Contra los ideólogos (de género) y el odio

Contra los ideólogos (de género) y el odio

“Love is wise – Hatred is foolish” fue uno de los consejos del filósofo inglés Bertrand Russell, en una entrevista con la BBC en la cual le preguntaron qué le gustaría comunicar a generaciones futuras. En un mundo cada vez más conectado y complejo, lleno de gran diversidad de personas, aprender a respetar estas diferencias y aceptarlas como parte del crecimiento de la humanidad sería lo más conveniente. Pero casi 60 años después, a pesar de que su mensaje no sea completamente original, parece que no hemos aprendido de esta lección.

En el ambiente político contemporáneo, en especial con las discusiones sobre la ideología de género en redes sociales, es claro que ningún bando – tanto los conservadores como los progresistas – aplica el amor a la diversidad o al prójimo, respectivamente (los cuales son dos caras de la misma moneda).

Por un lado, los conservadores buscan defender a la familia, al costarricense clásico y a los valores de Occidente, siempre y cuando no se incluya a los que no pertenecen a este modelo: las personas LGBTIQ+, los ateos y agnósticos, los más liberales y otros, incluso si casi nunca mencionan el Texto sacro para tratar de fundamentar sus aseveraciones.

Por otro lado, los progresistas abogan por una Costa Rica diversa, secular y tolerante a cualquier tipo de orientación, etnia y perspectiva, siempre y cuando no se incluya al costarricense cristiano, heterosexual, cisgénero y «retrógrado».

Para entender la falta de consistencia, es necesario revisar los argumentos arquetípicos de cada lado, aunque esto no implica que todos actúen así o piensen lo mismo:

‘Ideología de género’ es un término sumamente equívoco. Fue utilizado por académicos estructuralistas del siglo pasado para referirse a una serie de normas sobre lo que normalmente consideramos como «género»; sin embargo, actualmente es utilizado por tradicionalistas que buscan agrupar al movimiento LGBTIQ+, escritores de izquierda y políticos reformistas que creen en los derechos igualitarios, una mayor intervención del Estado en la salud y el género como un constructo totalmente social en un solo conjunto (aunque estas posiciones no tienen por qué sostenerse juntas). A esta confusión y conspiración se le suma un ataque a todo lo anterior con base en el dogma de la revelación, y resulta difícil saber contra qué exactamente están discutiendo.

Pero lo anterior tampoco nos debe llevar al otro extremo, pues los argumentos de los reformistas son igual de débiles; por ejemplo, en vez de cuestionar a los anti-ideólogos sobre la justificación de sus afirmaciones sobre el “gay lobby”, el debate es arrastrado a otro pseudoproblema: la capacidad de los más continuistas a expresar sus opiniones, bajo la idea de que estos son inherentemente intolerantes. No solo es esto falaz – puesto que Popper demostró la posibilidad de tolerar al intolerante en el campo de discusión en su Open Society –, sino problemático a un nivel ético, político y legal.

La libertad de expresión es la base de nuestra sociedad democrática, y nos permite continuar con la búsqueda libre del conocimiento y de un mejor país. En este sentido, no debe existir ningún tabú, aun cuando se defienda con la etiqueta de «discurso de odio» (caracterización indefinida en todo contexto) o de herejía.

En este sentido, tanto «la derecha» como «la izquierda» no están tratando de discutir sobre el futuro de la sociedad, sino de una aplicación poco democrática de sus preferencias morales al ámbito político. Uno caza fantasmas y el otro – como Walter Peck en Ghostbusters – trata de prohibir tal actividad.

En una cultura promulgada por el amor y el respeto, una actividad primordial sería promover el entendimiento y la sana discusión. Eros busca la armonía y la unificación de Todo, como argumentaba el filósofo Empédocles. Pero el clima actual es exactamente lo opuesto: no se busca ayudar al desprestigiado ni aceptar todo lo que la diversidad implica, sino destruir y callar al oponente político con el fin de establecer injustamente el sistema de valores que cada lado desea, sea este o no mejor para el país a largo plazo.

¿Entonces dónde está el amor del que tanto se habla?

*Contexto es un medio plural que sostiene la necesidad de una ciudadanía expresiva; dado lo anterior defendemos el espacio público e integral de cada opinión. La opinión no define al medio.

