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Reseña: Nosotros las piedras (2017) de Álvaro Torres

Desde los senderos de la Península de Osa, se observa a un grupo de oreros en la profundidad de la jungla costarricense (su casa) luchando por sobrevivir de un Gobierno que ha decidido expulsarlos por trabajar en zona protegida.

La película documental “Nosotros las piedras” del cineasta costarricense Álvaro Torres Crespo, es uno de los largometrajes participantes de la Competencia Centroamericana de Largometrajes del Costa Rica Festival Internacional de Cine CRFIC 2017 de este año.

Para iniciar, damos una grata felicitación al director de fotografía de la cinta, Caleb B. Kuntz. La foto de la película logra incorporar al espectador de forma tajante, pero discreta. Sin caer en la lastima o el asco, se sumerge en el imaginario de un público en sala incómodo, reflexivo pero más que todo, sensible.

Por otra parte, la historia de Manrique, Eduardo, José Luis, Pollo, Edwin, Carrillo, Momia y muchos habitantes de las faldas del Parque Nacional Corcovado, se traslada de imágenes a vivencias al mismo tiempo que hace desaprender los prejuicios que existen contra esta población desde hace más de 30 años.

Parece utópico, pero sí, a uno le queda ese vacío en el pecho con apenas 3 escenas de la película. La persistencia de los oreros y el trabajo colectivo que realizan, los ubican en un plano sumamente distinto al de la economía nacional. Un espacio laboral que no es solo suyo, ya que su esfuerzo no se toma en cuenta cuando interfiere el Gobierno al privarles su derecho de tierra con el único fundamento de que la extracción de oro es ilegal. Ilegal para muchos, perdida, sufrimiento, desesperación y olvido para estos “coligalleros” de sepa, de años y herencia.

Antiguos carniceros, pescadores, camioneros, estudiantes e hijos de familia, se olvidan de sus vidas pasadas, desgarradas por el sistema, injusticias, hasta por ellos mismos quizá, pero nada va al caso. La unión y amistad de estas personas las transforma y las ubica en una posición donde importa el hoy, la suerte y el trabajo. Todo esto sintetizado por un solo factor: el oro.

El oro es su mejor amigo, su salida, su familia. Foto tomada en el Cine Magaly.

“¿Cuánto valen 10 años aquí metidos?”, “Mínimo tres tejas por mes me tienen que indemnizar si me sacan de aquí, si no ¿qué hago?”, “¿Para dónde se va uno que no tiene nada?” son algunas de las frases que se esconden tras un guión vivencial que construyen los personajes a lo largo del filme. Cada minuto que pasaba me hacía más amigo de ellos, de sus personalidades marcadas y dañadas, de sus lágrimas, risas y discusiones. Imaginar que esto es su estilo de vida, su cárcel y casa, donde persiguen el sueño de salir de la pobreza con un golpe de suerte.

E imaginarlo solamente sería irresponsable. Esto no es un cuento de ficción o una historia muy bien contada, es una realidad y está a menos de 8 horas de la casa de todas y todos nosotros. Es Costa Rica, son habitantes de nuestro mismo suelo y aun así los vemos como los otros, como aquellos que podemos ver en una película como esta y ¿luego qué? Con olvidarlo no se soluciona, ni a ellos ni a nosotros como país.

Esto es a lo que invita Álvaro Torres con la vida de sus amigos oreros tras sus cámaras. Un cine distinto, incómodo, real y literario. Un cine que remarca el talento del sello nacional y la necesidad de difundirlo y apoyarlo. Imagínese ver un proyecto como este en sus salas de cine favoritas, codeándose con películas comerciales y populares. No estaría mal aportar un granito de arena para que esto se logre. Costa Rica necesita esta cultura audiovisual, legislada y apoyada por el Estado, como arte y trabajo. Propuestas como el CRFIC apuntan por esto.

Esperamos ver nuevamente en salas a “Nosotros las piedras”, poder actualizarlos a ustedes sobre la situación de los oreros y seguir viendo cine de esta calidad en suelo nacional. Gracias Álvaro, nos abriste los ojos y hasta los corazones.

Álvaro habló de su película luego terminada la proyección del lunes 11 de diciembre.

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José Andrés Céspedes