El año pasado di un taller de lectura y dibujo para niños de primaria en una escuela pública del Caribe sur.

A la hora de dibujar humanos, el tema del color de piel no fue tan sencillo como quiso imaginar la fábrica alemana de lápices de colores Faber-Castell, que antes ponía en la caja un lápiz cuyo color se llamaba “carne”, y se acabó la discusión. En vano intenté hacerles ver a las criaturitas que ese color rara vez coincidía con nuestras pieles. Me lo puse al lado del brazo y les dije: Ven, yo soy amarillenta comparada con este lápiz. Pero no estuvieron de acuerdo y una aún se lo tomó mal y categórica dijo: Yo sí soy de ese color. Su piel era de un pardo lustroso y cremoso pero ella se veía a sí misma como ese rosado llamado “carne”.

Después descubrí también que el negro siempre es otro. Todos los que desde mi visión podrían ser afro-algo se consideran no sé qué (alguno incluso blanco), pues siempre hay alguien más negro. Sí, estoy diciendo lo que estoy diciendo: ser negro es algo más que un color de piel; ser negro sigue siendo un error, un defecto. Todo el mundo se ve más claro de lo que es y por eso pasan cosas como el retrato hablado del psicópata asesino de Liberia.

¿Vieron? Era mucho más moreno de piel de lo que lo describieron y pintaron. Era mulato. Pero tal vez el graficador del OIJ se vio en las mismas que yo con los niños caribeños a la hora de definir el color de piel. Los testigos o vecinos del psicópata probablemente tienen la piel de un color semejante al suyo, y tal vez ninguno fue capaz de decir: No es así, es más oscuro. ¿Como usted? No, yo soy blanco.

No puedo saber los imponderables que llevaron a lo irrefutable: hay una gran diferencia de tono de piel entre el retrato hablado y la foto en sí. Lo cierto es que eso de creerse blanco o negro es muy resbaladizo. Tal vez –tal vez– si el testigo hubiera sido un josefino todo pálido incluso hubiera recordado al malo más oscuro de lo que era. Bueno, a lo que iba: ¿ustedes son blancos?

Catalina Murillo

Mejor o peor conocida como Cata Botellas. Es escritora y guionista, qué remedio.

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