José Schofield

Estudiante de Filosofía y Matemáticas. Me interesa todo lo introvertido. Live long and prosper!

La respuesta de la Corte: ¿qué es lo que está en disputa?

La respuesta de la Corte: ¿qué es lo que está en disputa?

En memoria de Óscar, Daniel y Santiago

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25N: Mujeres unidas y en resistencia en El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

25N: Mujeres unidas y en resistencia en El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En una movilización independiente al gobierno, cientos de mujeres se manifestaron por las calles de San José en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El pasado viernes 24 de noviembre, aproximadamente a las cinco de la tarde, dio inicio la Manifestación contra la violencia hacia las mujeres en el Parque Central de San José. Cientos de mujeres y hombres de diversas edades salieron a las calles, en una marcha independiente al gobierno, donde se presentaron distintas organizaciones y colectivas feministas.

Fotografía: Mona Zúñiga Hilje

“En un San José oscuro de viernes negro, nos hicimos presentes muchas, con el objetivo de manifestarnos, de incomodar y visibilizar que nos matan y violan; que la violencia sobre nuestros cuerpos es tan cotidiana para nosotras como levantarse por las mañanas”, comentó Silvia Guzmán, de la colectiva Chancha Negra.

El recorrido comenzó en el Parque Central, desplazándose hacia sectores de la Avenida Central, la Plaza de la Cultura y la Caja Costarricense del Seguro Social, hasta regresar al Parque Central.

(…) la sororidad es nuestro método administrativo y eso se vio reflejado en la articulación artística y organizativa que experimentamos

Fotografía: Mona Zúñiga Hilje

Algunos de los motivos que dieron pie a la manifestación fueron los femicidios, las violaciones, el acoso, el derecho a decidir sin intervención del Estado y la Iglesia, la complicidad mediática, la reciente invención de la “ideología de género”, entre otros.

Ante éste panorama de fundamentalistas religiosos y conservadores, la única opción es mantenernos de frente, estar alertas, asegurar alianzas

La movilización contó con intervenciones por parte de distintos grupos de mujeres, entre ellos un performance frente a la Catedral Metropolitana. “El Parque Central nos tiñó de rojo. Fuimos espontaneidad. Un grupo de amigas que quiso pelear por dar voz a las mujeres oprimidas por la religión, la política y una historia llena de violaciones y miedo. No nos quedaremos calladas”, afirmó Gabi Aruna, quien formó parte de dicho performance.

Marilyn Román, otra de las chicas que colaboró, aseguró: “Es necesario posicionarnos, no ser cómplices, no ser indiferentes a lo que nos rodea en éste momento tan turbio; donde el sexismo, el racismo, la violencia y el machismo son “pan de cada día””.

Fotografía: Mona Zúñiga Hilje

Femicidios en Costa Rica

En Costa Rica, en el año 2016 hubo un total de 26 femicidios, poco más de dos por mes, según datos del Subproceso de Estadística de la Dirección de Planificación del Poder Judicial y la Sub-Comisión Interinstitucional para el Registro del Femicidio. Una cifra similar se mantiene en 2017, al 9 de noviembre se registraron 24 femicidios de un total de 45 muertes violentas. El 19 de noviembre de 2017, la cifra subió a 25.

Del 2007, año en que se declaró la Ley de Penalización de la Violencia contra las Mujeres, al 31 de diciembre de 2016, hubo un total de 287 femicidios (fuente: Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia).

Emily Ulate

Me muevo entre literatura, cine y música. Femintensa. Estudiante de Filología.

Spotlight: combatiendo la Violencia de Género

Spotlight: combatiendo la Violencia de Género

“Spotlight”, dentro del diccionario, expresa ser un fuerte rayo de luz, destinado a iluminar un área en específico, para enfocar la atención de la audiencia.

Así le han dado nombre a la Iniciativa Spotlight que viene a combatir y derrumbar la violencia de género; la denigración de la mujer y la niña por su cuerpo, su ocupación laboral, su negación como ser humano y la pérdida de sus derechos. La Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea han entrelazado sus fuerzas y se encuentran en la cabeza del proyecto para reflejar su impacto en países de América Latina, Asia, el Pacífico y el Caribe.

Como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la iniciativa se encuentra respaldada por una próxima inversión inicial de 500 millones de euros.

