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La Lyra que no calla: ¿Feminista?

Un repaso histórico al legado de una costarricense adelantada a su época.

Costa Rica históricamente ha tenido mujeres merecedoras de reconocimiento, uno que supere las fichas biográficas acartonadas, los rumores rancios enmascarados de mitos y la utilización de sus vidas como propaganda comercial. Carmen Lyra, de esta lista de pioneras y visionarias costarricenses, es el nombre más resonante. Es quien más difundida está en el imaginario nacional. No obstante, en su figura oficial recaen ciertos elementos que empañan su vida y obra, reduciendo estas últimas a Los cuentos de mi tía Panchita (1920)  y, con suerte, Bananos y Hombres (1931). Su trayectoria estuvo motivada de principios e ideologías sociales, bien lo supo su amiga Luisa González quien escribió: "Y ella, la escritora que amaba y admiraba los personajes de las novelas de Galaós, de Dostojewski, de Dickens y de Gorki, sabía comprender el dolor y la miseria de las gentes del pueblo que buscaban su corazón para aliviar sus penas y congojas".

María Isabel Carvajal nació el 15 de enero de 1888, según documentación oficial de la Curia Metropolitana de San José verificación de Annie Lemistre en su obra Carmen Lyra: el cuento de su vida (2015). Su fecha de nacimiento, no así la de su muerte, ha sido origen de confusiones y malos entendidos. Sin embargo, hubiese nacido en 1887 o 1888, estos datos no cambiarían su valor para la cultura costarricense y sus múltiples facetas como escritora, maestra y militante. En mayo del 2016, El Canal 13 transmitió a través de Foro 13 un episodio sobre Carmen Lyra, donde estudiosos como Alfonso Chase e Isabel Ducca concluyeron lo que el escritor e investigador Carlos Rubio definió como la constante evolución de pensamiento de una mujer integral.

Carmen Lyra es comúnmente conocida por su obra Cuentos de mi tía Panchita, una obra emblemática de la literatura costarricense para nada didáctica ni tampoco apegada a la corrección política tan rebuscada por algunos lectores del siglo XXI. Así, estos cuentos populares con personajes como la negra, la cucarachita Mandinga y tío Conejo facilitaron la percepción de Carmen Lyra como la escritora maternal del pueblo costarricense. Una viejecita canosa, simpática y cálida, tan indefensa como su personaje Sergio de En una silla de ruedas (1917).

Pero, ¿realmente Carmen Lyra fue así? ¿Es justo recordarla de forma geriátrica y pasiva? No es acaso ella quien obtuvo una beca a Europa porque "dio una lección memorable de carácter en la lucha contra la tiranía", cuando en 1919 estuvo involucrada con la quema del periódico La información en conjunto con un grupo de mujeres y estudiantes contra la dictadura de los Tinoco. No fue Carmen Lyra una de las primeras voces en contra de la explotación obrera en las bananeras de la United Fruit Co. a través de Bananos y Hombres, obra que le costó su puesto en el Patronato Nacional de la Infancia. No fue ella quien expresó en 1944, en la Revista Trabajo, que su amor por el Partido era similar al de un hijo. No fue María Isabel Carvajal exiliada en México hasta su muerte en 1949, y temida por hombres e intelectuales.

Su motivo de vida siempre fue su tierra y su gente, las mujeres y los niños. Basta con leer Carne de miseria (1911), donde habla de la muerte de su estudiante Rosario: "Me pareció un pajarito herido entre la bandada de los suyos que aleteaban y cantaban"; o también ¿Qué habrá sido de ella? (1922), escrito sobre la condición de las mujeres pobres en una sociedad desigual en la cual predomina los intereses del hombre sobre su familia; y ni qué decir de Palco de platea en el cielo (1936), obra desgarradora capaz de conmover a todo aquel que lea entre sus líneas cómo una madre y su hija sobreviven con una máquina de coser para alimentar a una familia numerosa, hambrienta y destinada a la Santa Pobreza.

Ante esto, ¿Carmen Lyra fue feminista? ¿Se consideró ella militante del feminismo imperante en su época? Ella misma en Llamamiento de las mujeres de la clase obrera recopilación de Alfonso Chase nos responde, cuando se refiere al feminismo como un absurdo: "¿Por qué las mujeres han de formar un grupo aparte y colocarse con actitud hostil ante los hombres? La humanidad se compone de hombres y mujeres, y es a los hombres y mujeres de la clase trabajadora oprimida por la riqueza de unos pocos, a quienes les toca luchar unidos para volver habitable esta tierra [...]". ¿Era el feminismo de la primera mitad del siglo XX similar al que conocemos ahora? ¿Es correcto considerar a Carmen Lyra antifeminista?

Ciertamente, el feminismo al cual se refirió Carmen Lyra se derivaba de las organizaciones feministas predominantes en su época, por ejemplo, la Liga Feminista. Liderada por sufragistas como Ángela Acuña Braun o Sara Casal, donde la mayoría de militantes eran mujeres pertenecientes a clases refinadas y acomodadas. Estas últimas buscaban como prioridad programática el voto de las mujeres. Ante lo cual surgieron los siguientes cuestionamientos: ¿cuáles mujeres votarían? ¿Quiénes serían realmente las favorecidas con aquel derecho político? Para Carmen Lyra, las beneficiarias principalmente eran aquellas de clase media y alta, no quienes eran obreras y campesinas. Tal y como ella sentenció, el voto de las mujeres no subvertía "que mientras unas mujeres pueden estarse arrancando las cejas o haciéndose masajes para no engordar, otras tengan que estar paradas en charcos o dobladas lavando o cociendo". Interesantemente en 1949, según historiadoras como Patricia Alvarenga, se conforma una organización de mujeres con el nombre de Carmen Lyra que pasa a llamarse Organización de Mujeres Costarricenses.

Carmen Lyra analizó la condición desigual de las mujeres como producto del sistema capitalista. No es casualidad que Luisa González en A ras del suelo (1970) mencione que Carmen Lyra la invitó a leer el Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Este último expuso la tesis de que las mujeres serán liberadas de su subordinación con el derrocamiento del capitalismo y la propiedad privada. De esta forma, para Carmen Lyra las angustias y las injusticias de las mujeres serían solucionadas con "derrumbar la podrida estructura económica de la sociedad capitalista" y no potencialmente con el sufragio femenino.

María Isabel Carvajal no era enemiga del feminismo, pero tampoco se inscribía en el de su época. ¿Es anacrónico o no catalogarla de feminista?  Carmen Lyra era una mujer comprometida con las luchas sociales, y si en ellas las mujeres y la niñez estaban en juego, entonces Carmen con su pluma aguerrida y carácter contundente movería sus medios para lograr victorias a favor de quienes eran más desfavorecidos. Seguirá resonando en las escuelas y colegios. Continuará vigente en la producción editorial de Costa Rica. Sus obras seguirán editándose y vendiéndose, al mismo tiempo que las nuevas generaciones nos iremos apropiando de esa Lyra rebelde y aguerrida. Benemérita de la Patria que ha sido recortada por una oficialidad únicamente interesada en mostrarla como una autora de literatura infantil, y no, como la mujer pionera e incansable que fue y seguirá siendo.

Roberto Acuña