Sign in / Join

Aquarius: lo épico de lo ordinario

La única película de América Latina entre las 21 aspirantes a la Palma de Oro.

Doña Clara descansa en su hamaca, mientras a las afueras de su apartamento, a lo lejos, se observa a una pareja teniendo sexo y, un poco más cerca, unos chicos jugando en la plaza. Esa fue una de las primeras imágenes que había concebido el genio en su cabeza cuando escribía el guión. “Pienso que un buen filme o un buen libro nunca trata sobre una sola cosa, tiene que trabajar en diferentes niveles”, así expresa su ideal Kleber Mendonça Filho, el director multirelieve que logró plasmar sin problema alguno su imaginario en Aquarius, su segundo largometraje, alcanzando a teñir de épico lo aparentemente ordinario.

Sonia Braga, interpreta a doña Clara, una mujer tenaz que ha luchado victoriosamente con un cáncer por 30 años, y que ahora le toca librar otra batalla, esta vez con una empresa inmobiliaria que ha comprado todos los departamentos del edificio Aquarius, a excepción de uno, el de ella. Esta es la materia prima con que Mendonça trabaja cual orfebre, encargándose de ensamblar una detallada obra, en donde convierte lo simple en maravillosas gemas.

Empecemos con el hecho de que la película no esconde nada, existe un conflicto, hay tensión, pero la vida continúa; la protagonista sale a caminar, hace ejercicio, tiene sexo, toma café con sus hijos, cuida a su nieto, escoge su atuendo, escoge un acetato, escoge sus acciones. Se siente natural, no hay prisa, no hay excesos. El argumento es realista, a cualquiera le podría suceder; no obstante, el orquestador de esta obra sabe lo que hace, y convierte esta historia cotidiana en un relato al estilo "Goliat y David", que intriga y por lo tanto, participa al espectador mientras el suspenso magistralmente dosificado, conduce a un final inesperado.

aquarius3-1600x900-c-default

El cineasta, que también es el guionista, brinda una óptima en tercera dimensión de los personajes, facilitando una rica cantidad de pistas que soportan los comportamientos, especialmente en el caso de Clara. A ella lograremos conocerla a través de la música, música que se convertirá en parte del elenco, viajando desde Queen hasta Roberto Carlos. También, sabremos como era su amoroso esposo, quien ya no está. Sus amistades, que van desde la colaboradora doméstica, hasta el salvavidas. Su tía Lucia, quien le heredó un mueble que fue testigo participe de fantásticos momentos eróticos. Además de ver los estragos del cáncer en la protagonista.

Toda esta información se integra creando un personaje de contrastes y de congruencias, así como solemos ser las personas; amiga fiel, recia contrincante; cómplice, obcecada con sus deseos; sin miedo visible, pero acongojada por su seno extirpado; libre, pero incapaz de dejar su apartamento en donde los recuerdos le sirven de refugio. Así de profunda y compleja, como si estuviera hecha de carne y hueso. Y es que Sonia Braga, la diva brasileña que conquistó Hollywood a mediados de los 80, demuestra que su capacidad histriónica es comparable al buen vino, dándole vida a un personaje que sin su habilidad interpretativa peligraba con quedar en la periferia.

Es así como el largometraje se convierte en una oda a las grandes hazañas que emprendemos lejos de las cámaras. Una celebración por las doñas Claras, quienes eligen afrontar la adversidad, sin dejar de disfrutar, quienes eligen la asertividad a aguantarse las mierdas de los demás, o como uno de sus diálogos confirma, “yo prefiero dar un cáncer, en vez de tenerlo”.

Aquarius es cine del bueno. Fue la única película de América Latina (Brasil) entre las 21 aspirantes a la Palma de Oro en Cannes 2016. Gracias a Pacífica Grey, a partir de este jueves 20, la podremos apreciar en la pantalla grande, en varias salas, entre ellas el querido Cine Magaly.     

Lupita Valverde Vega