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Caliche: un canto eterno por las tradiciones, la vida y la esperanza

La "Chispa Alegre" que no se apaga y sigue iluminando el camino de generaciones.

Corría la década de los 80 y la provincia de Guanacaste daba a luz una generación de músicos cuyo corazón latía al son de las tradiciones de la pampa; un legado que se dedicaron a defender de manera incansable. Pero no conformándose con ello; este grupo de hombres y mujeres entregaron su tiempo, esfuerzo y talento, para vincularse así, con diversas organizaciones populares, en procura de defender la naturaleza, y rescatar los valores y principios de su pueblo. Uno de estos eternos luchadores fue Carlos Rodriguez Santana.

Carlos Rodríguez Santana, Caliche

"Caliche" con el grupo Haciendo Caminos, de Santa Bárbara de Santa Cruz

Caliche con el grupo Haciendo Caminos, de Santa Bárbara de Santa Cruz

El famoso Caliche –tal y como lo llamaban sus familiares y amigos–  nació el 11 de mayo de 1956 en el seno una familia humilde del caserío Refundores de Villarreal en Santa Cruz.

Desde muy joven con la guitarra al hombro y un saco de ilusiones a cuestas, Carlos empezó a surcar los caminos buscando defender a su querida tierra de aquellos males que la amenazan. Ya fuese con la compañía de su inseparable guitarra en la Plaza Los Mangos, o más adelante, ya establecido con el grupo Nacazcolo, o desde su programa en Radio Chorotega; Caliche nunca dejó de luchar por las más nobles causas.

Hablaba Roger Sánchez (quien fuera regidor de la Municipalidad de Santa Cruz) acerca de Rodríguez: “En sus canciones saca del anonimato a personajes sencillos de su tierra, describe costumbres y tradiciones relacionadas con las fiestas, lo religioso y la vida cotidiana de su gente; apoya la organización popular, contribuye a la autoestima de la mujer, denuncia los atropellos contra la naturaleza y propone con una gran ternura el amor hacia los animales, el bosque, el agua y en general a la defensa por la vida”.

Carlos era un hombre lleno de mucha energía, entusiasmo y pasiones en la vida. Santa Cruz y Carlos se han merecido mutuamente y Guanacaste se enriquece con hombres como él.

- Guadalupe Urbina

La voz que no ha dejado de cantar

El legado musical de Carlos Rodríguez Santana es extenso. Canciones como: "Herencias", "Fiestas de mi tierra", "Fiestas de Esquipulas", "Cristo Chumeco" y "Canto por la vida" son algunas de las hermosas creaciones musicales de Caliche, las cuales son recordadas por muchos y son traídas al presente por las voz de aquellos que admirarán por siempre la vida y la obra de este santacruceño.

"Descuajaron la montaña", uno de sus sentidos cantos, buscando hacer conciencia acerca de la necesidad de defender los recursos naturales:

De la tragedia a la inmortalidad

El amanecer del 25 de agosto de 1997 sorprendió al pueblo de Santa Cruz con una amarga noticia. Carlos viajaba de regreso de Lourdes de Abangares junto a otras personas, luego de participar en una vigilia en contra de la minería a cielo abierto. Un desperfecto mecánico en el vehículo causó un accidente que acabó con la vida de Caliche Marina Dávila.

El defensor de la naturaleza, el líder comunal, el músico orgulloso de sus raíces humildes; se despedía de manera trágica de la tierra que tanto amó. Pero este lamentable incidente, solo sería un paso más en la trayectoria del hombre que se había convertido ya en una leyenda.

Jesus Villalobos, Carlos Rodríguez y José Jerez.

Jesus Villalobos, Carlos Rodríguez y José Jerez.

Tras 15 años de su partida; el 24 de agosto del 2012, la bajura del Diriá se llenó una vez más de la música de Caliche. El parque Bernabela Ramos, cuyo anfiteatro lleva el nombre de Carlos Rodríguez Santana; fue testigo de la forma en que grandes músicos como: Balo Gómez y los de La Bajura, Dionisio Cabal, Carlos Loría y Francisco Cubillo, entre muchos otros, hicieron vibrar a los asistentes con las melodías del Rodríguez.

La obra de Carlos Rodríguez no muere, como tampoco morirá su recuerdo; porque su mensaje de amor por la naturaleza, la vida y las tradiciones, late fuerte en el corazón de Guanacaste.

chispa-alegre

Saúl Quirós