La violencia de género es una forma de ejercer “poder” en nuestra sociedad patriarcal. Ha extendido sus ramas dentro de cada área donde se mueve la mujer. Es un hecho que al menos 1 de cada 3 mujeres ha sufrido algún tipo de violencia en su vida, según estudios de la Organización Mundial de la Salud. Una discriminación, un insulto, una agresión o una negación hacia su libertad individual.

Así como se habla de lograr un Desarrollo Humano Sostenible desde finales de los años ochenta, sus intentos por convertirlo en nuestro futuro no serán eficaces si no va de la mano en la lucha contra la violencia y la desigualdad de género. Este consiste en su mayor desafío.

En Costa Rica, la mayoría de casos de violencia de género e incluso homicidios, están relacionados con los celos. También muchos de los asesinatos hacia mujeres en nuestro país se dan durante las épocas festivas, en el transcurso de un partido de fútbol, hostigamiento en las calles de la ciudad, dentro del hogar y su trabajo.

Con las voces denunciando, los brazos exigiendo y la marcha incansable, se va abriendo paso por el inicio de la igualdad. De una valorización de cada género, y más aún, del ser humano en sí. Es con cada pequeña y gran lucha que se genera el cambio. Entonces viene Spotlight, esparciendo esperanza que acabe con la oscuridad donde la violencia se esconde y cree estar impune.

#VivasnosQueremos  #NiunaMenos

Un acercamiento a la población Trans

Un acercamiento a la población Trans

Costa Rica, una nación que discrimina

Encajar en la sociedad es una tarea difícil que en muchos causa frustración, tristeza y ansiedad. “Encajar” es ser aceptado por la mayoría, rendir pleitesía a esos parámetros que la sociedad ha inventado pero que no fueron hechos para todos.

En algún momento todos hemos pasado por esa etapa en la que buscamos aprobación; suele suceder en la adolescencia, cuando apenas estamos conociéndonos y aceptándonos a sí mismos, pero para otros esta etapa se extiende por años o por toda una vida.  Algunos terminan cediendo pero otros prefieren levantar su voz y hacer la diferencia, mostrarse al mundo sin miedo y romper esas cadenas incómodas que se inventaron para apretar el alma.

En esta Costa Rica tan avejentada por tantas cosas, pareciera que encajar es el único fin de muchos.  Pese a que somos un país tan lleno de riqueza cultural, aún se nos hace muy difícil aceptar lo diferente y seguimos rechazando lo que se nos hace ajeno a la media.

El artículo 33 de la Constitución de Costa Rica, garantiza a sus habitantes el derecho a la igualdad y a la no discriminación; sin embargo, es gracias a la ignorancia que vemos a diario miles de escenarios que fácilmente ponen en evidencia que el irrespeto y la exclusión son pan de cada día.  Miles de poblaciones se ven afectadas por esta ignorancia y falta de tolerancia que nos consumen.  Salimos a la calle y nos agredimos entre nosotros; vemos como muchos se burlan del  nicaragüense por su forma de hablar; otros, agreden a la persona con discapacidad al violentar sus derechos, y otra parte calla ante el acoso callejero.

Explicación sobre LGTBI+desarrollada por el equipo: “LGTBI+ es un acrónimo que adjunta a la comunidad Lesbiana, Gay, Trans, Bisexual e Intersexo. El “+” indica que existen variaciones a este acrónimo que extiende su espectro a otros conceptos como Queer, Asexual, entre otros.
Fuente: National Geographic, El Panorama cambiante del género.”

Translúcido: un espacio para conocer realidades diferentes

La población LGBTI+ es una de las tantas poblaciones que entre luchas y dolor ha tratado salir a flote, a pesar de la mirada hiriente de una sociedad conservadora que no les comprende.  Si bien se han logrado conquistas en este tema durante los últimos años, falta mucho camino por recorrer y muchas vendas que quitar.  Este es el propósito de “Translúcido”, una organización que pretende sensibilizar a la comunidad sobre la problemática del hostigamiento hacia la población trans. Así es como desarrollarán un evento próximamente, generando espacios artísticos y académicos que funciona de acercamiento a la población trans de Costa Rica.

