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Reseña: Atrás hay relámpagos (2016) de Julio Hernández Cordón

De la mano de la distribuidora Pacífica Grey, Atrás hay relámpagos es una muestra de cine independiente

Adriana Álvarez y Natalia Arias, protagonistas y productoras del largometraje, llamaron al director Julio Hernández Cordón con el fin de gestar una propuesta con perspectiva distinta a la habitual en la escena del cine independiente en Costa Rica.

Atrás hay relámpagos

Foto por Gabrielle Castillo

Sole y Ana son dos chicas protagonizadas por Adriana y Natalia respectivamente, quienes tienen una amistad de muchos años, con sus peleas, felicidades y tristezas. Ambas están dentro de un grupo de amigos que recorren San José en sus bicicletas en busca de aventuras. Con un lenguaje muy callejero, todos buscan encontrar su identidad propia en la vida que los distinga en medio de problemas y obstáculos. Cabe mencionar que en la película quienes interpretaron a los bikers no eran actores profesionales.

La metáfora

Casi que todo el film es una metáfora por sí sola, desde los prejuicios xenofóbicos que habitan y contaminan las distintas partes de la sociedad, a los tipos de relaciones que pueden existir dentro de un mismo grupo de amigos. Es un film difícil de entender a simple vista, pero que con un poco de reflexión ayuda a comprender cómo es que están repartidas ciertas cosas en la vida real; el porqué algunas cosas ocurren en su debido tiempo y porqué otras ocurren de una manera en específico. Sea triste o feliz, la película también enseña que el pasado ayuda a entender el presente, y a estar preparados para el futuro. También que toda acción trae sus responsabilidades consigo. En palabras de Natalia Arias:

El sentido es el que cada persona quiera darle, yo soy también como muy abierta a ver cosas y de repente no tratar de entenderlas, creo que esta película muestra diferentes atmósferas en donde no todo tiene una explicación.

 

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Gustavo Campos