alrededor, cuando en este caso Juan más bien trata de enderezar lo que le preocupa de Little.

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En el filme vemos algo que pareciera el director conoce muy bien: la búsqueda de identidad y de nuestro lugar en el mundo. Jenkins creció en casas de cuido por la adicción de su madre, que en este caso fue una inspiración para la película, porque el personaje de Chiron crece con los mismos problemas y con la misma imagen materna.

La madre de Chiron es interpretada por Naomi Harris, quien fue nominada en distintas premiaciones gracias a su gran actuación, que dicho sea de paso, tiene doble mérito: no tuvo más que tres días para grabar todas sus escenas debido a problemas con su visa. La actriz cuenta que cuando quiso dedicarse a la actuación decidió únicamente interpretar a personajes positivos y no caer en estereotipos, por lo que en principio se negaba a interpretar a la progenitora de Chiron, pero Barry Jenkins le dijo que el personaje estaba inspirado en su propia madre y eso le hizo cambiar de parecer. Al tratarse de un tema tan personal decidió enfrentar el desafío y entró de lleno al proyecto preparándose para su interpretación viendo entrevistas a personas adictas al crack encontradas en YouTube.

Lo que pasa en Moonlight es una historia cercana, es algo que le podría pasar a cualquiera.

La historia en la cinta, y cómo Jenkins decidió rodarla, no nos muestra algo que vemos siempre: un barrio conflictivo lleno de violencia con música urbana y pandillas. Al contrario, está bellamente contada entre música clásica y encuadres que nos hacen sentir que estamos en medio de las discusiones de los personajes, todo esto con la gran cinematografía de James Laxton, con quien el director ha trabajado antes.

Lo que pasa en Moonlight es una historia cercana, es algo que le podría pasar a cualquiera. Little se desarrolla pensando que es diferente pero no sabe qué lo hace diferente. Más adelante vemos (como aparece en el tráiler) que es gay, y que todos lo saben menos él, porque todo el caos a su alrededor lo hace dudar de quién es y cómo su identidad le afecta.

Jenkins no podría haber contado una historia tan real si no fuera porque él mismo vivió parte de ella. Es una manera poética de decirnos que la vida la construimos con lo bueno y lo malo que nos sucede, que tenemos personas a nuestro alrededor que contribuyen en nuestra propia búsqueda de quiénes somos, pero sobre todo, que de alguna forma al encontrar quiénes somos podemos de vivir con ello.

No en vano han galardonado a Moonlight con el Óscar a la mejor película del año.

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Danny Araica