 

El evento es abierto al público y se llevará a cabo en las instalaciones del Centro Cultural Omar Dengo.  Entre otras cosas, pretende concientizar a la población en general y visibilizar la situación de la población trans en Costa Rica, enfocándose específicamente en la comunidad estudiantil de la Universidad Nacional.  Habrán durante el día varias charlas a cargo de organizaciones como Transvida y Síwo Alâr – Hombres Trans Costa Rica, que pondrán sobre la mesa temas necesarios para conocer un poco más la realidad de las personas transgénero en nuestro país.

La actividad que se celebrará el próximo Jueves 26 de Octubre, aparte de ser gratuita, se extenderá desde las 9:30 am hasta las 4:30 pm; iniciará con un espacio para practicar zumba y un refrigerio gratuito a las 11 am.  Además de las charlas, habrá una instalación artística relacionada al tema a cargo del colectivo Par de Graphos, integrado por estudiantes de la carrera de Arte y Comunicación Visual. También colaborará la iniciativa ACCEDER como parte del equipo organizativo.

Desde Contexto, les invitamos a aprovechar esta oportunidad que además de facilitar un acercamiento con esta población nos permite entenderla.  Al final, no se trata de encajar, se trata de tolerar, respetar y entender la realidad de los demás.

“Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra.  Pero en verdad, nunca se ha sabido menos qué es el hombre”.  Martin Heidegger

Familia tradicional: una fosa común

Familia tradicional: una fosa común

¿Cuál es el mejor interés de la niñez? La culminación, cualquiera sea su costo, de un embarazo no deseado, producto de las violaciones sufridas todos los días por niñas menores de 15 años —en la mayoría de los casos dentro de su núcleo familiar más próximo— sin duda que no lo es; como tampoco lo es la preservación de una institución que provoca que por día entre 7 y 9 infantes sean ingresados al Hospital Nacional de Niños con múltiples lesiones provocadas por sus progenitores, esto sin profundizar en el costo que representa la familia tradicional para mujeres adultas, personas con discapacidad o adultas mayores.

El pasado sábado 22 de julio, el bloque fundamentalista asistió a una concentración que se proponía, ante lo que consideran un atentado contra la niñez, exigir la protección de aquello que para tantos menores LGBT se constituye en una fosa común, el sitio sobre el cual, a costa de su propio proyecto de vida, tantas mujeres se ven forzadas a depositar la totalidad de su existencia, ante la ausencia de alternativas.

Ellos se oponen a la modificación de la malla curricular de los dos últimos años de educación secundaria, y lo han hecho saber en una Conferencia Episcopal donde se censura esta medida y otras implementadas por el Ministerio de Educación Pública, para que se incluyan contenidos relativos a sexualidad integral, con la justificación de que dichos contenidos harán implotar lo más elemental del ser costarricense, ese mito fundante occidental que impone las prerrogativas de heterosexualidad y cisgeneridad, en detrimento de otros arreglos, identificaciones, orientaciones y agenciamientos.

La invención de la infancia y de la familia

En “Dialéctica del sexo“, Shulamith Firestone sugiere que el origen del vínculo mujer-infante obedece a una serie de opresiones específicas, que van desde la clase y pasan por las variaciones en las formas que toma la división sexual del trabajo, elementos que entre sí se estabilizan, y que son funcionales a las modificaciones que atravesaba el orden estamental durante la Baja Edad Media. En este sentido, contrario a lo que afirma el bloque conservador, la familia nuclear tradicional no es natural ni ha existido siempre, tampoco los significados y símbolos asociados a los actores que la componen, se trata de invenciones que hacen parte de un estadío evolutivo reciente, y que en su forma actual terminan de asentarse hasta después del siglo XIV.

Incluso, en sus orígenes, la palabra familia estuvo ligada a la esclavitud y atravesó varias modificaciones semánticas antes de asentarse: por ejemplo, famulus para los romanos equivalía a esclavo del campo y durante la mayor parte del medioevo, el término solo designaba una línea sanguínea, no un vínculo conyugal, ni siquiera afectivo

En el capítulo de su libro donde se ocupa de examinar el origen de la familia nuclear, Firestone sugiere que durante la Edad Media no existía lo que conocemos hoy como infancia: la sociedad feudal no distinguía adultos de niños; estos últimos, poco después de finalizado el período de lactancia, terminaban de criarse lejos de sus familias, casi siempre con maestros artesanos que les enseñaban un oficio, de tal modo que pudieran participar cuanto antes de la economía del feudo en calidad de adultos en miniatura y de la totalidad de las formas de recreación e intercambio social a lo interno de grupos de organización comunitaria con un amplio margen de autonomía o nula dependencia respecto de sus progenitores. Ni siquiera se contaba con vocabulario específico para diferenciar a adultos de “adultos en miniatura”, puesto que se trataba de una diferencia antes de grado que de especie.

