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Con arte se lucha por el arte

Ya encaminadas las dos de la tarde del pasado sábado 23 de setiembre, entre cantos, rimas y bailes —por nombrar sólo algunas manifestaciones— desfilaron entre los carros, el andar apresurado y la prontitud, el colectivo de Nuestra Calle, que por iniciativa del grupo Juventud Desamparadeña, volvió a manifestarse en Desamparados para ejercer el derecho al arte y la cultura accesible sin discriminación ni violencia de ningún tipo.

Artistas y creyentes del arte se visualizaron en la capital bajo la idea de hacer del espacio público más que vías de transeúntes. En palabras que con orgullo y gran aliento se esgrimen como el himno del movimiento “Nuestra calle”, se busca que estas vías y bulevares hechas a nuestro nombre sean vistas y usadas como más que simples zonas de tránsito.

No es esta la primera vez que la música y la poesía dejaron los salones. El colectivo Nuestra Calle surge ante las represiones estatales que han sufrido diferentes grupos artísticos en el centro de San José. La democratización del arte y la cultura para la gente son titulares del movimiento. La meta, paradójicamente, es encontrar un lugar en el espacio de todos, en nuestras vías “públicas”.

Durante el mes más ilustre que como patria hemos construido, sólo hace falta mencionar una tonada de fácil vínculo con  la apropiación de las calle, una como el Canto de La Diana al 15 se setiembre del Esparzano José Guevara, para que nos remita a la pregunta

¿en qué momento hizo falta levantar carteles y panfletos para que los clarines y los tambores salgan a las calles?


En redes sociales para anunciar la convocatoria del evento de este pasado sábado 23, Nuestra Calle se dirigió con fuerzas al país haciendo uso de vocablos robustos como “intervenir” y “tomar”. Justo es cuestionarse por qué: dentro de todas las opciones posibles —porque son muchas y de variados tipos— de los vocablos "intervención" y "toma", quizás por estar todos en la misma página, las que remiten más al arte se vinculan con obstáculos, trabas y el frecuente desamparo.

Es lamentable, pero los periodos de pujanza artística en este suelo suelen ser breves y entrecortados. Hablar de intervenir y de imponerse a lo normal, de enardecer el llano caminar como medio de desplazamiento, plantea repensar el espaciado que le corresponde al quehacer artístico y el trozo que es enteramente de la sociedad. Una recuperación del área pública se atestiguó entre rimas en versos, canciones y tambaleó entre malabares en el cantón de Desamparados.

Estos movimientos se seguirán dando al rededor del país; el aliento, que se sumen los vecinos para que las calles dejen de dar abasto entre piruetas y poemarios.

A pesar de que Nuestra Calle nace en la capital, la idea es que se extienda y se tengan en todos los rincones grupos organizados que retomen sus vías y paseos como propias, que se exijan mejores condiciones para las manifestaciones artísticas desde los ángulos que hayan. Asistir es hacerlo por los artistas y la sociedad que se aviva a su ritmo: que con arte se luche por el arte.

Si ya perdió la vía pública, ya sabe donde, cómo y cuando puede recuperar Nuestra Calle.

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Ignacio Vieto