Entonces, a como estaba estaba organizado el régimen feudal, no había lugar para la infancia y por lo tanto, tampoco para la familia nuclear, cuya  estructura y función fundamentales giran alrededor de la figura del niño: más tarde la fórmula contemporánea, esa “célula o unidad mínima del cuerpo social” se constituirá en grupo primario —solo después de que se consolide en el sentido común la noción de infancia— y se organizará de tal modo que sirva de plataforma inicial de formación y transmisión de una visión de mundo particular y como estamento que paulatinamente separe a “adultos en miniatura” de adultos, creando de esta forma lo que conocemos por infantes. Sobre esas coordenadas, si durante la Edad Media cabía hablar de grupo primario, sería la comunidad la que adopta esa forma y función, no la familia.

Engels, con sus limitaciones, fue muy lúcido cuando plantea que a lo interno de la familia, la madre y sus hijos cumplen el rol del proletariado, mientras que el papel del padre se asemejaría al del burgués.

Phillipe Aries explica en “Centuries of childhood: a social history of family life” que la construcción de la infancia y de la familia nuclear es transversal al crecimiento de la autoridad paterna y la aparición de nuevas restricciones sobre la madre, a saber: la formulación de las leyes de progenitura tras la abolición de la propiedad conyugal conjunta, por mencionar un ejemplo. Todo esto enmarcado en las transformaciones que según la historiografía tradicional trazarán el corte entre la Baja Edad Media y la Edad Moderna, el debilitamiento y finalmente la caída del régimen feudal y el surgimiento y consolidación de la burguesía como clase dominante.

Este proceso de formación doble es constitutivo y constituyente entre sí, es decir, que la atomización de la sociedad comunitaria del feudo, para devenir en una sociedad formada por células con cierto grado de autonomía entre ellas —las familias nucleares— es condición necesaria para la consolidación de la nueva clase dominante y viceversa. Recordemos que es también durante este período que termina de asentarse la separación taxativa entre trabajo reproductivo y no tarifado y trabajo productivo asalariado bajo el esquema de un incipiente capitalismo temprano, que necesita reducir a las mujeres a reproductoras de fuerza de trabajo.

El feminismo marxista interpreta esta forma actualizada de división sexual del trabajo como la necesidad que tuvo el patriarcado de llenarse de un contenido histórico específico que le permitiera regular sitios y lógicas que de previo le eran inaccesibles.

Futurismo reproductivo: la protección de la niñez a pesar de los niños

Como traté de delinear más arriba, las formas modernas que toman algunos de los ídolos fundamentales del bloque conservador, igual que la totalidad de elementos que componen su discurso, no pasan de ser ficciones cuyo origen puede rastrearse y que con el paso del tiempo se modifican, en buena medida gracias a los agenciamientos, resistencia y tensión que ejercen los cuerpos ahí depositados. Sin duda estas ficciones tienen efectos materiales concretos: se ocupan de allanar el terreno sobre el que se irán acumulando paulatinamente los sedimentos funcionales a un orden específico que incluya sus propias justificaciones.

Para el teórico y crítico literario Lee Edelman, ciertos elementos discursivos tienen una doble función, puesto que además de definir reglas del juego, también se autorizan a sí mismas y es en este punto que el pensador introduce su noción de “futurismo reproductivo” para referirse a ese consenso social ligado a la figura de la niñez —apesar de niños y niñas— y su aparente e incuestionada pureza como horizonte que necesita ser defendido de cualquiera amenaza, incluso de los esfuerzos por desmistificar la infancia y crearle condiciones propicias para su autonomía. El conservadurismo organiza su diatriba alrededor de ese principio, “luchamos por el mejor interés de nuestros niños, porque en ellos hemos empeñado nuestro futuro”.

Esta pretensión de pureza es consustancial a la producción del concepto de infancia durante la Edad Media: el mito de la infancia hace de los niños seres asexuados, les priva de la dimensión de la sexualidad, se organiza esa etapa como si se tratara de un mundo separado del deseo, la identidad autopercibida, la orientación sexual y de otros elementos. Síntoma de este razonamiento, es el que organiza las restricciones que limitan y hasta niegan el deseo sexual a personas con todo tipo de discapacidad, pero sobre todo a personas con discapacidad cognitiva, pues se les considera niños permanentes, seres angelicales incapaces de albergar en ellos deseos impuros y cavilaciones pecaminosas.

Ahora bien, en armonía con lo anterior, no hay que perder de vista que habitamos y sobrevivimos un régimen político que parte la prerrogativa de la heterosexualidad naturalizada, innata, inmanente y absoluta, a pesar de que el término “heterosexualidad” fue acuñado hasta 1868 por Karl-Maria Kertbeny e igualmente atravesó múltiples modificaciones de sentido, e incluso apareció hasta 1923 en el catálogo del Diccionario Webster para describir una atracción sexual mórbida hacia el sexo opuesto. En este sentido, si bien los niños son desprovistos de su sexualidad a través del concepto de infancia, crecerán dentro del esquema “natural”, dentro de la familia nuclear, es decir que cuando la sexualidad venga a ellos, lo hará no sin antes haber sido expuestos a múltiples símbolos que les anuncian su obligación de ser heterosexuales, su sexualidad será natural, reproductiva, monógama, inscrita dentro de un arreglo conyugal hereditario, incuestionable y hasta ciego a sí mismo.

Entonces, cuando el “niño asexuado” manifiesta una forma de sexualidad contraria a la norma como ocurre cotidianamente, la amenaza para la niñez es interna a sí misma: se manifiesta una contradicción, por ejemplo cuando tiene lugar lo que Eve Kosofsky llamará el “niño afeminado“. La pureza y heterosexualidad inmanentes entran en corto circuito al mismo tiempo y se devela el carácter precario, inestable y frágil de ambos ídolos. Si el futuro debe ser aquello que el orden que nos aniquila busca asegurar para conservarse, habría que aniquilar todo lo que contravenga las prerrogativas de heterosexualidad y pureza, incluyendo y sobre todo las amenazas internas, porque ¿qué peor amenaza para la niñez angelical y heterosexual que un niño contaminado, afeminado, que desde edades tempranas manifiesta síntomas que sus progenitores interpretan de la peor forma y que su misma existencia desestabiliza las bases de la noción de infancia y expone sus limitaciones?

Educación sexual y democracia

El título y la pregunta inaugural de este ensayo anticipan una respuesta, pues lo cierto es que el mejor interés de la niñez en este momento de la historia en el que la familia es consustancial a la sociedad, sería el reconocimiento y protección de modelos distintos al nuclear tradicional. En principio comparé la familia nuclear con una fosa común. En datos, según el Observatorio de Personas Trans Asesinadas, el 80% de los transcidios a nivel mundial ocurren en Centroamérica y Brasil. Ese porcentaje incluye un elevado número de niñas trans brutalmente asesinadas por sus padres y hermanos, al que habría que incorporar una cifra pandémica de jóvenes e infantes LGBT orillados al suicidio a razón de la violencia, rechazo o expulsión de sus hogares.

Es en esa dirección que me propongo ponderar la pregunta por la democratización de la democracia a través del urgente desmatelamiento de la familia tradicional, ya que esto es cuestión de vida o muerte para millones de personas. Las demandas de quienes dicen defender la familia, en el fondo buscan privarnos del derecho de ser acogidos por una que no nos extinga toda energía vital y la posibilidad de crearnos un proyecto de vida. Es por esta razón que aspiro a que con el tiempo, las peores pesadillas del bloque conservador se hagan realidad, que la implementación de la modificación curricular realmente atente contra las prerrogativas sobre las que se funda la familia tradicional. Aunque insuficiente, se trata de un instrumento significativo a través del cual podemos abrirnos paso y ampliar el horizonte democrático, apuntar al cambio cultural que urge.

Nos corresponde también hacer lo que esté a nuestro alcance para ampliar el rango de acción de ese instrumento, que cubra todos los niveles educativos, y que además, su aplicación no pueda ser negada a petición de padres o representantes: el mejor interés de la niñez es ampliar su visión de mundo, tener a disposición alternativas y potenciar formas no-violentas de relacionarse con los otros.

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